Archivos para ‘Latinoamérica’

octubre 15, 2010

Inventos que mejoraron las condiciones de los mineros atrapados

Desde Calcetines de Fibra De Cobre Hasta Cable De Fibra Óptica, la Innovación e Improvisación Hicieron que el Tiempo Sea Más Soportable Para 33 Chilenos

Por Matthew Moffet para WSJ

MINA SAN JOSÉ, Chile – Los 33 mineros chilenos que estuvieron atrapados bajo tierra durante ocho semanas veían películas en un proyector incorporado a un teléfono celular. Evitaban el pie de atleta y otras infecciones gracias a calcetines hechos con una fibra de cobre que mata bacterias. Y se comunicaban con sus parientes y rescatistas a través de un cable de fibra óptica ultra flexible que mantenía la capacidad de transmisión aún estando retorcido en la dura roca más de medio kilómetro bajo tierra.

La aplicación inteligente de la tecnología disponible hizo que la vida bajo tierra sea más tolerable para los mineros, que estuvieron enterrados bajo 670 metros de roca y tierra desde que se produjo un derrumbe en Agosto 5. Los rescatistas utilizaron tres taladros distintos para perforar pozos hasta alcanzar a los hombres atrapados; uno de los taladros llegó hasta ellos antes del tiempo programado en Noviembre.

Los rescatistas atendieron las necesidades de los mineros desplegando una selección de equipo minero improvisado, equipos de micro electrónica y artilugios muy nuevos producto del sueño de ingenieros, científicos y submarinistas chilenos.

“Mucha gente prestó su ayuda, y muchas de esas ideas fueron muy buenas”, dijo Jaime Manalich, Ministro de Salud de Chile, que estuvo a cargo del cuidado de los mineros.

Tal vez el artefacto más ingenioso desarrollado por los rescatistas es la paloma –como las palomas mensajeras- un cilindro hueco de 1.5 metros que trabajaba como tubo neumático. Los rescatistas llenaban la paloma con provisiones, luego la bajaban por medio de una polea a través de un orificio de un poco más de un metro de diámetro hasta el refugio de los mineros.

Alrededor de 40 palomas bajaban diariamente a la mina, llevando alimentos y otros artículos esenciales –y volvían con cartas y ropa sucia de los mineros.

Aún cuando la paloma fue construida en el sitio, el proceso de re-abastecimiento “funcionaba como lo han venido haciendo durante años”, dijo Clinton H. Cragg, ingeniero principal del Centro de Ingeniería y Seguridad de la NASA, quien visitó la Mina San José por invitación del gobierno chileno.

La paloma fue lo suficientemente grande como para llevar algunos equipos electrónicos diminutos a los mineros. Alexis Ibarra, quien escribe sobre tecnología para el periódico santiaguino El Mercurio, visitó la mina en Agosto llevando una cornucopia de diminutos artilugios donados por compañías de tecnología conmovidas por la dura situación de los mineros. Entre los productos estaban tres diminutos proyectores, que permitieron que los mineros vean películas o videos de sus seres queridos, incluyendo un teléfono celular Samsug i7410, que tiene un proyector incorporado.

“Nunca imaginé que tal cosa existiera siquiera” dijo maravillado el Sr. Manalich, el Ministro de Salud.
Ibarra llevó también parlantes Divoom Technology iTour-70, que tienen casi 20 centímetros de largo y menos de 5 centímetros de ancho.

Adicionalmente, envió a los mineros un diminuto transductor de energía DC-AC, que convierte la energía de una batería de auto a energía alterna de 220 voltios. Les fue muy útil a los mineros hasta que más tarde tuvieron una conexión eléctrica.

El equipo de rescate no permitía cualquier artefacto dentro de la mina. Roberto Iturra, el psicólogo en jefe del rescate, prohibió los iPods porque estos hubieran aislado a los mineros entre si, en vez de integrarlos como equipo. Dijo también que los iPods podían afectar el estado de alerta de los mineros en caso de una emergencia en el refugio.

La tecnología ayudó también con otro gran desafío: la higiene. Cuando los mineros fueron encontrados por rescatistas luego de 17 días de estar en una húmeda cámara subterránea, muchos de ellos tenían hongos.
Al inicio, antes de que los rescatistas pudieran hacer llegar agua a través de otro estrecho pozo a la cámara donde se encontraban los mineros, se les envió shampoo seco y toallas de mano empapadas de jabón, que les permitieron bañarse sin necesidad de agua. Los mineros también han sido provistos de calcetines hechos con fibra de cobre que atacan las bacterias, eliminando así tanto el olor como la infección. “Los productos en sí son auto-esterlizables”, dijo Jeffrey Gabbay, fundador de la compañía que produce los calcetinas, Cupron Inc. de Richmond, Virginia, que tiene una línea de vestimenta a base de cobre destinada principalmente al uso médico. “Los malos olores son causados por toxinas emitidas por las bacterias, y si uno se auto-esteriliza entonces no hay olor” y tampoco riesgos de infecciones, dijo.

