¿El problema es el Islam en sí mismo? La Dra Wafa Sultan habla de sus experiencias dentro de la religión islámica. Conmovedor http://ow.ly/4qpvG
¿El problema es el Islam en sí mismo?
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Si no es contra mí…(me quedo quieto)
Por Carlos Vera
Hoy, se dan otro tipo de coacciones a la libertad de expresión cuyos síntomas están evidentes. Solo hay que saber leer bien: en esta ocasión, pretenden condicionar o impedir hasta el derecho de una empresa privada de comunicación a ser vendida libremente a un legítimo comprador, a cuenta de que la ley vigente –cuestión incluida también en la futura- y que no sería de temer si rigiera cualquier democracia, estipula que el Estado debe aprobar la transferencia –o mejor dicho, el uso de la concesión de una frecuencia radioeléctrica- de un dueño a otro.
Pero este gobierno aplica ese principio al caso Teleamazonas en función de la censura a sus periodistas: acepta a un eventual nuevo comprador, si se van 3 periodistas por lo menos: Carlos Jijón, Bernardo Abad y Jorge Ortiz. Eso les han hecho saber los censores de Carondelet a un grupo español interesado en el futuro de ese canal. Una señal inequívoca de aquello, son las nuevas vacaciones de Jorge Ortiz –otra vez, en apenas dos meses- una decisión que no se la pidió a nadie ni consultó a nadie, pero obedece a lo que considera una obligación con el propietario y sus compañeros: no obstaculizar la venta de la estación a la que obliga, y así debía ser, la Constitución, cuando está vinculada a un grupo financiero.
Comprendo y admiro su actitud, pero no la comparto. No pueden quedar en el silencio las atribuciones extralimitadas de un gobierno ante la forzosa transferencia de un medio. A un gobierno democrático y decente, le correspondería exigir que el nuevo propietario tuviera capitales limpios, preparación técnica, programación de calidad, innovación tecnológica, respeto al personal que recibe, sujeción a parámetros éticos, en fin… condiciones que mantengan o mejoren los estándares de calidad y cobertura del canal.
Pero no: exigen que se callen o se vayan 3 periodistas. ¿Eso es libertad de expresión?
¿Existe allí libertad de expresión?
Por supuesto, confío en la sagacidad y en la experiencia del grupo empresarial para entender que su valor más importante no es cuánto pueda recuperar o generar con la venta del canal, sino cuánto va a perder si se deja irrespetar o manipular, pues cuando se abre una fisura es cuestión de tiempo nomás hacerle un boquete.
Pero ante este hecho público y notorio, evidente, la respuesta es el silencio: ¿es el silencio la reacción apropiada ante el atropello? ¿Por qué hay silencio en un país donde se supone rige la libertad de expresión?
Porque hay dictadura
Porque los instrumentos del poder se utilizan para calumniar, espiar, perseguir y atacar a los inocentes y a los disidentes, pero no a los delincuentes y a los dementes.
En un país donde cada cual dice “sálvese quien pueda”, no hay salvación.
Es un país en donde los periodistas y los medios piensan como no es contra mí, me quedo quieto, ¡pronto les tocará a todos!
Fuente: Vencer el miedo
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La inseguridad, cada vez más una razón para emigrar
Xica: Hace dos semanas, una pareja de esposos, amigos de mi familia, llegaban a su casa en una ciudadela cerrada de Guayaquil, a alrededor de las 11 de la noche. Apenas bajaron de su carro, al pie de su casa, seis hombres armados los apuntaron, los obligaron a entrar a su casa, los llevaron al dormitorio principal y exigieron que les entreguen todo, so pena de asesinato. El hijo mayor de ambos (menor de edad) estaba en el patio trasero de la casa en una pequeña reunión con amigos, y vió cómo encañonaban a sus padres. El chico quiso proteger a sus amigas que estaban en la reunión y las encerró en el baño de servicio. Las chicas, aterradas, llamaron a sus padres. A su vez, esos padres, llamaron a todos los demás padres de los chicos que estaban en la reunión, y a más amigos. Entre todos, fueron a la casa que estaba siendo asaltada y comenzaron a pitar y a hacer ruido. Los ladrones, asustados, huyeron en medio del ruido sin que nadie los detuviera. La familia no va a hacer ninguna denuncia, porque al revisar los videos de seguridad de ingreso a la urbanización, vieron que era inútil denunciar, no porque la cinta no fuera evidencia, sino porque en el video vieron a las personas que eran parte de la banda de ladrones y se dieron cuenta que no tendría ningún resultado una denuncia.
