Hora de despegarse

Por Walter Spurrier Baquerizo

En Venezuela salieron los datos del PIB para el primer trimestre: la economía se contrajo 5,8% en relación al primer trimestre de 2009. Eso en el país mayor exportador de petróleo en América, en un trimestre de recuperación sustancial del precio del petróleo.

¿Los motivos? Varios. Colapsó el sistema eléctrico por falta de inversión. Disminuye la producción petrolera: el PIB petrolero cayó 5% en el primer trimestre. La producción de la industria alimenticia se contrajo 4,5%.

A pesar de la abundante renta petrolera, no hay divisas para importar ni siquiera alimentos: los visitantes venezolanos a nuestro país no se llevan en las maletas artesanías o artículos del duty free, sino harina u otros alimentos indispensables.

Un desgobierno que rompe todos los récords. Venezuela es Zimbabue con petróleo.

El Presidente venezolano se muestra desafiante frente a la adversidad. “La economía que está cayendo es la economía capitalista”, declara.

Esa es la economía que crea fuentes de trabajo productivo. El colapso de esa economía significa que queda o el empleo público, o vivir del subsidio. Quizá Hugo Chávez en realidad aspira a alcanzar el nivel de vida de Cuba.

¿Pero por qué escribo tanto de Chávez, y no de Lula, García, Piñera o Uribe?
Porque hay una afinidad de nuestro gobierno con el venezolano. Chávez denomina a su modelo económico “Socialismo del siglo XXI”, y los presidentes Correa y Morales expresan su adhesión al mismo.

Detrás de las declaraciones de Chávez es que Venezuela va a estar mejor cuando la clase media se termine de empobrecer (la clase alta migrará a Miami, donde ya están sus capitales).

Hay declaraciones similares de nuestro Presidente: que mejor que crecer, es alcanzar la igualdad absoluta de ingresos. Y en un país pobre solo se pueden igualar los ingresos empobreciendo a todos.

Porque detrás de la caída en Venezuela está el surgimiento del tamaño del Estado y la contracción de la participación privada en la economía. Lo que también se da en el Ecuador, donde el mayor gasto público y el estancamiento de la inversión privada han hecho subir la participación del Estado en la economía de un 30% a un 40% del total.

¿Es Correa otro Chávez? Es difícil creerlo. El uno es un militar que no llegó al rango que le hubiera dado acceso a una educación de Estado Mayor. El otro realizó estudios de posgrado en las principales universidades de Europa y Estados Unidos.

En la medida que se hunde Venezuela, se afecta la imagen del Gobierno nacional. Es muy posible –especulo– que el Presidente o algunos de su entorno lamenten el exceso de identificación con Chávez. Quizá por eso ya no se frecuentan tanto. En las fotos de la cumbre de Buenos Aires a fines de mayo, Correa no está junto a Chávez, sino a Cristina. No han vuelto a cantar juntos en ningún estadio.

Pero un discreto distanciamiento no basta. Es el momento en que mediante pronunciamientos y acciones, el presidente Correa deje claro que su visión del futuro económico no tiene nada en común con la utopía del comandante. Hay que despegarse de Chávez.

Fuente: El Universo

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