Según los rescatistas una de las contribuciones más significativas para elevar la moral de los mineros fue la instalación de un enlace de comunicaciones por fibra óptica.

A pesar de no estar familiarizados con la fibra óptica, los mineros se las ingeniaron para conectar las líneas al equipo de videoconferencia aún más rápido que los técnicos que estaba arriba, dijo Luis Felipe Mujica, jefe de desarrollo tecnológico de Micono, un joint venture entre la compañía nacional de cobre de Chile, y la japonesa Nippon Telegraph & Telephone Corp.

Los rescatistas dicen que nunca pararon de resolver problemas. “Cada mañana había un nuevo problema y la solución debía ser inventada ahí mismo” dijo Alejandro Pino, un experto en seguridad laboral que fue parte del equipo de rescate.

El recuerda cómo los especialistas en comunicación tuvieron que trabajar rápido para conectar un enlace telefónico cuando uno de los mineros tuvo que hablar con uno de sus hijos en el sur de Chile, quien estaba en medio de una emergencia.

Pero los hombres contaban los días hasta que pudieran usar unos de los equipos más elaborados fabricado por el gobierno, una cápsula de rescate llamada Fénix, en la cual los mineros llegaron a la superficie. La cápsula tiene 3 metros de alto, pesa más de 408 kgs y está equipada con una provisión de oxígeno y un sistema de comunicación. Fue diseñada y construida por la marina chilena.

La NASA proporcionó algunos de los detalles de diseño. “Están rebasando algunos límites”, dijo el Sr. Cragg de la NASA, antiguo capitán de submarinos de la armada norteamericana. “Si hubieran podido comprar una cápsula de rescate como esa, estoy seguro que lo hubieran hecho. Pero no existen, así que la tuvieron que hacer de la nada”.

Email a Matt Moffet en matthew.moffet@wsj.com

Traducido sin autorización del original en Inglés publicado en el Wall Street Journal. Artículo original

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octubre 14, 2010

El capitalismo salvó a los mineros

Por: Daniel Henninger para WSJ

La dinámica Ganancia = Innovación estuvo presente en el sitio de rescate.

Hay que decirlo. El rescate de los mineros chilenos es una victoria aplastante para el capitalismo de libre mercado.

En medio del ilimitado regocijo humano por la liberación de los mineros, puede parecer de mal gusto hacer una afirmación de este tipo. Es de mal gusto. Estos son tiempos de mala educación, y las apuestas son altas.
En los Estados Unidos, con una tasa de desempleo del 9.6%, un electorado notablemente enojado irá pronto a votar y mandará al tacho a un partido político a favor del otro, al que no le han perdido el cariño. El Presidente de los EEUU está en campaña en todo el país declarando lo siguiente en casi cada parada que realiza:
“La idea básica es que si ponemos nuestra fe ciega en el mercado y dejamos que las corporaciones hagan lo que quieran y dejamos que todo el mundo se defienda solo, entonces América de alguna manera automática crecerá y prosperará”.

Um, si. Esa es una caricatura de la idea básica, pero en esencia eso es lo correcto. Pregúntenles a los mineros.

Si esos mineros hubieran estado atrapados 600 metros bajo tierra hace 25 años en cualquier lugar del mundo, hubieran muerto. ¿Qué fue lo que sucedió durante los últimos 25 años que hizo la diferencia entre la vida y la muerte para esos hombres?

Respuesta breve: el taladro de Center Rock.

Esta es el milagro que taladró hasta llegar hasta los mineros atrapados. Center Rock Inc. es una compañía privada de Berlín, Pensilvania. Tiene 74 empleados. La plataforma del taladro es de Schramm Inc. en West Chester, Pensilvania. Al ver el desastre, el presidente de Center Rock, Brandon Fisher, llamó a los chilenos para ofrecerles su taladro. Chile aceptó. Los mineros están vivos.

Respuesta larga: El taladro de Center Rock, que hasta el momento no aparece en sitios web tales como Engadget o Gizmodo, es de hecho una resistente pieza de tecnología desarrollada por una pequeña compañía, que hace el trabajo por dinero, por ganancias. Es por eso que realizaron innovaciones en el campo de barrenado en orificios con martillo. Si tienen ganancias, pueden hacer más innovaciones.

Esta dinámica ganancias = innovaciones estuvo muy presente en la mina chilena. El cable de alta resistencia que se enroscaba sobre la gran polea en esa simple plataforma proviene de Alemania. De Japón provenía el cable fibra óptica súper flexible que enlazó a los mineros con el mundo exterior.

