Archivos para noviembre 4th, 2009

noviembre 4, 2009

Ecuador: A la cárcel por opinar

Por Gabriela Calderón de Burgos

Hace una semana arrestaron a dos individuos por colgar 20 pancartas que expresaban su opinión. Al momento de escribir este artículo, siguen presos y se les ha ordenado prisión preventiva por 30 días. Es inaceptable que vivamos en un país donde por colgar un cartel haya que pasar al menos un mes en la cárcel.

En enero de 2008 hubo una manifestación multitudinaria en Guayaquil. Recuerdo las pancartas que vi ese día: “Guayaquil Independiente”, “Los tres chiflados” (con una foto de Chávez, Correa y Morales), “Con Guayaquil no se metan”, etcétera. Esos y muchos otros mensajes que vi ese día no fueron castigados con represión alguna y eran mucho más radicales que aquel mensaje por el cual Félix Pilco y Giancarlo Zunino están presos.

¿Qué ha cambiado entre enero de 2008 y noviembre 2009? Aparentemente la sociedad civil está con miedo y los que están en el poder lo saben y se aprovechan. Antes uno podía salir a la calle y decir que deseaba o la independencia de Guayaquil o la revocación del Presidente sin temor alguno. Ahora hay que jugarse la libertad para hacerlo. Uno es llamado “valiente” por el simple hecho de expresar su opinión, cosa que es normal y no requiere de mucha valentía en sociedades libres.

¿Qué decían Pilco y Zunino? “Guayaquil declara persona no grata al presidente Rafael Correa Delgado”. Nada más. Por ese mensaje, Pilco y Zunino han sido acusados de “incitación al separatismo político social” (artículo 128 del Código Penal). Honestamente, ¿podemos creer que el mensaje de los dos detenidos llama al separatismo? Además, ¿por qué debería ser un delito declarar pacíficamente que uno quiere que Guayaquil sea independiente, si ese fuese el contenido de la pancarta?

Mientras tanto, Carlos Vera está haciendo una campaña pública para pedir la revocación del mandato del Presidente y a él no lo meten preso. Hace poco hubo protestas estudiantiles en contra del proyecto de Ley de Educación Superior. Ellos lanzaron piedras y bloquearon avenidas principales y a ellos tampoco los metieron presos. ¿Por qué la diferencia en el trato? Porque el señor Vera es muy conocido y no sería popular encarcelarlo y porque tampoco se vería bien encarcelar a miles de jóvenes universitarios. Más fácil es encarcelar a dos jóvenes de bajo perfil por una ofensa menor. Así se infunde el miedo.

No es necesario cerrar canales, radios y periódicos. Solo se los incauta o amenaza con clausura y nadie dice nada. No es necesario encarcelar a todo el que critica al Gobierno, solo se enjuicia y encarcela a unos pocos por quienes, esperan, que nadie haga o diga nada.

Hoy yo quería exigir mi derecho, y el de todos los ecuatorianos, a expresar satisfacción o descontento con el Gobierno de manera pacífica. Exijo la libertad inmediata de Pilco y Zunino porque la violación de su derecho a expresarse pone en peligro mi derecho y el del resto de los ecuatorianos. Y exijo que la Asamblea derogue el artículo 128 del Código Penal con el cual se los acusa. Le debería dar vergüenza al gobierno de la Revolución Ciudadana seguir utilizando leyes creadas en las dictaduras de los años setenta.

Fuente: El Universo

noviembre 4, 2009

Ecuador: Separatismo de orden público

Por: Francisco Cuesta Safadi

Quedé perplejo cuando escuché esa frase , eructada por un Fiscal para “describir el “delito” que habrían cometido aquellos jóvenes representantes de una Junta Cívica , quienes declararon a Correa como persona no grata a los guayaquileños.

¿ Qué diablos quiso decir ese Fiscal ? ¿ Es esa la garantía que los ecuatorianos tenemos respecto al grado de certeza y veracidad que deben tener esos funcionarios al momento de incriminar a supuestos infractores de la ley ? Me pasó por alto su nombre y no quise saberlo después ni ahora, porque me distraería de lo nuclear del caso: se ha apresado a dos jóvenes dirigentes que expresaban civilizadamente su opinión del Presidente de la República .Habían dicho que Correa no es de su “agrado” , que no les es “gustoso”, que no les resulta “placentero” ni “dulce” , ateniéndonos -como es lógico – a los significados que consignan la Real Academia de la Lengua y otros diccionarios de importancia internacional.