A mis amigos, familiares y a mí mismo nos han asaltado con gala de impunidad y a plena luz del día.
Debo confesar que, dadas las circunstancias políticas y de seguridad que estamos viviendo, el plan de emigrar se me hace cada día más atractivo.
Por:Moisés Naim
WASHINGTON.- El 16% de la población mundial en edad adulta se quiere ir de su país. Esto quiere decir que 700 millones de personas, más que toda la población del continente americano, dejarían su país para siempre si tuviesen los medios para hacerlo.
Estos son los resultados de una encuesta que llevó a cabo la empresa Gallup en 135 países entre 2007 y 2009. Los investigadores de Gallup aclaran que estas respuestas reflejan aspiraciones más que intenciones, y que sólo una fracción de quienes desean emigrar lo hacen. Pero, en todo caso, las fuerzas que empujan a cientos de millones de personas a desear abandonar su tierra son lo suficientemente potentes como para que, en muchos países, el cómo, cuándo y adónde emigrar se haya convertido en un tema recurrente de las conversaciones cotidianas.
Salvo en casos extremos, donde la guerra o la carestía material hacen que marcharse sea la única forma de sobrevivir, la emigración no es para todos. En general, quienes se aventuran a iniciar una nueva vida en otro país son los más jóvenes y educados.
Sólo el 10% de quienes sueñan con emigrar tiene más de 35 años, mientras que el 22% tiene entre 15 y 34 años. El 40% tiene educación secundaria o superior y sólo un 11% no terminó la secundaria. Pero el principal factor que define a quienes desearían mudarse a otro país es que tienen familiares y amigos que ya emigraron y con quienes se mantienen en contacto.
Gallup encontró que el 59% de quienes respondieron que les gustaría emigrar tienen o han tenido en los últimos cinco años un familiar viviendo en otro país, mientras que sólo el 13% no tiene a nadie en el exterior con quien pueda contar.
“¿Cuál es tu plan B?” es una pregunta que en muchos países se hace con una trágica naturalidad. Todos saben que el plan B significa irse del país. En Venezuela, Guatemala, Nicaragua o Ecuador, prepararse para la triste pero inevitable contingencia de tener que emigrar cuando la ya precaria situación se haga insostenible forma parte de la experiencia de la clase media.
Con miedo a salir
Si bien la mala situación económica y la falta de oportunidades son fuertes motivaciones para emigrar, cada vez más la inseguridad personal (los frecuentísimos robos, secuestros y asesinatos) se convierte en el detonante de la decisión de abandonar la patria. “Estoy dispuesto a no tener todo lo que me gustaría tener -me dice Arturo, un joven profesional guatemalteco-, pero no quiero vivir con miedo de salir a la calle. Por eso me fui.”
Elena, que es venezolana, ingeniera industrial y la primera persona de su familia que obtuvo un título universitario, me cuenta que decidió emigrar después de que fue violada… por segunda vez. “La primera vez fue muy traumática, pero decidí que no les daría el poder de cambiarme la vida. Me mudé de Maracaibo a Caracas. Un año después, saliendo del cine con mi novio, fuimos víctimas de un secuestro exprés. Nos tuvieron en un auto toda la noche obligándonos a sacar dinero de los cajeros automáticos, me violaron varias veces y a mi novio le dieron una terrible paliza. Eran militares. Pocos días después me fui a Miami, donde sigo ilegal, trabajo como camarera y vivo en un cuarto alquilado. No volveré nunca más.”
Hace pocos días, Javier Aguirre, el entrenador de la selección mexicana de fútbol, anunció en una entrevista que se iría del país porque vivir en México se le hacía intolerable debido a la inseguridad.
Arturo, Elena y Javier Aguirre son el tipo de gente con la cual se construye una sociedad decente y próspera. ¿Decidieron ellos irse o su país los expulsó? No importa. El hecho es que sus respectivos países ya no cuentan con su talento. Y lo que más importa es que millones como ellos están pensando en irse y que esos sueños de emigración atenúan su compromiso con su nación y acortan su horizonte temporal.
