El Plan Bermuda

Esto me lo envía un lector del blog. Es una persona que vivió en el Perú de la primera presidencia de Alan García, y desde ahí ha viajado con muchísima frecuencia allá; incluso en las presidencias de Alberto Fujimori. El “Plan Bermuda” era un plan ideado por Fujimori, Montesinos y secuaces para “ver….muda a la prensa”, de ahí su nombre.

Me he puesto a investigar sobre el tema y los paralelos y parecidos a lo que se está haciendo hoy en día en Ecuador son enormes.

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Plan Bermuda es gestado por Alberto Fujimori como una manera de sacar del medio a Cesar Hildebrandt y a periodistas de oposición en contra de su gobierno.
El nombre del plan era Bermuda, nombre insospechable y que sonaba más bien a vacaciones. El texto del documento original tenía el típico formato militar:
“Por la presente y en aras de la seguridad nacional, se dispone… cúmplase, en el término de la distancia… “
Lo peligroso del contenido era el objetivo:
“… detectar filtraciones de informaciones de seguridad que están siendo alcanzadas a los hombres de prensa, publicaciones que desprestigian a las gloriosas fuerzas armadas. Hay que detener ahora esta amenaza latente, detener a como dé lugar. Por todo ello se autoriza la intercepción telefónica, el rastreo, reglaje y todas las acciones tendientes a imponer la autoridad.”
¿Qué estaba publicando la prensa peruana en ese momento? Decisiones irregulares de compras de armamento chatarra. Varias denuncias de corrupción que implicaban directamente a los hombres fuertes del régimen de Fujimori, acusaciones de vínculos con el narcotráfico de Vladimiro Montesinos, el intocable asesor presidencial.
Publicamos el material de investigación en primera plana. En el Plan Bermuda también se incluían ataques físicos contra algunos periodistas incómodos al régimen por fisgones y metomentodos. La respuesta del gobierno no se hizo esperar: mentira, falsedad, invento de periodistas enemigos del régimen.

Primero fue un atentado contra una planta retransmisora de un canal de TV que transmitía un programa de investigación periodística independiente.

Luego vivimos un corto período de violencia. Primero fue un periodista golpeado en un extraño incidente callejero. Unos hombres bajaron de un vehículo y sin razón aparente lo golpearon hasta dejarlo sangrante en medio de la calle. Otro parlamentario opositor y vinculado a organizaciones de DDHH perdió su auto en un robo. Lo extraño es que el carro en vez de ser comercializado, fue quemado hasta dejarlo en unos cuantos fierros retorcidos.

Mi secuestro en también extrañas circunstancias completó lo que parecía el cuadro de amedrentamiento delineado en el plan militar.

Pocas semanas después, el director del programa independiente de TV cuya planta retransmisora sufrió el atentado, denunció haber desbaratado un plan para matarlo. La agente de inteligencia encargada de seguirlo se le acercó y le salvó la vida. Ella fue salvajemente golpeada y ha perdido todo el control sicomotor. Actualmente es una refugiada política en Suecia y se apresta a retornar al país.

La supuesta denunciante del Plan Bermuda también fue detectada. Mariela Barreto, otra agente de inteligencia que al parecer entregaba información a los periodistas, fue salvajemente descuartizada. Su cabeza jamás ha aparecido.

El rompecabezas calzaba. Fujimori y Montesinos iniciaron ese año un plan más audaz que los anteriores. Todo el dinero robado a las arcas fiscales, el dinero producto del narcotráfico que engrosaba sus cuentas en Suiza, las enormes coimas que se embolsicaban los jefes militares por comprar armamento innecesario y de mala calidad, parecía no bastarles.

Ahora querían cinco años más en el poder. La Constitución peruana sólo autoriza un período, él había violado todas las leyes para que lo reeligieran, ahora le costaba desprenderse del cargo. Buscaba la tercera elección.

Ya tenía en el bolsillo a los militares, los empresarios y los políticos de otras tiendas que habían emigrado al oficialismo. Los periodistas eran impredecibles, ingobernables y siempre le aguaban la película al jefe de Estado. Si él organizaba una cacería para capturar a un alto jefe terrorista de Sendero Luminoso, no faltaba por ahí un periodista incómodo que descubría que el jefe senderista había sido descubierto y detenido por un ciudadano común y corriente que lo entregó a las autoridades. La gloria de la captura se derrumbaba por el incómodo testigo.

Sí, el jefe de Estado atendía a los damnificados por las inundaciones. Las fotos que se publicaban en un medio de prensa que se preciaba de no ser “geisha” daban cuenta de cómo se retiraban todos los regalos que se entregaron una vez que el presidente de la República se alejaba de la zona de desastre.

Entonces no quedaba más que convencer a los propietarios. Los medios de comunicación eran, pues, el próximo objetivo.