Una notable historia publicada el 30 de Septiembre sobre todo esto en el Journal escrita por Matt Moffet fue un compendio de las cosas asombrosas que aparecieron en el desierto de Atacama desde las distantes esquinas del capitalismo.

Samsung de Corea del Sur proveyó un celular que tiene incorporado su propio proyector. Jeffrey Gabbay, fundador de Cupron Inc. de Richmond, Virginia, fue quien proveyó las medias hechas con la fibra de cobre que consumió las bacterias que tenían los mineros en los pies, y que minimizaron el olor y la infección.
El Ministro de Salud chileno, Jaime Manalich dice, “Yo no sabía que tales cosas existieran siquiera”.

Como lo dijimos, la dinámica Ganancias = Innovación estuvo muy presente en el sitio de rescate de la mina.
Así es. En una economía libre y abierta, nunca sabrás lo que hay en los principales horizontes del desarrollo de esta o aquella industria. Pero la realidad detrás de los milagros es la misma: alguien innova algo útil, gana dinero con ello, y luego re-innova, o alguien le gana al innovar. La mayor parte del tiempo, nadie se da cuenta de esto. Todo esto crea trabajos, riqueza y bienestar. Pero si no tuviéramos este sistema como fondo, sin el progreso año a año imbuido en estas innovaciones capitalistas, esos mineros atrapados estarían muertos hoy.

Alguien resentirá de estas triunfalistas afirmaciones a favor del capitalismo de libre mercado. ¿Porqué hacerlas? dirán.

Esta es la razón. Cuando una catástrofe como ésta ocurre –otras que se nos vienen a la mente son la explosión de la plataforma de BP, el huracán Katrina, varios desastres en China- un gobierno apuesta todas sus fichas. Chile sale avante (se reconstruyó a velocidad fenomenal luego del terremoto de Febrero). China lucha por mantenerse a flote. Dos administraciones en los EEUU dejaron al público en ascuas mientras tropezaban con los desastres.

Aún así, lo que entiende la clase política es que todos estos desastres desaparecen eventualmente, y que la vida en una nación desarrollada vuelve a una normalidad tolerable. Si la administración de Obama se rehúsa a firmar tratados de libre comercio con Colombia, Corea del Sur y Panamá, no hay mucho problema. Sólo es política.

Pero tal cosa no es cierta. Tener la economía de una nación en buen estado es hoy más importante que en cualquier otro momento desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Chile, Colombia, Perú y Brasil se están distanciando del resto de sus desventurados vecinos sudamericanos. China, India y otros simplemente están copiando o comprando los logros de Occidente.

Los EEUU tienen un gobierno guiado por una mentalidad obsesionada con los “millonarios” que ganan más de 250 mil dólares al año, y dado a burlarse de “nuestra fe ciega en el mercado”. En un mundo rápido lleno de naciones con intenciones de ponerse al dia o de pasarnos, este camino político es una pérdida de tiempo.

El rescate de los mineros es un momento emocionante para Chile, una impronta de su camino hacia el desarrollo. Pero pienso en esas 74 personas de Berlin, Pensilvania, cuyo taladro de alta tecnología abrió la tierra para liberarlos. Ud. sabe que hay decenas de miles de historias como esta en los EEUU, tan grandes como Google o tan pequeñas como Center Rock Inc. Me alegra que una de ellas haya ayudado a salvar a los chilenos. Lo que se necesita ahora es un nuevo modelo económico norteamericano que permita que nuestros innovadores nos salven a todos.
Mail: henninger@wsj.com

Traducido sin autorización del Wall Street Journal. Artículo original: online.wsj.com

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marzo 8, 2010

Ecuador 1949

Extraordinario documento fílmico mantenido en el Museo Antropológico de la Universidad de Pennsylvania. Filmado por Watson Kintner, un Ingeniero Químico que trabajaba para la RCA y que comenzó a viajar por Latinoamérica en 1933. Avido fotógrafo aficionado, grabó películas en 16 mm en la mayoría de los países que visitó. Su obejtivo eran las costumbres de los lugares que visitaba

En 1949 llegó a Ecuador y filmó el siguiente rollo. Comienza en Guayaquil, sus alrededores y termina con un viaje en ferrocarril a la Sierra:

marzo 5, 2010

De cómo Milton Friedman salvó a Chile

Por Bret Stephens*

Milton Friedman ha estado muerto durante más de tres años. Pero su espíritu seguramente estuvo protegiendo a Chile en las tempranas horas del Sábado 27 de Febrero. Gracias en gran parte a él, el país ha soportado una tragedia que en otra parte hubiera sido apocalíptica.
Las magnitudes de los terremotos se miden en una escala logarítmica. El terremoto que afectó a Northridge en 1994 fue de 6.7 en la escala de Ricther. Pero su entrega de energía sísmica fue de sólo la mitad del terremoto de 7.0 que afectó a Haití en Enero, que fue del equivalente de 2000 bombas del tamaño de la de Hiroshima explotando a la vez.
En contraste, el terremoto del Sábado 27 de Febrero en Chile midió 8.8. Eso es cerca de 500 veces más poderoso que el de Haití, o cerca de un millón de Hiroshimas. Aún así, el número de víctimas reportado en Chile -711 al momento de escribir este artículo- fue una pequeña fracción de las 230 000 que se cree perecieron en Haití.

