Archivos para enero, 2010

enero 19, 2010

El calentamiento global es una religión

Por Walter E. Williams

Para muchos el calentamiento terrestre se ha convertido en una religión porque el rasgo característico de las religiones es que sus dictámenes son aceptados como un asunto de fe y no por su lógica. Por ello, cuestionar esos dictámenes nos convierte en pecadores. Nadie niega que ocurran cambios de temperatura en la Tierra. Hace millones de años, gran parte de la superficie de nuestro planeta estaba cubierta con una capa de hielo que alcanzaba un espesor de hasta una milla (1,6 km.). Entonces, podemos concluir que luego ocurrió un calentamiento, pero en ese tiempo no existían plantas eléctricas que utilizaban carbón, ni bombillos, ni vehículos con motores de gasolina.

La idea de que los humanos pueden causar cambios paramétricos en el ambiente es el colmo de una ignorante arrogancia. La temperatura es apenas una de las características de nuestro planeta; su órbita es otra. Si todas las 6.500 millones de personas que vivimos aquí en la Tierra comenzáramos a saltar al mismo tiempo, ¿cree usted que lograríamos cambiar la órbita del planeta o las mareas de los océanos? ¿Hay algo que los hombres podemos hacer para detener o desviar un huracán o un tsunami? Si el lector considera estúpidas estas preguntas, también es estúpido pensar que las actividades humanas pueden lograr cambios en la temperatura terrestre.

Pero claro, hay grandes intereses en que la gente practique esa nueva religión del recalentamiento. Tanto así que algunos científicos, financiados con fondos gubernamentales, están manipulando fraudulentamente las estadísticas climáticas. Y la característica más peligrosa de esa nueva religión son los duros ataques contra los herejes y la intimidación contra aquellos que se atreven a dudar.

Scott Pelley, corresponsal de la cadena televisora CBS, comparó a quienes dudan del recalentamiento con aquellos que negaban el holocausto de los nazi contra los judíos. Pero han ido aún más lejos: el columnista Dave Roberts exigió -para ellos- juicios por crímenes contra la humanidad, “una especie de juicio de Núremberg… contra esos bastardos”.

El resultado de esa campaña es que muchos climatólogos no se atreven a comentar el hecho que por largos períodos de tiempo no ha habido absolutamente ninguna relación entre los niveles de dióxido de carbono (CO2) y la temperatura. Los humanos aportan alrededor de 3,4% del nivel de CO2 y la naturaleza 96,6%. Hace 550 millones años hubo una verdadera explosión de formas de vidas en la Tierra y los niveles de CO2 eran entonces 18 veces más altos que hoy. Durante la era Jurásica de los dinosaurios, los niveles de CO2 eran nueve veces más altos que hoy. Y contrario a lo que les enseñan a nuestros hijos, el número de osos polares aumentó de 5 mil en 1950 a unos 25 mil en la actualidad.

El comentarista político Henry L. Mencken (1880-1956) nos alertaba diciéndonos que el objetivo de los políticos es mantener alarmada a la población. Eso es exactamente lo que buscan los propagandistas del supuesto recalentamiento global.

Fuente: El Independent y Creators.com

enero 15, 2010

Tres años después

Por Gonzalo Ruiz Alvarez

Tras los festejos y el confite la revolución fallida es una tromba que deja a su paso tierra arrasada.

Un día como hoy, hace tres años, un joven y risueño Presidente tomaba juramento. Era el día de los sueños y los símbolos de las proclamas de cambio y las esperanzas por una vida mejor.

A esta altura, y en condiciones de ciclos políticos normales, el Gobierno estaría entrando en su último año de mandato, se presentarían candidaturas y se exhibirían obras públicas y logros concluidos, desde la perspectiva oficial y abundarían las críticas desde la oposición.

Pero no. Aquí, el proceso rompió etapas y precipitó procedimientos en pos del cambio anhelado y las transformaciones surgieron desde la consulta a la Asamblea, desde la Constituyente a la Constitución, desde la utopía de la revolución ciudadana a la revolución fallida que hoy tenemos.

Hoy el rictus sonriente trocó en mueca irritada. El celofán de la revolución ética no se puede ni siquiera nombrar después del bochornoso e histórico episodio de las andanzas de Fabricio y los millonarios contratos de las empresas presuntamente vinculadas.