Pero el Fiscal del cuento, recitando incoherentemente alguna orden que aceleradamente le fue soplada, creyó justificar su ignorancia jurídica hablándonos de un “separatismo del orden público”( transcrita otra vez entre comillas para reafirmar a usted que no soy el autor de tal disparate ).

Así, pues, expresar que Correa no es de nuestro agrado ; opinar que Correa no está haciendo una buena labor , equivale desde ahora a incurrir en el inventado delito de separatismo. ¿ Debemos opinar sobre Correa y emprender la huida al exterior como “balseros” o a nuestros domicilios si somos ancianos , adelantándonos a los fiscales al servicio de una dictadura cada día más evidente ? Puedo disgustar a Correa o serle absolutamente indiferente, carente de importancia ; invisible. Ninguna de tales opciones me interesa conocer. Simplemente opino, como un ciudadano más, que no es un gobernante de mi agrado. Y que, luego de su gobierno, el país quedará muy maltrecho , con gravísimos problemas internacionales, con desorientadas, demagógicas y electoreras conquistas sociales y sumido en la estupidez de un armamentismo insensato.

Al opinar así, sólo hago uso y ejerzo un derecho humano que consta impreso e inserto en la Constitución. Mas, si la narrada actitud fiscal responde a una política gubernamental, concluyamos entonces que se avecina una etapa de represiones virulentas y tan torpes como la acontecida con esos jóvenes. Una etapa en la que se confirmará que las declaraciones que dicen respetar los derechos humanos en el Ecuador, son lamentablemente abstractas y están contradichas por las violaciones concretas por parte de esta revolución ciudadana.

El mensaje es claro : todo ciudadano a quien Correa le “caiga” mal o estime que ha defeccionado , deberá ser privado de su libertad. No habrá necesidad de los Comités de Defensa de la Revolución, llenos de delatores. Bastará que los fiscales lean los periódicos, escuchen sus radios o vean televisión , elaboren luego un listado de quienes emitan sus opiniones sobre la actuación presidencial e inicien las instrucciones penales respectivas. La Policía y los autónomos jueces de la autónoma función judicial se encargarán del resto y el gobierno de la revolución ciudadana se afianzará sin flaquear nunca más.

La superpoblación carcelaria se resolvería poniendo en libertad, a través de cualquier artificio jurídico, a los reales criminales, asesinos, violadores, narcotraficantes y demás “víctimas del sistema” inventado durante la larga noche neoliberal. Y nos preguntaremos : ¿Dónde quedó la libertad de expresión y, en especial, la de expresar nuestra opinión? ¿ Por qué debe gustarnos Correa, obligadamente, o morder nuestras lenguas para así mantenernos al margen de la ley penal ?

Quienes derrocaron a Bucaram, Mahuad y Gutierrez no fueron separatistas. No se limitaron a describirles como no gratos , sino que consumaron hechos en escenarios callejeros que culminaron con sus derrocamientos. Hubo violencia y fracturas legales en los tres casos, pero a nadie se le ocurrió que tales acciones implicaran una intención separatista, triste recurso semántico al que hoy se apela para jodernos la vida y acallar nuestras voces.

García Márquez narra en su obra “ La Aventura de Miguel Littin clandestino en Chile”, que siendo Allende Presidente, un obrero desfiló frente a él con una pancarta que decía : “ ESTE GOBIERNO ES UNA MIERDA. Pero es mi gobierno.” Allende, sonriente, le aplaudió y descendió para estrecharle la mano, respetando en ese individuo su libertad de ejercer, sin trabas, un derecho constitucional que en el Ecuador se sigue exaltando como un logro de la revolución “profunda y ciudadana” y que solo revela la hipocresía con que se maneja el tema de los derechos humanos .

Lo que no será grato al gobierno es comprobar que el deseo de aquellos jóvenes guayaquileños de expresar su opinión en alguna barriada guayaquileña, se vio cumplido con creces : la tonta acción represiva se encargó de divulgar el mensaje a nivel nacional . La pancarta ya es de todos.

Fuente: Desde Mi Trinchera

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.