No es por casualidad que los chilenos vivían en casas de ladrillo – y los haitianos en casas de paja – cuando el lobo vino y trató de derribarlas. En 1973, el año en que el gobierno proto-chavista de Salvador Allende fue derrocado por el General Augusto Pinochet, Chile estaba en la ruina económica. La inflación alcanzaba un promedio anual del 1000%, las reservas en moneda extranjera estaban totalmente agotadas, y PIB per cápita era más o menos el del Perú y muy por debajo del de Argentina.
Lo que tenía Chile era capital intelectual, gracias a un programa de intercambio entre su Universidad Católica y el departamento de economía de la Universidad de Chicago, en ese entonces el hogar académico de Friedman. Aún antes del golpe de 1973, muchos de los “Chicago Boys” chilenos habían puesto en borrador algunas propuestas de políticas que consistían una receta lista para la liberalización económica: agudas restricciones al gasto gubernamental y a la provisión de dinero; privatización de las compañías propiedad del estado; eliminación de los obstáculos para el libre emprendimiento y la inversión extranjera, etc.
Read other columns by Bret Stephens.
Para la mitología de izquierda – notablemente en la tediosa y monótona pieza de 2007 de Naomi Klein “La Doctrina de SOC”- los Chicago Boys no eran solamente unos extraños compañeros de lecho de la dictadura de Pinochet. Fueron cómplices de sus crímenes. “Si la teoría económica pura de Chicago puede llevarse a cabo en Chile por medio de la represión, ¿deben sus autores llevar alguna responsabilidad?” escribió el columnista Anthony Lewis del New York Times en Octubre de 1975. De hecho, Pinochet había sido mayormente indiferente a los consejos de los Chicago Boys hasta que la continua crisis económica lo forzó a buscar algunas alternativas de políticas. En marzo de 1975, Pinochet tuvo una reunión de 45 minutos con Friedman y le pidió que le escriba una carta proponiendo algunos remedios. Friedman respondió un mes después con una propuesta de ocho puntos que en gran parte hacía eco de los temas de los Chicago Boys.
Debido a ésto, Friedman pasaría el resto de su vida siendo difamado como un cómplice del mal: en la ceremonia donde se le entregó el Premio Nóbel al siguiente año, fue recibido con protestas y alborotadores. Friedman no podía decidir si mostrarse molesto o entretenido por las calumnias; él mismo acotó con ironía que había les había dado los mismos consejos que le dio a Pinochet a dictadores comunistas, sin instigar las protestas de los alborotadores de izquierda.
En Chile, Pinochet nombró en sucesión a algunos Chicago Boys en altos cargos económicos. Ya por 1990, el año en que cedió el poder, el PIB per cápita habia subido en un 40% (en dólares del 2005), aún cuando Perú y Argentina permanecían estancados. Los sucesores democráticos de Pinochet –todos ellos situados nominalmente a la izquierda del centro- profundizaron el manejo de la liberalización. Resultado: Los chilenos son ahora los más ricos de Sudamérica. Tienen el nivel más bajo de corrupción en el continente, la tasa de mortalidad infantil más baja, y el menor número de personas viviendo bajo la línea de pobreza.
Chile tiene también uno de los códigos de construcción más estrictos del mundo. Lo que hace sentido en un país en medio de dos enormes placas tectónicas. Pero, tener códigos es una cosa, hacerlos cumplir es otra. La calidad y consistencia de las reglamentaciones típicamente está correlacionada a la riqueza de las naciones. Mientras más pobre sea el país, más probable es que la gente escatime gastos en barras de refuerzo, o que usen concreto de mala caliadd, o que mientan acerca del cumplimiento de las normas. En el terremoto de Sichuan del 2008, miles de niños fueron enterrados bajo escuelas construídas de acuerdo al código.
En la “Doctrina del Shock”, la Sra. Klein titula uno de sus capítulos como “El Mito del Milagro Chileno”. En su lectura, lo único que consiguieron Friedman y los Chicago Boys fue “aspirar la riqueza hacia arriba y aniquilar a la mayoría de la clase media”. Los chilenos actuales de todas las clases –que viven las consecuencias de un shock verdadero- pueden tener una visión diferente de Friedman, que ayudó a darles los medios para sobrevivir el terremoto y para reconstruir sus vidas.

*Traducción no autorizada de La Alharaca

Fuente: Wall Street Journal

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