Archivos para ‘Populismo’

marzo 22, 2010

¿De quién son los depósitos?

Análisis de Diario HOY

El ministro coordinador de la Política Económica y titular del Directorio del Banco Central, Diego Borja, parece que busca el control total de todos los recursos y, por eso, no quiere o al menos no pretende hacer ninguna distinción entre lo que son dineros públicos de lo que es el dinero de los ecuatorianos, que ha sido confiado en una u otra institución bancaria por diferentes motivos, el principal entre todos, sin duda, la confianza que despierta. Es el principal activo que tienen los bancos privados a la hora de asegurarse la fidelidad de sus clientes.

Los clientes confían su dinero a los bancos porque confían en su buena administración y que en siempre tendrán a la mano los fondos en caso de que los necesiten. Pero eso al parecer está por cambiar, y todo por decisión arbitraria del Banco Central, que busca el control del dinero de los ecuatorianos con el argumento de regular la liquidez del sistema para que una parte se invierta en el Ecuador.

En marzo del año pasado, el Banco Central ordenó que el 45% de las reservas del sistema financiero regrese al país para tener lo que se llamó Coeficiente de Liquidez Doméstica.

En febrero de este año, el Banco Central decidió otra vez que ese 45% que debía retornar al Ecuador debía calcularse no sobre las reservas de liquidez que han sido constituidas, sino sobre la liquidez total del sector, es decir como esta fue de $7 922 millones, a enero pasado, según datos de la Superintendencia de Bancos, el Coeficiente de Liquidez Doméstica debía ser de $3 284 millones.

El cálculo, como han explicado los expertos de la banca, no ha considerado que cada institución debe tener una liquidez en función del monto de depósitos, de su vencimiento, de su concentración y de su volatilidad.

Pero aparte de las consideraciones técnicas, lo que está haciendo el Banco Central con esas resoluciones es disponer de los recursos de los ecuatorianos (no de la banca, sino de los ecuatorianos), al obligarla a invertir en la producción. El Gobierno quiere decidir por decreto qué hacer con el dinero que los ecuatorianos han dejado en la banca, sin considerar que la inversión en la producción llega cuando hay un ambiente amigable para los negocios.

No es la primera vez que el Gobierno de la revolución ciudadana trata de tener poder de decisión sobre el dinero de los ecuatorianos con ataques funestos contra la banca, pero no son los banqueros los que se verán afectados en caso de una colapso del sistema financiero por decisiones antitécnicas, sino los ecuatorianos, y no será la banca la responsable, sino quienes ya no distinguen entre lo que es público y lo que es privado. El ahorro de los ecuatorianos es solo de ellos y no del Gobierno ni del Banco Central.

Fuente: Diario HOY

febrero 24, 2010

Sin Honduras

Por: Sergio Sarmiento

Honduras tuvo una elección impecablemente democrática el 29 de noviembre de 2009. El proceso fue suficientemente libre y limpio como para permitir la prueba de fuego de la democracia: el triunfo de un candidato de oposición, Porfirio Lobo, quien asumió la Presidencia el pasado 27 de enero.

Mientras que Honduras ha sido excluida de la reunión de “unidad” por su supuesta falta de democracia, el presidente de Cuba, Raúl Castro, ha sido invitado sin ningún problema. Poco importa que Cuba no haya tenido una elección democrática con la participación de partidos de oposición y con libertad de expresión desde que Fidel Castro tomó el poder por las armas el 1 de enero de 1959. De hecho, la actividad política de grupos que no pertenezcan al Partido Comunista está explícitamente prohibida por las leyes cubanas. Por otra parte, el actual presidente, Raúl, fue designado en el cargo de manera discrecional por su hermano, Fidel, en el más puro estilo monárquico.

También han acudido a la reunión de la Riviera Maya los presidentes Hugo Chávez de Venezuela, Evo Morales de Bolivia, Rafael Correa de Ecuador y Daniel Ortega de Nicaragua. Poco importa que los cuatro hayan modificado las leyes de sus países para asegurar sus reelecciones y para acabar con la oposición. Ellos y Cuba sí son democráticos, según esta perversa definición adoptada por México que impide a Honduras, pese a sus elecciones libres y respeto a las libertades individuales, ser considerado un país democrático.

Bastante inquieta que el gobierno mexicano se haya autonombrado juez desde el inicio del régimen de Vicente Fox sobre qué países son democráticos y cuáles no. Esto no sólo rompe una tradición de la política exterior mexicana, que a mí juicio era valiosa y respetada, sino que abre las puertas a que otros países se conviertan en jueces de un sistema democrático en México todavía muy deficiente.

Lo peor, sin embargo, es que el gobierno de México ha caído en la trampa de considerar como democráticos a países como Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, donde se violan de manera sistemática los derechos políticos y la libertad de expresión de los ciudadanos, y excluir de esa definición a Honduras, a pesar de sus elecciones libres y respeto a las garantías individuales. El presidente Calderón se ha sometido a la posición de Hugo Chávez, cuyo interés en Honduras dista de ser la protección de la democracia.

