Archivos para junio, 2009

junio 29, 2009

Una maestra al Presidente

Señor Presidente de la República: Convencida de que lo que no se evalúa no tiene oportunidades de mejorar, y con la certeza de que una evaluación voluntaria era una obligación profesional frente a mis colegas y a todos los estudiantes, me inscribí en el proceso de evaluación voluntaria que impulsaba el Ministerio de Educación.

En realidad me inscribí tres veces, ya que durante meses esperé que por mi correo electrónico me enviaran los instructivos y parámetros indispensables para una evaluación seria. Como esto no ocurrió, supuse que no había sido tomada en cuenta.

Una semana antes de la fecha señalada para la evaluación, el 3 de diciembre del 2008, recibí un mensaje de una compañera en el que me avisaban que me iban a evaluar.

Conseguí un número telefónico del Departamento de Planificación de la Subsecretaría y logré hablar con el economista Jorge González Sarango, a quien le solicité la información indispensable para el éxito de este compromiso que había adquirido.

Recibí saludos efusivos, gratitud eterna de parte del ministro Raúl Vallejo y palabras tranquilizadoras: “No tenga miedo, no se asuste. Si sale bien, perfecto; y si sale mal, no le va a pasar nada”.

El encargado de la evaluación no se conectó con mis inquietudes.
Siendo tan amplia la teoría y la práctica de la enseñanza, yo necesitaba saber sobre qué iba a ser evaluada, de qué manera, el tiempo de tal proceso, los parámetros de calificación y, sobre todo, la idoneidad de los evaluadores. Nada de eso obtuve.

En el imaginario del economista González, al otro lado de la línea estaba una profesora tan temerosa como el niño al que le van a sacar su primera muela y lo único que necesita son besos, abrazos y consuelo.

Insistiendo, supe que entre otras cosas debía dar una clase demostrativa. La preparé, elaboré un plan de clase, hice un resumen del contenido científico y una pequeña evaluación de tipo objetivo.

Como soy profesora de filosofía, y como mis alumnos acababan de estudiar el método dialéctico y las leyes de la dialéctica, decidí tratar sobre “los adelantos científicos del siglo XIX y el método dialéctico”.

En 40 minutos demostraría a mis estudiantes de tercero de bachillerato cómo el descubrimiento de la célula, la evolución de las especies y la ley de la transformación de energía contribuyeron a fundamentar las leyes de la dialéctica.

Pensé en un pequeño experimento con materiales del medio, para que mis chicos visualizaran cómo la energía calórica se convierte en energía mecánica. Saqué copias para mis posibles evaluadores.
Llegó el día de la evaluación, pero parecía un día normal, no vi a nadie nuevo.

Minutos más tarde llegó una señorita estudiante de primer año de la Espol (Escuela Superior Politécnica del Litoral); el inspector general la llevó donde yo estaba dando clase regular.

Le pregunté en qué consistía la evaluación; me respondió que eran unas encuestas. Le expliqué que yo debía dar una clase demostrativa; esto era desconocido para ella, y me respondió que no, que solo eran encuestas.
La llevé al curso donde estaban los estudiantes que tenían que participar en este evento tan especial. Hasta ese momento no había nadie, ni el rector, ni el profesor del área, ni el padre de familia, ni personas invitadas. Solo la estudiante de la Espol, mis alumnos y yo.

La jovencita empezó a sacar el material de evaluación. Ahí y solo ahí “descubrió” la ficha de evaluación de la clase demostrativa, y me dijo: “Es que a mí me entregaron este paquete sellado”.

El rector no había llegado, así que el inspector general casualmente encontró a una profesora de matemáticas para que me evaluara en representación de él.

Como necesitábamos un padre de familia, pensé en la madre más cercana y la mandamos a ver.

De todos los evaluadores, solo mis estudiantes sabían lo que estaba ocurriendo, los demás llegaron con el obvio atraso y una actitud de… ¿para qué me han traído?

Empecé mi clase. Era un tema nuevo para los estudiantes, les había dicho que ellos no podían conocerlo porque entonces sería una farsa y me pondría en evidencia ante ellos mismos; solo sabían que tenía como antecedente las leyes de la dialéctica.

El rector llegó cuando los estudiantes estaban respondiendo a la evaluación. La profesora que estaba en su reemplazo se levantó para cederle el puesto; yo le pedí que no lo hiciera ya que era ella quien debía evaluarme, puesto que el rector, persona por quien guardo mucho aprecio, no había estado presente. Pero ella dijo que “ya que ha llegado el rector, que él lo haga”.