Un nuevo plan se puso en marcha. Se investigaron los procesos judiciales que mantenían los propietarios de medios de comunicación, se reabrieron procesos que ya habían caducado, se envió a los cobradores de impuestos a revisar cada documento hasta detectar cualquier irregularidad para utilizarla como argumento de intervención, se le quito la nacionalidad peruana a un empresario de TV para robarle su canal y finalmente se buscó la debilidad por el dinero u otras aficiones. Cada escena comprometedora era cuidadosamente filmada y archivada en las oficinas del servicio de inteligencia, para abrir paso al chantaje.

Y así fue cómo durante 1999 y con sólo un par de medios de prensa y un canal de cable independientes, se anunció la tercera postulación de Fujimori. Las elecciones fueron en el 2000. El triunfo, sin embargo, estuvo siempre en riesgo, pese a que en la cancha jugaron con 21 jugadores, los competidores tenían los ojos vendados, ellos controlaban al réferi y además eran los dueños de la pelota.

Una vez que estalló el primer escándalo con el vídeo en el que se observa al asesor presidencial pagando miles de dólares a un parlamentario opositor para que integre la bancada oficialista, el castillo de naipes construido por el fujimorismo empezó a desmoronarse a enorme velocidad. Todo concluyó con la cobarde huida del ex mandatario a Japón y la fuga cinematográfica del superasesor, hoy prófugo de la justicia y acusado por una veintena de delitos que lo hundirían en la cárcel por los siglos de los siglos.

El Perú se detuvo a un milímetro del abismo. La reserva moral de los demócratas que no decayeron durante los años más duros de la dictadura logró abrirse paso en un país corroído por la inmoralidad y la corrupción.

La prensa independiente contribuye actualmente en este proceso de reconstrucción nacional que en primer lugar requiere conocer la Verdad, para evitar que se repita una de las historias políticas más bochornosas de los últimos tiempos.

No podemos negar que el daño es incalculable. Y no hablamos solo de dinero. Hablamos de generaciones que han aprendido de los malos ejemplos de “yo hago lo que quiero, cuando quiero y como quiero”, hablamos de una caricatura de democracia, hablamos del pisoteo de los derechos fundamentales de las personas, hablamos de la humillación de un pueblo sojuzgado por una mafia que robó a manos llenas.

El pueblo peruano transita hacia el Estado de Derecho. Retorna la legalidad a paso lento. Reaprendemos el significado de la palabra democracia. Le damos contenido nuevamente al término libertad de prensa. Llenamos nuestros pulmones de los aires de libertad.

Sin embargo, no podremos avanzar si no miramos hacia atrás y analizamos dónde nos equivocamos como país. Es el tiempo de hacer justicia a tanto hombre y mujer peruanos vejados y sometidos al escarnio de la mafia que se apoderaba de la prensa, de los escaños políticos, y de todo espacio público existente.

Actualmente hay aproximadamente 190 personas procesadas por fiscales y jueces independientes, 37 procesos penales en desarrollo y 37 personas que se encuentran detenidas hoy por disposición de esos jueces desvinculados del poder político.

De ellas, algunos son propietarios de medios de comunicación, fundamentalmente de TV. El resto de dueños de la mayoría de canales de señal abierta se encuentra en calidad de fugado o a la espera de recibir un trato benigno, por colaboración con la justicia.

Las imágenes de un pequeño vídeo siguen provocando estragos en la clase política, empresarial y militar peruanas. Finalmente, un instrumento de comunicación audiovisual sirvió para derrotar a una de las más cobardes e inescrupulosas dictaduras de esa parte del continente.

Mientras todo ello ocurre, conocemos que la libertad de prensa no será jamás un regalo, sino un terreno a conquistar y a mantener. Las mujeres y los hombres de prensa nos enfrentamos a nuevos retos. Hay que devolver credibilidad a los medios, tan venidos a menos, después de haber servido tan servilmente al régimen fujimorista.

Fuente: Plan Bermudas (wiki)

Más info: Inter-American Commission on Human Rights
The New York Times
Fujimori’s Perú por Catherine M. Conaghan

Y Carlos Vera opina sobre el caso de Diego Oquendo:

6 comentarios to “El Plan Bermuda”

  1. woah, revelador y escalofriantemente similar a todo lo que nos toca sufrir con los Socialistos del Siglo XXI. Las contínuas amenazas, los ataques sabatinos, la nueva ley Mordaza (aquellos decretos que impedían con carcel difundir imágenes como los pativideos… demasiadas coincidencias…)

    La pregunta acá es: sabemos quien ejerce de Fujimori, pero ¿quien es el Montesinos de nuestra pelñicula? Excelente aporte.