Uno podría entender que México hubiese invitado a la cumbre de la Riviera Maya a países autocráticos si realmente ésta hubiera sido una reunión de “unidad latinoamericana”. Pero la exclusión de Honduras demuestra que la reunión no es de unidad sino un simple reconocimiento del poder que el presidente de Venezuela ha adquirido y que le permite hoy imponer su agenda.

Fuente: Infolatam

febrero 22, 2010

La inseguridad, cada vez más una razón para emigrar

Xica: Hace dos semanas, una pareja de esposos, amigos de mi familia, llegaban a su casa en una ciudadela cerrada de Guayaquil, a alrededor de las 11 de la noche. Apenas bajaron de su carro, al pie de su casa, seis hombres armados los apuntaron, los obligaron a entrar a su casa, los llevaron al dormitorio principal y exigieron que les entreguen todo, so pena de asesinato. El hijo mayor de ambos (menor de edad) estaba en el patio trasero de la casa en una pequeña reunión con amigos, y vió cómo encañonaban a sus padres. El chico quiso proteger a sus amigas que estaban en la reunión y las encerró en el baño de servicio. Las chicas, aterradas, llamaron a sus padres. A su vez, esos padres, llamaron a todos los demás padres de los chicos que estaban en la reunión, y a más amigos. Entre todos, fueron a la casa que estaba siendo asaltada y comenzaron a pitar y a hacer ruido. Los ladrones, asustados, huyeron en medio del ruido sin que nadie los detuviera. La familia no va a hacer ninguna denuncia, porque al revisar los videos de seguridad de ingreso a la urbanización, vieron que era inútil denunciar, no porque la cinta no fuera evidencia, sino porque en el video vieron a las personas que eran parte de la banda de ladrones y se dieron cuenta que no tendría ningún resultado una denuncia.
A mis amigos, familiares y a mí mismo nos han asaltado con gala de impunidad y a plena luz del día.
Debo confesar que, dadas las circunstancias políticas y de seguridad que estamos viviendo, el plan de emigrar se me hace cada día más atractivo.

Por:Moisés Naim
WASHINGTON.- El 16% de la población mundial en edad adulta se quiere ir de su país. Esto quiere decir que 700 millones de personas, más que toda la población del continente americano, dejarían su país para siempre si tuviesen los medios para hacerlo.

Estos son los resultados de una encuesta que llevó a cabo la empresa Gallup en 135 países entre 2007 y 2009. Los investigadores de Gallup aclaran que estas respuestas reflejan aspiraciones más que intenciones, y que sólo una fracción de quienes desean emigrar lo hacen. Pero, en todo caso, las fuerzas que empujan a cientos de millones de personas a desear abandonar su tierra son lo suficientemente potentes como para que, en muchos países, el cómo, cuándo y adónde emigrar se haya convertido en un tema recurrente de las conversaciones cotidianas.

Salvo en casos extremos, donde la guerra o la carestía material hacen que marcharse sea la única forma de sobrevivir, la emigración no es para todos. En general, quienes se aventuran a iniciar una nueva vida en otro país son los más jóvenes y educados.

Sólo el 10% de quienes sueñan con emigrar tiene más de 35 años, mientras que el 22% tiene entre 15 y 34 años. El 40% tiene educación secundaria o superior y sólo un 11% no terminó la secundaria. Pero el principal factor que define a quienes desearían mudarse a otro país es que tienen familiares y amigos que ya emigraron y con quienes se mantienen en contacto.

Gallup encontró que el 59% de quienes respondieron que les gustaría emigrar tienen o han tenido en los últimos cinco años un familiar viviendo en otro país, mientras que sólo el 13% no tiene a nadie en el exterior con quien pueda contar.

“¿Cuál es tu plan B?” es una pregunta que en muchos países se hace con una trágica naturalidad. Todos saben que el plan B significa irse del país. En Venezuela, Guatemala, Nicaragua o Ecuador, prepararse para la triste pero inevitable contingencia de tener que emigrar cuando la ya precaria situación se haga insostenible forma parte de la experiencia de la clase media.
Con miedo a salir

Si bien la mala situación económica y la falta de oportunidades son fuertes motivaciones para emigrar, cada vez más la inseguridad personal (los frecuentísimos robos, secuestros y asesinatos) se convierte en el detonante de la decisión de abandonar la patria. “Estoy dispuesto a no tener todo lo que me gustaría tener -me dice Arturo, un joven profesional guatemalteco-, pero no quiero vivir con miedo de salir a la calle. Por eso me fui.”