Mi clase había terminado. Empecé a llenar la ficha de autoevaluación y me retiré.

Meses más tarde entré a internet y encontré mis calificaciones: 38/50.
Me sentí descorazonada.

La alumna de la Espol que me calificó como experta me había puesto 10/15, ¡ella que ni siquiera conocía lo que tenía que hacer aquella mañana!

Hablé con el rector y le pedí que me dijese mis fallas en la clase. Me respondió que él conocía de sobra mi calidad profesional y que su calificación para mí fue la mejor.

Pero lo que más me extraña es que mi propia evaluación tiene resultados anormales.

Como tengo principios, no me puse en todo 5, pero tampoco me puse 3,8.
Me llamó la atención la coincidencia: el rector me puso 3,8; la directora del área, 3,8; y la autoevaluación también aparecía con 3,8.

Hace muy pocos días volví a ingresar a internet y ¡oh, sorpresa!, las notas han cambiado, ya no tengo 38/50 sino 33/50, bajé 5 puntos y otra vez la coincidencia: autoevaluación 3,3, nota del rector 3,3 y la directora del área 3,3.

Yo sé que existen maestros que no pueden pasar una evaluación de mediana dificultad y le temen, pero también excelente maestros hábiles, inteligentes, innovadores que nunca se han dado por vencidos, le temen a la ineficiencia, a la indiferencia burocrática, a la impavidez de los funcionarios de segunda que pueden arrojar a un tacho de basura años de dedicación absoluta, noches de estudio, esfuerzo.

Lo único que me queda es ir por ahí diciéndoles a mis amigos: “¿Sabes cuánto me pusieron en la evaluación voluntaria?”, 33/50, y escuchar a mis compañeros decir: Si a ti te pusieron eso, a mí cuánto me pondrán.
No puedo ser modesta en este momento de mi vida en que tengo que insistir que en todas las instituciones donde me he desempeñado siempre dejé una huella penetrante de mi paso.

Mientras usted lee esta carta, si la lee, quiero que me imagine con algunos de mis alumnos recogiendo las planificaciones de la clase demostrativa que quedaron botadas en el aula, planificaciones que nadie quiso leer y nadie quiso llevar.

A pesar de eso, yo conservaba la esperanza y confiaba en que nada podía salir mal, no tenía de qué preocuparme porque el proceso educador no se representa, se vive diariamente cuando se es maestro de verdad.

Eso lo sé, y lo sabemos todos, aunque unos tecnócratas inoperantes me pongan ¡cero!

Clara Matamoros de Ibarra,
Msc., profesora del colegio Fiscal Naranjito, Naranjito

Fuente: Cartas a El Universo

junio 22, 2009

WSJ: Ecuador y las FARC

Por Mary Anastasia O’Grady

Documentos que no habían sido divulgados, frutos del ataque militar colombiano a un campo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Ecuador en 2008, llegaron a mis manos la semana pasada.

El segundo al mando de las FARC, Raúl Reyes, fue asesinado en la incursión, pero dejó computadoras portátiles con correspondencia que detallaba una estrecha relación no sólo con el presidente venezolano, Hugo Chávez, sino también, según revelan los documentos, con el gobierno del presidente ecuatoriano, Rafael Correa.

Alguien debería avisarle a la Casa Blanca. Hace diez días, el presidente Barack Obama llamó a Correa, según un vocero, para “felicitarlo por su reciente reelección”. Obama también deseaba “expresar su deseo de profundizar nuestra relación bilateral y mantener un diálogo constante que pueda asegurar una relación productiva basada en el respeto mutuo”.

Correa es cualquier cosa menos respetuoso de los intereses de Estados Unidos en la región. Es más parecido a Fidel Castro, aunque tenga un doctorado en economía de la Universidad de Illinois. Bajo su mandato, la libertad se ha estado evaporando más rápido de lo que uno se demora en pronunciar la palabra bolivariano. Ahora, la correspondencia de Reyes aporta sólida evidencia de que Ecuador ha estado apoyando a las guerrillas marxistas de las FARC, que consideran a EE.UU. como un gran enemigo.

Correa ha afirmado públicamente que no es un cómplice de las FARC. Reyes, sin embargo, informó lo contrario. En una carta del 5 de enero de 2007 dirigida al líder de las FARC, Manuel Marulanda, escribió sobre una visita inminente de “un emisario de Rafael Correa”. El propósito de la reunión era, entre otras cosas, forjar “acuerdos bilaterales de colaboración” por los que “al capturar guerrilleros nuestros en su territorio nos los entregan a nosotros mismos y ninguno vaya a manos de autoridades colombianas”.