Quienes piensan en emigrar no tienen muchas razones para tener proyectos de largo plazo en un lugar que quizás abandonen. Este es el empobrecedor proceso que transforma a los ciudadanos de un país en meros habitantes de su territorio. Y cuando un país tiene más habitantes que ciudadanos, su futuro no puede ser bueno.
Fuente: La Nación
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La Comisión….¿de la verdad?
El terrorismo, sea de izquierda o sea de derecha, es un delito de lesa humanidad
Por Ricardo Noboa B.*
Desde mediados de 1994 hasta su muerte, no tuve buenas relaciones con León Febres Cordero. En realidad, el “no tuve buenas” es un eufemismo. Las tuve malas, malísimas. No voy a repetir aquí, primero, porque ya no vale la pena y, segundo, porque he decidido olvidar ciertas experiencias relacionadas con la manipulación de la Justicia. Pero con motivo de la inmunidad que se ha decidido conceder a la “Comisión de la verdad”, bien vale la pena reflexionar un poco. En agosto de 1984, se escuchó un grito en el Congreso Nacional: “Gobernaremos desde la oposición”. Y, acto seguido, se inicio una irracional pugna que llevó la institucionalidad del país al límite. En el aire, flotaba por un lado el aliento de una oposición belicosa, dispuesta a bloquear todos los intentos del Ejecutivo para llevar adelante el proyecto de reforma del Estado que enarbolaba la derecha de aquel entonces; por el otro, el aliento de una derecha dura, dispuesta a no dejarse arrebatar la oportunidad histórica que no se le presentaba, a período completo, desde 1956. Y, en medio de ese aire enrarecido, flotaba también la expectativa de un país totalmente ajeno a la violencia”. Justo al año de Gobierno, AVC secuestró a Nahim Isaias. Banquero y amigo del Régimen. Isaías no sobrevivió. Fue ajusticiado en diciembre de 1985. Poco tiempo después, se produjo el asalto a un banco en la ciudad de Ventanas. Los asaltantes se enfrentaron a la Policía y, en la balacera, se murió un caramelero que estaba, por casualidad, en los alrededores. Lo que siguió después, todos lo sabemos. ¿Qué quería AVC durante aquellos años? Sin duda, deponer al Gobierno y hacerse del poder mediante la lucha armada. Tanto es esto verdad que, al Gobierno siguiente, depusieron las armas. ¿Era legítima la aspiración de AVC, respaldado por el M-19? No, sin duda no lo era. Como tampoco fueron legítimas las armas de la Triple A en la Argentina encubiertas por López Rega para eliminar comunistas y opositores. El terrorismo, de izquierda o derecha, es un delito de lesa humanidad.
Nadie, y mucho menos los inocentes como aquel caramelero de Ventanas que cayó bajo las balas de AVC, estaba a salvo de aquella ofensiva terrorista que había decidido convertirse, en el Ecuador de 1984, en el árbitro de nuestra frágil democracia y que terminó por ser la causa próxima de la desaparición de los hermanos Restrepo. Porque, a diferencia de lo que ocurrió en el Chile de Pinochet o en la Argentina de Videla, que llegaron al poder con el ánimo macartista de ver comunistas en cada esquina y ejecutarlos, acá, en 1984, sucedió todo lo contrario. Fue la guerrilla la que se organizó para combatir y derrocar un Gobierno que había llegado al poder a través de las urnas. De ahí que venir ahora, luego de 25 años, a remover la tierra en donde están enterrados los muertos o perturbar su memoria constituye, por decir lo menos, un dudoso afán de hacer justicia. Más aún si no existe imparcialidad en los comisionados, cuya antipatía hacia los protagonistas de los hechos de aquella época, vivos o muertos, es proverbial.
Y si desde ya se ha pedido inmunidad, es porque los “acusados” están condenados antes de que el país conozca el veredicto. Lo que significa manipular la verdad y la justicia. Lo mismo de lo que se acusaba a Febres Cordero.
*Abogado, invitado de HOY
Fuente: Diario Hoy
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