Dos países

Por: Manuel Ignacio Gómez Lecaro

Una reciente encuesta realizada por Perfiles de Opinión demuestra que Ecuador es dos países en uno. Mientras el 75,9% de los quiteños califica la gestión de Rafael Correa de buena o muy buena, solo el 39,4% de los guayaquileños piensa lo mismo. Mientras el 59,8% de la gente en Quito dice que sí le cree a Correa, en Guayaquil es solo el 25,6%. Y la tendencia se ha ido radicalizando.

No debería sorprendernos tanto. Quito votó masivamente por Correa. Guayaquil, no. Muchos quiteños comparten, en buena medida, la tendencia de izquierda de Correa. La mayoría de guayaquileños, no. Pero más allá de eso, esta simpatía capitalina hacia Correa es cuestión de pragmatismo. Parte de la población de Quito se beneficia del desorbitante gasto público de Correa, del aumento de la burocracia, de su centralismo, y de su obsesión porque el Estado lo maneje y controle todo. ¿Cómo no quererlo?

Las cifras del desempleo comprueban que a Quito no le va tan mal con esta revolución producida para la televisión. Mientras en Guayaquil el desempleo llega al 12,6%, o sea cerca de 150 mil personas sin trabajo, en Quito es del 6,1%. Y eso hablando en cifras bonitas que no cuentan toda la historia. Si añadimos los subempleados en nuestras ciudades, es decir, toda esa gente que sobrevive de cachuelitos y trabajos informales, las cifras de gente sin empleo, sobre todo en Guayaquil, se vuelven alarmantes.

Correa no tiene toda la culpa. Guayaquil ya había perdido su posición de capital económica del Ecuador desde antes, por culpa propia y de los distintos gobiernos. El centralismo no es invento de las mentes que pueblan Carondelet estos días. Pero hoy más que nunca, con un Gobierno de mentalidad ultraestatista, la burocracia de Quito maneja y concentra el billete, los contratos, los negocios, los empleos.

Correa nos hace creer que es muy guayaquileño porque se sabe todo el repertorio de canciones lagarteras o se conoce los huecos dónde comer su encebollado. Puro show. Lo suyo es el centralismo y estatismo puro y duro. Su indiferencia y hasta desprecio por el sector privado –que impulsa a Quito, Guayaquil y todo el país– son evidentes.

Ahora el Gobierno inyectará unos 2.500 millones de dólares para reactivar la economía y generar empleo. Ante su incapacidad para atraer inversión extranjera y local, generando reglas claras y confianza en inversionistas y empresarios, el Gobierno hará lo más fácil: utilizará la plata de nuestras reservas. Quiere así mover el sector de la construcción, el crédito, infraestructura y proyectos sociales.

Ojalá logre levantar la economía y el empleo por el bien de todos. Pero sabiendo cómo funcionan las cosas en este país, podemos predecir que gran parte de esos fondos se desperdiciarán en más burocracia, ineficiencia, y corrupción. El ministro Diego Borja dijo que se hará especial énfasis en recuperar la producción y crecimiento de Guayaquil. Ya veremos dónde se queda al final la mayor parte de esa plata.

Mientras el Gobierno trata de rescatar la economía con más proyectos públicos, lleva casi tres años espantando la inversión privada. El centralismo está de fiesta. El país, de luto. Le toca a Guayaquil hacer su propio camino.

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6 comentarios to “Dos países”

  1. Así que Ecuador es Quito y Guayaquil. Las provincias no existen.

  2. Desde el punto de vista guayaquileño se puede argumentar que los quiteños son lentos, quedados que no son trabajadores rapidos. Ahora que estoy viviendo en Quito me doy cuenta de esa lentitud pero quizas en lo unico que son altamente eficientes es en la asociacion politica. Rapidamente ellos llegan a formar movimientos que tiene el proposito que obtener una desicion politica por parte de las autoriadades. Ellos si practican el dicho la union hace la fuerza

    En cambio los guayacos nos creemos que somos electrones libres que podemos hacer absolutamente lo que nos da la gana y no nos sentimos muy comodos en relacion de compromiso social dentro de un grupo. Creemos que el exito lo podemos conseguir solito, ya que nos sentimos muy autosuficiente.

    Haciendo una analogia fisicia la sociedad quiteña y en gnrla la serrana es parecido al estado solido de una substancia y la sociedad costeña y en particular la guayaquileña esta en el estado gaseoso.

    Y entre algo solido y algo gaseoso el que termina inposiendose el estado solido por ser mas estable.

    Bajo esta particular actual de ser sociedad gaseosa, esta muy lejos que Guayaquil tenga la fuerza politica para ser region autonoma o peor ser otro Singapur.

  3. Fruto de esta falta de union de los guayacos es que Nebot se pasa advirtiendo al gobierno que la reaccion va ser furibunda pero no llega a ser eso, solo un simple manifestacion con banderitas en mejor de los casos. Quedando la advertencia de Nebot como un simple blofeo.

    En cambio cuando Quito se levanta se bota presidentes.

  4. Yo si veo mucha pasividad por acá. Luego de la mega-marcha de hace un par de años, no ha habido nada que pueda hacer preocupar al gobierno.

  5. Porque no hay líderes, ese es el problema. Por eso la mayor parte de la clase media espera la reacción de Nebot, pero a Nebot no le interesa confrontar al régimen (aunque yo creo que Nebot sabe que las clases económicas de Guayaquil no lo apoyan por temor al SRI). El momento en que un líder logre capitalizar esa ¨ansiedad/decontento¨ que se siente en la ciudad es cuando seremos testigos del verdadero nivel de rechazo al gobierno.

    Por eso es importante la propuesta de revocatoria de Carlos Vera, va a servir para conocer la cantidad de ciudadanos descontentos con el régimen, muchos dicen que la probable revocatoria serviría para que Correa se mueva en su escenario favorito, la campaña, pero lo que me parece obvio es que Correa nunca ha dejado de hacer campaña, todos los días la publicidad es atosigante, ¿Cuál es la diferencia?

    La coyuntura es diferente, la popularidad de Correa cae, y será muy difícil recuperarla. Por supuesto que es molestoso que la ciudadanía guayaquileña no reaccione sin necesidad de figuras, pero esto es una cuestión gregaria, necesitamos líderes, aunque no sean de nuestro agrado (aunque firme por la revocatoria no votaría a favor de Vera) , la ciudadanía necesita alternativas, es la única forma de vencer al dictador.

  6. que ceguera del señor gomez lecaro creer que el pais se reduce a UIO y GYE. pero allá él…

    en lo que a mi concierne, yo quisiera que se convocara a una consulta para preguntar si se revoca el mandato a correa: ganamos de largo inclusive en el cantón guayaquil. no tengo dudas!

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