Reyes afirmó que el emisario venía a fortalecer “el comité binacional, integrado por camaradas del PCCC [una alusión al partido comunista clandestino de Colombia] y amigos ecuatorianos para denunciar las violaciones de la soberanía de Ecuador por las tropas de Uribe y demostrar los nocivos efectos de las fumigaciones”. En otras palabras, Ecuador quería ayudar a las FARC en dos de sus objetivos más importantes: establecer un refugio en la frontera y terminar con las fumigaciones de cultivos de coca, una fuente clave del ingreso de las FARC por narcotráfico.

En otro mensaje a Marulanda fechado el 28 de enero de 2007, Reyes lamenta la muerte de “la ministra amiga”, aludiendo sin duda a la ministra de Defensa de Ecuador, Guadalupe Larriva, que había muerto en un accidente de helicóptero cuatro días antes. Pero por el lado positivo, afirmó, otro ministro, “‘de finanzas’ también quiere visitarnos el próximo 9″.

Luego, el 18 de enero de 2008, Reyes le escribió al secretariado de las FARC resumiendo “una visita del ministro de seguridad de Ecuador Gustavo Larrea… quien a nombre del presidente Correa trajo saludos para el camarada Manuel [Marulanda]“. Según Reyes, Larrea expresó “interés del presidente de oficializar las relaciones con la dirección de las FARC”.

Reyes escribió que Larrea afirmó que estaba listo para desplazar a comandantes de las fuerzas de seguridad que eran “hostiles con las comunidades” en la zona de la frontera y que Ecuador no haría nada para ayudar al presidente colombiano Álvaro Uribe en el conflicto interno de Colombia. “Para ellos [Ecuador]“, explicó Reyes, “las FARC son [una] organización insurgente del pueblo con propuestas sociales y políticas que entienden”.

Según Reyes, Larrea preguntó si las FARC estaban interesadas en ganar un estatus beligerante (es decir, legitimidad internacional). También informó que Ecuador “demandará al Estado y gobierno de Colombia ante la Corte Internacional por los dañinos efectos de las fumigaciones” y que revocaría la licencia para la base militar de EE.UU. en Manta (Ecuador hizo ambas cosas). Ecuador “tiene claro que Uribe representa los intereses de la Casa Blanca, las multinacionales y las oligarquías, lo consideran peligroso en la región”.

Larrea ha reconocido públicamente que estableció contacto con Reyes, pero asegura que fue para lograr la liberación de rehenes de las FARC. Sin dudas ese fue un objetivo. Reyes informó que Larrea quería concretar un “canje” de rehenes por prisioneros porque iba a “dinamizar” la carrera política de Correa. Pero las cartas de Reyes revelan mucho más que un deseo por parte de Correa de ser un héroe humanitario. Pintan un cuadro de un gobierno decidido a debilitar a su vecino, Colombia.

Es posible que Reyes hay confundido la realpolitik de Correa con una genuina buena voluntad hacia las FARC. Pero el líder rebelde parecía estar seguro de que seis países latinoamericanos eran receptivos con la causa marxista. Propuso que Marulanda les escribiera a los presidentes de Ecuador, Argentina, Bolivia, Nicaragua, Venezuela y Uruguay en busca de “apoyo de varios países amigos” que podría hacer avanzar el proceso de obligar a un acuerdo con Colombia.

Uribe visitará la Casa Blanca la semana próxima. Será interesante ver si Obama está tan preocupado de la relación bilateral con Colombia como de la del vecino no muy amigable de Uribe.

Fuente: Wall Street Journal

junio 15, 2009

80 millones de dólares en contratos de obra pública

Si no están leyendo esta serie de reportajes investigativos de Diario Expreso, deberían hacerlo. Es una investigación profunda acerca de los nexos entre el grupo de empresas de Fabricio Correa Delgado e importantes contratos estatales adjudicados a las mismas. Les reproduzco el primero de la serie, aparecido el dia de ayer Domingo 14 de Junio:

Fabricio Correa, el holding
Las obras que ejecuta el hermano del presidente
Contratos. Petróleo, vialidad, construcción son los campos de acción de sus empresas y consorcios
Por: María Elena Arellano
Christian Zurita Ron
Mario Avilés Sánchez

Fabricio Correa es un contratista público exitoso en el gobierno de su hermano. Un conglomerado de empresas y consorcios dirigidos por él, o donde participa en sociedad con terceros, tiene relaciones contractuales o subcontractuales con al menos 6 entidades públicas y con otras empresas contratistas del Estado.