  2. No puedo opinar sobre el plan, vivo en Perú después de Fujimori pero digamos que ya son seis años sobre los que puedo opinar en base a vivir y convivir en este medio, además de poder comparar nuestras realidades…
    Primero, todo el tema Fujimori desata pasiones extremas, mayores que las que tenemos los que estamos a favor y en contra de Correa por lo que es muy fácil perder la objetividad al respecto, además de tratarse de un tema muy complejo.
    Por lo menos de lo que veo en estos años, y no sabría decir si corresponde a una acción de Fujimori pero la prensa peruana es realmente mala. Como menciono, no se si obedece a alguna acción de Fujimori o siempre fue así de mala pero es mala, mala, y remala. En un país con casi treinta millones de personas SOLO hay un diario que por lo menos maneje un nivel que le permita llegar al público, el resto son todos un DIARIO EXTRA, y a nivel de televisión son una especie de TC cuando salía Cuesta a hablar defendiendo a los Isaías. A nivel de periódicos son pasquines amarillentos (dicen que muchos los creó Fujimori para distraer a la gente) y sobre El Comercio, también deja mucho que desear sobre su imparcialidad y objetividad.

    Armar todo un plan para callar a César Hildebrant me parecería gastar pólvora en gallinazo, quizás Hildebrant se granjeó la enemistad con Fujimori y llegó al límite de que ni el dinero en ese caso resultaba útil, pero el César Hildebrant que veo desde hace seis años no necesita tremendo plan para hacerlo cambiar de opinión.

    De allí sobre el tema de cuanto mintieron para hacer creer que había un éxito militar o no contra Sendero, eso sí que es difícil de determinar.

    En los círculos de gobierno actual hay tanta corrupción e ineptitud como la que encontramos por allá, pero la prensa está más dedicada a conocer la infidelidad de la esposa de un ex jugador de fútbol y la prisión de una presentadora de noticias de “farándula” que de otras cosas.

    Los diarios de noticias económicas, que la gente lee como una biblia, realmente no sirven de nada porque son el equivalente a un suplemento de propaganda donde se presenta la información sin ningún tipo de análisis y la mayoría de veces, en los temas que más conozco, presentan la información más disparatada.

    La revista política del Perú (equivalente a Vistazo), presenta un sesgo completamente hacia un lado y más de una ocasión se dirige contra grupos o intereses contrarios. Lo que vimos en su momento entre Teleamazonas y TC por el tema Isaías, y que a muchos nos molestó, es el tema de todos los días.

    Así como en Ecuador dejé de ver TC hace tiempo, acá en todo este tiempo no veo un solo canal de TV, ni revistas, ni otro tipo de prensa escrita por el nivel de mediocridad.

    No se si Fujimori es el responsable de ello o siempre fue así, pero repito, me suena muy grande un plan de ese nivel para manejar esta prensa (fuera de la salita de Montesinos por donde pasaba medio mundo y arreglaban lo que querían hacer o decir) Que sigue sucediendo pero con otros matices y otros intereses.

    Ya que sobre esto se puede decir con mucho apasionamiento cosas en contra y cosas a favor, lo importante siempre es rescatar la libertad que debe tener la gente en general para poder expresar su opinión, y la división de poderes que permite que no haya grandes desequilibrios donde se pueden producir tremendos abusos. Allí es donde todos los dictadorzuelos de cualquier inclinación política se dan el lujo de actuar libre, arbitraria e impunemente.

    • Yo estuve en el Perú pre-Fujimori (pasé ahí unos largos 4 meses, de vacaciones) y aunque en esa época me importaba menos la política y la prensa, sí recuerdo que no era tan mala.

      Más que una crítica a la prensa en sí, se trata de un paralelismo entre lo que ocurrió en aquella época del fujimorismo y nuestro correísmo actual. El Plan Bermuda fue real, está ampliamente documentado (y hay hasta desaparecidos por denunciarlo).

  3. La prensa actual es bastante mala, aunque alguien me dijo que la dañó mucho Fujimori para interesar a la gente en temas secundarios, creando estos pasquines.
    Por eso ahora que se armaba un escándalo sobre las grabaciones de los amarres para ganar licitaciones, salió el escándalo de la prisión de gente del “espectáculo” y los temas importantes pasan a segundo plano de inmediato.

  4. no he encontrado ninguna argumentación que relacione al plan bermuda con lo que ocurre en ecuador.

    por otro lado, hay que reconocer que hay medios que “le tienen pica” al gobierno.

  5. Major, “la pica” es una forma simplista (o correista) de decir “oposición”.

    ¿Cuál es el problema de tener diarios de oposición? El gobiernot tiene diarios que lo apoyan y ningún correista salta por eso. El derecho a discentir y a opinar diferente no debe ser eliminado. Lamentablemente, el gobierno tiende a eso. Quiere que la única fuente de información sea la que lo alaba, lo apoya y tapa sus errores.

    ¿Qué hubiera hecho Correa con Radio La Luna?

    Claro, en respuesta a esta pregunta viene el “no vas a comparar”. ¿Por qué no? ¿Quién decide si atacar al gobernante de turno es correcto o es un afán desestabilizar propiciado por la CIA?

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