Elena, que es venezolana, ingeniera industrial y la primera persona de su familia que obtuvo un título universitario, me cuenta que decidió emigrar después de que fue violada… por segunda vez. “La primera vez fue muy traumática, pero decidí que no les daría el poder de cambiarme la vida. Me mudé de Maracaibo a Caracas. Un año después, saliendo del cine con mi novio, fuimos víctimas de un secuestro exprés. Nos tuvieron en un auto toda la noche obligándonos a sacar dinero de los cajeros automáticos, me violaron varias veces y a mi novio le dieron una terrible paliza. Eran militares. Pocos días después me fui a Miami, donde sigo ilegal, trabajo como camarera y vivo en un cuarto alquilado. No volveré nunca más.”

Hace pocos días, Javier Aguirre, el entrenador de la selección mexicana de fútbol, anunció en una entrevista que se iría del país porque vivir en México se le hacía intolerable debido a la inseguridad.

Arturo, Elena y Javier Aguirre son el tipo de gente con la cual se construye una sociedad decente y próspera. ¿Decidieron ellos irse o su país los expulsó? No importa. El hecho es que sus respectivos países ya no cuentan con su talento. Y lo que más importa es que millones como ellos están pensando en irse y que esos sueños de emigración atenúan su compromiso con su nación y acortan su horizonte temporal.

Quienes piensan en emigrar no tienen muchas razones para tener proyectos de largo plazo en un lugar que quizás abandonen. Este es el empobrecedor proceso que transforma a los ciudadanos de un país en meros habitantes de su territorio. Y cuando un país tiene más habitantes que ciudadanos, su futuro no puede ser bueno.

Fuente: La Nación

febrero 11, 2010

Jugando a empresarios

Por: Manuel Ignacio Gómez Lecaro

Mientras reviso mis formularios de impuestos y veo cómo el SRI se lleva parte de mi plata, no puedo dejar de pensar dónde irá a parar mi contribución.

¿Irá al nuevo carro con chofer que conducirá a la esposa y los hijos de algún funcionario público? ¿Irá al nuevo diario gubernamental que nadie comprará ni leerá y que el Gobierno terminará regalando? ¿Irá al nuevo edificio público, la nueva campaña publicitaria, los nuevos viáticos para la comitiva presidencial en su tour de los sábados?

Nuestros impuestos representan ahora el 59% de los ingresos propios del país. El Estado depende menos de los recursos petroleros. Según este diario, entre el 2004 y el 2009 “la recaudación de impuestos… pasó de 3.203 millones de dólares a 7.258 millones de dólares, es decir… un crecimiento de más del doble en cinco años.” Sea por precaución o miedo, hoy pagamos más impuestos que antes. Bien por los ecuatorianos. Bien por Carlos Marx y sus antecesores que han logrado instaurar una cultura tributaria en el país. Mal que además del IVA e impuesto a la renta debamos pagar nuevos impuestos. Muy mal que toda esa plata la desperdicie el Gobierno.

Pero hay algo positivo en esto. Tenemos más derecho a reclamar al Gobierno por la forma cómo gasta nuestro dinero. Cuando el país vive principalmente del petróleo, más allá de que nos pertenezca a todos, se tiene la sensación de que la plata del Gobierno no sale de nuestro bolsillo. Pero cuando son nuestros dólares los que pagan sueldos burócratas, nuevos programas y viajes presidenciales, podemos y debemos exigir con más fuerza su buen uso.

Correa multiplica irresponsablemente el gasto público. Nuestra plata termina en un gran saco sin fondo. Y hasta tienen la osadía de derrochar más plata publicando grandes avisos para contarnos que han gastado más plata que los gobiernos anteriores. Ese podría ser el eslogan de esta falsa revolución: “Hemos gastado más que el resto”.

Y sí que saben gastar. Nuestros burócratas socialistas del siglo XXI juegan a empresarios con plata que no es de ellos. El Ministerio de Finanzas, “accionista” de El Telégrafo, compra una millonaria nueva planta para un diario que solo pierde plata. El Gobierno “compra” los grandes edificios de la banca quebrada. Se crean nuevas empresas públicas por cuyas pérdidas nadie responderá.

Con sus grandes proyectos, sus adquisiciones, sus viáticos, sus gastos de representación, su chofer, su “señor Gerente”, sus juntas de “accionistas”, nuestros socialistas en el poder se sienten todos unos empresarios. Compran de un plumazo millonarias propiedades. Firman contratos sin sudar. No sufren por el dinero gastado. La cartera vencida no les quita el sueño. Los números en rojo no les generan estrés. Si algo sale mal, solo dejan el puesto, cobran su último sueldo y se van. Dinero de todos, dinero de nadie.

Miles de millones de dólares han pasado por este Gobierno. Y los ecuatorianos siguen sin trabajo. Millones gastados en emergencias a dedo, burocracia que se multiplica, abusiva publicidad. Y el Gobierno no es capaz de dar a Guayaquil lo que le corresponde.

Gastar dinero no es ningún mérito. Invertirlo bien y generar resultados es otra cosa. Pero en tres años de Gobierno, eso es lo que menos vemos.

Fuente: El Universo

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