La cifra que ha confirmado este Diario supera los 80 millones de dólares, pero podrían pasar los 100 millones si es que Petroecuador accede a entregar información completa de una de sus contratistas. EXPRESO publica desde hoy el resultado de una investigación que ha tomado más de tres meses. No es, como dice el presidente Correa, por “una revancha” por su maltrato a la prensa.

Es porque son recursos públicos, y porque nada menos que empresas vinculadas con el hermano del Presidente tienen grandes contratos en su Gobierno. Algo que no tiene antecedentes ni parangón en la historia del Ecuador. Y lo hacemos porque es la ineludible responsabilidad de una prensa libre en bien de la ética del poder. ¿Cómo obtuvo los contratos? ¿Pesó su condición de hermano del Mandatario? ¿Es legítimo, legal o ético que el hermano de un presidente ejecute obra pública? ¿Cómo conformó sus empresas, cómo se relacionan? ¿Sabe el presidente Correa de todo esto. Lo consiente?

El lector conocerá las respuestas en esta y las próximas 4 entregas. Toda la información aquí publicada está debidamente documentada, y también ha sido contrastada en cada detalle con el propio Fabricio Correa. (JCCV)

Dos empresas de capital extranjero relacionadas entre sí adquirieron acciones en seis compañías ecuatorianas, realizaron importantes aumentos de capital y en dos años, tres de ellas captaron importantes contratos estatales y privados que superan los 80’000.000 de dólares.

Todas forman parte de un grupo liderado por Fabricio Correa Delgado. El monto de los contratos sería mayor y llegaría a $ 100’000.000 con la suma de órdenes de trabajo, cuya cuantía no fue entregada por Petroproducción a pesar de los pedidos de este Diario.

Una empresa presta servicios petroleros. Otra obtuvo un crédito de la Corporación Financiera Nacional (CFN), además de mantener subcontratos en obras como Baba y Mazar. Otra construye carreteras, sistemas de riego y una más está a la espera de desarrollar proyectos hidroeléctricos.

Quality Outsourcing, con oficina en Quito, es la punta de este ovillo empresarial domiciliado en Panamá.

En ese país se constituyó Engineering International Consultants Corporation, empresa dueña del 40% de las acciones de Quality Outsourcing (200.000 dólares).

El otro 40% lo tiene Cristina del Rocío Muñoz Muñoz ($ 200.000) y el resto 100.000 dólares -el 20%- es de Cristóbal Aurelio Accini Saavedra.

Ella reside en la Lucha de los Pobres, un barrio marginal al suroriente de Quito y él es un ingeniero eléctrico radicado en la vía a Samborondón y que en Quito registró su domicilio en las suites del hotel Marriot.

La panameña Engineering International Consultants Corporation también posee el 10% de las participaciones de Megamaq. Esta compañía radicada en Quito obtuvo de la CFN un crédito de 10’000.000 de dólares para comprar equipo pesado de construcción, el año pasado.

Como parte de la garantía de ese crédito, el gerente general de Megamaq, Máximo Villavicencio Villavicencio, entregó dos lotes en Manta, que son de la compañía Negolíder de Guayaquil, en la cual él es presidente y accionista ($ 375). Los otros dueños son Peter Graetzer Delgado (250 dólares) y la empresa Malasoma de Durán ($ 375).

Megamaq, que se dedica a actividades de Ingeniería Civil, vendió a Cosurca, domiciliada en Loja, equipo caminero nuevo valorado en $ 6’665.260.
La mayor accionista de Cosurca es otra firma panameña: International Energy Overseas Corporation ($ 611.600).

A Cosurca, el 25 de agosto de 2008, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) le adjudicó un contrato de manera directa para la vía Alamor-Lalamor (29’092.962,52 dólares). Overseas adquirió Cosurca el 31 de octubre de ese año.
La vía El Empalme-Celica- Alamor ($11’541.265,77) es otra obra que ejecuta Cosurca gracias a una licitación que adjudicó el MTOP.

El tercer contrato se lo adjudicó el Programa Regional para el Desarrollo del Sur (Predesur) por concurso para construir el sifón Limones (río Alamor) del proyecto de Riego Zapotillo por 6’505.983,24 dólares.