De la revolución ambiental se desvanecieron los últimos discursos. Ni los pajaritos ni las flores de la propaganda oficial resisten el último embate político de la declaración altisonante del Mandatario y la voluntad de extraer el petróleo del ITT, cuando al mundo se le vendió la idea de un fideicomiso para dejar al petróleo bajo tierra. La inexplicable reacción de un Presidente que, al decir de Roque Sevilla, estaba informado al detalle de los pasos seguidos y, justo cuando se disponían a concretar el ofrecimiento de más de USD1 700 millones, patea el tablero.

Además, abre otra grieta en la ya desvencijada unidad monolítica y vertical con la que el Gobierno maneja todas las cosas en este modelo de híper poder concentrado. Con la salida de Fander Falconí, con el apoyo solidario de Alberto Acosta y la presencia de algunos personajes políticos en el acto en que el ex canciller explicó sus desacuerdos, la línea verde -por ambientalista- de una izquierda más conceptual y de contenido se distancia del Gobierno.

Al desnudar del ropaje socialista del siglo XXI el Régimen se mira solo frente al espejo y por más que Ricardo Patiño anuncie radicalizar la revolución, la partida parece que la ganan los pragmáticos de algún círculo y la “praxis” se convierte en afán de supervivencia sostenida sobre la hasta ahora convincente y millonaria propaganda oficial, el clientelismo rampante y la siembra de esperanza en la frustración por décadas contenida de los marginales y los pobres que siguen apuntalando el discurso cada vez más vacío, cada vez más retumbante, cada vez más gastado.

Por que si se gastó el mecanismo de la propaganda, se agotó buena parte del capital político (basta ver todas las encuestas y el deterioro es evidente, precipitado de abril a enero). Se agota también la imaginación.

Y los pobres aparcados a la vera de las promesas incumplidas.

Fuente: El Comercio

Esto fue lo que escribí hace tres años con motivo de la investidura de Correa.

enero 12, 2010

Guerra civil en Venezuela

Por Jose Luis Cordeiro

Es casi increíble que bajo un gobierno militarizado el número de homicidios se haya triplicado

El año 2010 comienza como una verdadera guerra civil en Venezuela. Se estiman 15.000 homicidios en el país para 2009, aunque no hay cifras oficiales públicas, y probablemente nunca las habrá. El número de 15.000 homicidios es una cifra récord y pone de manifiesto la guerra civil disfrazada que existe en el país. En 1998, antes que el actual régimen entrara al poder, se estima que hubo menos de 5.000 asesinatos, ahora la cifra se ha más que triplicado.

Según estimaciones que aparecen en el reciente Informe Anual 2009 de Provea (Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos, que es una organización no gubernamental especializada en la defensa de los derechos humanos), las cifras de homicidios han aumentado de la siguiente forma: 4.550 en 1998, 5.968 en 1999, 8.022 en 2000, 7.960 en 2001, 9.617 en 2002, 11.342 en 2003, 9.719 en 2004, 9.964 en 2005, 12.257 en 2006, 13.236 en 2007 y 14.568 en 2008. El informe de Provea (disponible gratuitamente en Internet: www.derechos.org.ve) también indica que “los cuerpos de seguridad del Estado estuvieron involucrados en 205 casos de violación del derecho a la vida. Según los datos recopilados para el 2009, los cuerpos policiales continúan aplicando la tortura, situación que ocasionó la muerte de seis personas; se registraron 173 muertes violentas en los centros penitenciarios; y la inseguridad continuó acrecentándose… También se incrementaron los secuestros en 41,53% en todo el territorio nacional”. De hecho, los secuestros han aumentado mucho más que los homicidios, según aparece también en otro informe oficial de la Organización de Estados Americanos (OEA). En 1998 se contabilizaron 50 casos de secuestros en Venezuela, el año pasado la cifra casi se multiplicó por 10, y eso sólo contando los casos reportados.