Los caminos de Negolíder y Malasoma -empresas que aparecen en la ruta del crédito de la CFN a Megamaq- conducen a Fabricio Correa Delgado.

El domicilio de Malasoma, que tiene el 37,5% de acciones de Negolíder, es el mismo de la constructora Aplitec, la principal empresa de Fabricio Correa: ciudadela Bellavista, manzana A, solar 15, en Durán.

Él es el mayor accionista de Malasoma y Aplitec. Negolíder y Fabricio Correa registran el mismo domicilio en el Servicio de Rentas Internas: ciudadela Los Olivos, manzana 2, solar 2, piso 1, oficina 101.

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El segundo artículo, aparecido el Lunes 15 de Junio en el mismo diario:
Cosurca, la constructora que se vendió en 4’000.000 de dólares

Tercer artículo, del Martes 16 de Junio: La CFN dio crédito de $10’000 000 a Megamaq para equipo caminero

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junio 12, 2009

Papa Caliente

Por Orlando Alcívar Santos

Una papa caliente es, según el diccionario, un “problema grave e incómodo de solución difícil”, y así se ha vuelto el que afecta hoy a Teleamazonas, pues además de los actores directamente involucrados en el asunto como son la propia estación televisora y el Conartel –organismo controlador de las empresas que utilizan medios audiovisuales– tienen que ver –¡y mucho!– tanto el Gobierno cuanto la ciudadanía.

Digo esto porque 1) el Conartel debería demostrar que actúa con criterio propio independiente de las directrices del Gobierno pues se trata de una instancia administrativa que tiene la delicada tarea de analizar y juzgar las actuaciones de uno de los baluartes de la democracia, los medios de comunicación; 2) el Gobierno debería dejar de ejercer presión sobre ese organismo en el que tiene sus representantes porque si el Presidente de la República dice cada vez que puede –y puede muchas veces– que la televisora debe ser sancionada, sus obsecuentes delegados actuarán en consecuencia y se acabó la imparcialidad; 3) como lo que está en juego es la libertad de expresión (pues si esta fenece la democracia es un cadáver), la ciudadanía debería estar muy pendiente de lo que ocurra para –sin alterar el orden público– ejecutar acciones de desobediencia civil que saquen de su ensimismamiento a un gobierno obnubilado (fíjense que no digo ni tiránico ni antidemocrático), a través del mismo argumento que utilizaron pacifistas como Gandhi o Luther King, con raíces “prepolíticas”, para prender luces rojas a quienes ejercían poder.

Como según las noticias que se leen y escuchan en estos días, hay grupos organizados o que tratan de organizarse para protestar por el acoso gubernamental a la televisora cuestionada, entendiendo que lo que está en peligro de desaparecer no solo es ese medio audiovisual sino una de las libertades constitucionales básicas, debo destacar que hay estudiosos que dicen, en relación con la desobediencia civil o la resistencia pacífica, que existen circunstancias en las que el mal social o la injusticia obligan al desobediente o al resistente a ejercer ciertas formas de violencia defensiva, lo cual “hasta el cordero de Dios lo tuvo en cuenta”, enfoque peligroso para la paz social porque puede haber desbordamientos que se pueden evitar si el Gobierno actúa con prudencia.

Tengo la impresión de que los miembros del Conartel son legos en derecho pues ante normas constitucionales expresas que tratan acerca de la libertad de expresión (artículos 11/párrafo 3, 66/párrafos 6 y 7, y 424 de la Constitución de la República), no cabe la aplicación de una ley obsoleta tácitamente derogada por la supremacía de la Ley Fundamental. No se requiere argumentos doctrinarios acerca de la vigencia de la libertad en las democracias, pues con el texto constitucional basta y sobra si vivimos en un Estado de Derecho.

Si yo fuera parte del Gobierno aconsejaría al Presidente que instruya a sus subalternos en el sentido de que actúen con la máxima imparcialidad y sensatez, pues el ciudadano común que piensa y reflexiona –no el fanático que siempre existe– lo que quiere es que la administración pública, en este régimen o en cualquier otro, no se mueva por odios o por venganzas sino por justicia. ¿Será esto posible en nuestra sociedad polarizada que tiene un largo inventario de heridas no cicatrizadas?

El Gobierno y la ciudadanía tienen una papa caliente en sus manos pues ni el uno ni la otra –aunque con perspectivas diferentes– deben permitir que este tema tenga un desenlace arbitrario porque de ello dependerá, en mucho, el futuro del Ecuador, el del régimen y el de los ciudadanos.

Fuente: El Universo

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