Es casi increíble que bajo un gobierno militarizado, con militares en muchas de las principales posiciones, el número de homicidios se haya triplicado, alcanzando los 15.000 ciudadanos asesinados durante el actual gobierno en 2009. Es decir, en los 11 años del régimen actual, el número de asesinatos ha llegado a cerca de 120.000 muertos. Lamentablemente, esas cifras son todavía muy conservadoras pues no incluyen las víctimas de la policía, conocidos como “resistencia a la autoridad”, y tampoco incluyen las llamadas “averiguaciones de muerte”. Cuando se agregan las muertes adicionales, que rondan por 60.000 desde 1999 según el Centro para la Paz y los Derechos Humanos de la Universidad Central de Venezuela (UCV), la cifra total llega a casi 180.000 asesinatos bajo el régimen actual.

Venezuela ha entrado en guerra civil. La OEA y la ONU deben intervenir, y pronto.

Fuente: El Universal

enero 4, 2010

Fabián Cordero

Por Emilio Palacio

Hay que ser ciego para no ver que Fabián Alarcón, perdón, el Corcho Cordero, le está serruchando el piso a Abdalá Bucaram, perdón, a Rafael Correa. Es la típica maniobra antidemocrática de los viejos congresos que, cuando la popularidad del presidente se desmoronaba, buscaban el modo de que la marejada no los arrastre para seguir en la troncha.

Ojo que no estoy diciendo que Fabián Cordero prepare un golpe de Estado violento contra su ex jefe. No, a Cordero no le interesa que los generales intervengan. Se quedaría sin tajada, porque entonces se convocaría a la típica comisión de notables para que designe un presidente provisional.

Fabián Cordero no quiere una revolución contra Correa sino una reforma. El correísmo sin Correa. Como en Chile, donde Pinochet bajó del pedestal pero en paracaídas, lentamente, con el compromiso de no meterlo preso ni perseguirlo. (Solo que vivió demasiado, más de lo que se había previsto).

Cordero le ofrece a Correa el mismo acuerdo. Te vas, no te perseguimos, la Constitución de Montecristi, tu gran logro histórico, sigue vigente; algún día podrías incluso regresar para candidatizarte a la presidencia, pero ahora das un paso al costado. Mientras tanto, yo, Fabián Cordero, me hago cargo del poder. ¿Quién desmontó el régimen de Trujillo en República Dominicana? Balaguer, su mano derecha. ¿Quién desmontó el franquismo en España? El rey Juan Carlos, que vivió desde niño a su lado, respetándolo como a un padre.

Sin embargo, en Chile y España, para que la transición triunfe, fue indispensable que la oposición colabore. Fabián Cordero lo sabe. Su acuerdo legislativo en torno a la Ley de Comunicación apunta en esa dirección. Es un paso táctico hacia el objetivo estratégico de lograr un acuerdo con Correa, con todas las bancadas legislativas, o con casi todas, y con los principales poderes “fácticos” (los indios, los sindicatos, los banqueros y los medios de comunicación) que incluya: 1. Correa se va. 2. La Constitución sigue vigente. 3. Fabián Cordero asume el poder.

Eso no significa que a Correa este oficio sí le guste, mantantiru tiru lán. No señor, este oficio no le gusta, así que va a patalear. Apelará al pueblo con toda su habilidad demagógica. Podría disolver la Asamblea o convocar una consulta popular, terreno donde siempre ha sido fuerte. Fabián Cordero también lo sabe, y por eso está dispuesto a aguantar, tratando de cansar al toro pero sin clavarle la espada. Por eso toma distancia de Correa y luego le sopla un piropo. Vuelve a distanciarse, y vuelve al beso volado. Así se juega en la alta política, como los chinos, con paciencia.

¿Cuál debe ser la postura de los ciudadanos? Sin apoyar políticamente a Correa, habrá que defenderlo de cualquier maniobra ilegal. No se trata de la persona sino del principio. Correa no se tiene que ir ni por un golpe militar ni por un golpe palaciego. Correa solo tendrá que salir cuando se consiga la revocatoria constitucional de su mandato, o porque renuncia voluntariamente ante la presión de un pueblo cada vez más descontento, o porque termina su periodo en la fecha prevista. Y si se va antes de hora, tendrá que asumir Lenin Moreno, durante tres años, esperando nuevas elecciones.

No creo en el correísmo sin Correa. Sería la misma mostaza con otra marca.

Fuente: El Universo

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