Tempestad y pilares

Pablo Lucio Paredes

Hay una interpretación errónea y ampliamente repetida: la dolarización se ha mantenido gracias a los altos precios del petróleo y las remesas. La interpretación correcta es en realidad: si hubiéramos tenido menos recursos financieros, igual la dolarización se hubiera mantenido, simplemente los niveles de gasto, producción y empleo hubieran sido menores. En consecuencia, usted se preguntará con razón: ¿por qué entonces la caída del petróleo y las remesas ponen en riesgo a la dolarización? Esto es un tema diferente, y la respuesta es: porque (por la indisciplina nacional acentuada en este Gobierno y en las leyes aprobadas en Montecristi) le acostumbramos al país a vivir con un nivel de gasto demasiado alto como si esos ingresos excepcionales fueran a durar eternamente, y el tener que volver a una realidad menos “regalona” tiene un impacto en el conjunto del sistema económico y social, y en consecuencia sobre los mecanismos como la dolarización. En resumen: la dolarización no requiere de tantos dólares para mantenerse, pero sí se ve afectada cuando hay excepcionalmente demasiados dólares y luego se vuelve a la normalidad más modesta.

Los dólares son simplemente los medios que se utilizan en un sistema dolarizado, los verdaderos pilares de la dolarización son mucho más importantes:

a) La disciplina y sensatez fiscal para no generar los ciclos que estamos viendo: se gasta mucho en épocas de vacas gordas y hay que contraer cuando la situación cambia.

b) Mercados laborales flexibles, no porque eso implica, como algunos creen, más despidos de la gente, sino porque permite adaptar la oferta a la demanda de mejor manera (para los que creen en rigidez laboral, vean como el desempleo ha aumentado en estos últimos meses).

c) Flexibilidad en el mercado financiero para que las tasas de interés permitan el equilibrio entre el ahorro y el crédito. Y si se pudiera tener una banca integrada al mundo, mejor (pero casi nadie lo apoya).

d) Tener puertas abiertas con el mundo para los flujos comerciales, financieros y crediticios.

e) Estar conscientes de que la dolarización tiene un enorme componente social porque ya no se pueden hacer transferencias ocultas (vía inflación y devaluación) de los que menos tienen hacia los demás. Y un gran componente productivo: nos obliga a trabajar en productividad y no solo en ganancias financieras.

Obviamente, como en el Ecuador hemos debilitado esos pilares (o no los hemos fortalecido) la tormenta que representa la caída de los precios del petróleo, de las remesas y otros puede poner en riesgo a la dolarización y al mismo tiempo al conjunto de la estructura socioeconómica del país (… y si no estuvieron dolarizados, y hubiéramos igualmente incrementado nuestra indisciplina, también recibiríamos “un palazo”). Por eso, ante la tormenta (menos dólares) que ya nos golpea, tenemos tres posibilidades: o apuntalamos desde ahora los pilares, o lo hacemos después de las elecciones lo que puede ser (tal vez) demasiado tarde, o simplemente tratamos de pasar la tormenta con pilares muy, muy débiles … ahí solo funcionará el “sálvese quien pueda”. La suerte nos puede ayudar, pero no es la mejor consejera.

Fuente: El Universo

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3 comentarios to “Tempestad y pilares”

  1. Desgraciadamente esto, que debiera estar tan claro, no lo está para la mayoría de ecuatorianos, y no es un tema de educación puesto que gran cantidad de empresarios en Quito por ejemplo, ve las medidas anti-crisis de Correa como una necesidad, cuando debiéramos cuestionarnos el por qué tenemos que llegar a ellas o el por qué podría sucumbir la dolarización.

    Correa no es bruto, así que asumo que maliciosamente intenta jugar con el conocimiento de la gente y convertir en verdades sus realidades a medias.

    Ahora veo, por ejemplo, que habla de la devaluación del peso colombiano y del nuevo sol peruano, y que nosotros perdemos competitividad por la devaluación de los países vecinos. Y la gente secunda, y la gente repite…pero nadie cuestiona.

    ¿Por qué no se quejó ni protestó durante el 2007 y el 2008 donde las monedas de la región se revaluaron en lugar de devaluarse, brindando “falsa competitividad” a nuestro país?

    Por qué decidió jugar con ese beneficio, incrementando el sueldo básico más allá de donde se debía? Lo que pensó fue: si los países tienen monedas más fuertes cada vez y el dólar pierde valor, entonces las empresas locales ganan más. Esa ganancia la vamos a trasladar a los sueldos. Ahora que la tortilla se revierte nos quedamos con el problema.

    En el caso peruano, para aclarar lo del tipo de cambio, hace cuatro años se negociaban 3.30 soles por dólar. En época de elecciones se llegó a un pico de 3.40 nuevos soles por dólar y el año anterior bajó hasta 2.60 NS por dólar. ¿Por qué no nos quejamos en ese momento en que el sol se revaluó más de un 20%?. Ahora en cambio, anda en 3.15 soles por dólar. Es decir, que ni siquiera llega a los niveles en los que estuvo tres años atrás.

    ¿Por qué no nos cuestionamos acerca de las barreras que hemos tenido que imponer a diferencia del resto de América? ¿Por qué no cuestionamos que los estados del resto de América han podido sacar cientos o miles de millones de dólares de sus reservas para hacer frente a la crisis y nosotros no tenemos un centavo? ¿Por qué no cuestionamos que el país se pelee con quienes pueden darnos dinero?

    Vivimos una ilusión, y estamos felices viviéndola. Hablamos de soberanía porque no tenemos que darle explicaciones a nadie, cuando terminaremos menos soberanos que nunca, teniendo que prometer “que nunca volveremos a portarnos mal” cuando nos tengan que sacar del hoyo y nos pidan compromisos serios para hacerlo.

    La ilusión del Banco del Sur, la ilusión de la Unión de Naciones, la ilusión de la moneda común….. Ya dejemos de comer cuento. Visualizan a Chile o a Brasil poniendo sus reservas a financiar los proyectos trasnochados de Correa o Chávez? Pondrían en riesgo sus economías y democracias por ayudar a gobiernos irresponsables? Creen que países indisciplinados y sin compromisos como el nuestro vamos a mantener una política fiscal alineada a un país ortodoxo en su economía como el chileno, que los excedentes los considera como ingresos extraordinarios y no los toma en cuenta en su presupuesto?

    Ya dejemos de soñar y volvamos a la realidad. Estamos más aislados que nunca, al mundo poco le importamos, aparte de esto nos ven como una tragicomedia. La economía va a la deriva y como dice Pablo Lucio Paredes, puede que la suerte esté con nosotros pero no es la mejor consejera. El ejercicio deja claro que un país no puede vivir pensando que nunca habrá crisis porque las crisis forman parte del desarrollo mismo de los sistemas.

  2. Termino de leer el escrito de Rómulo López titulado “Confiscación de dólares ” en Diario Expreso de hoy y se me ha hecho la carne de gallina.
    ¿Cuánto voy a poder comprar con un Condorito o con un Coné?

  3. Lo que yo veo es que poco a poco, silenciosamente, el precio del crudo está subiendo. Incluso la penalizacion que antes tenía nuestro petróleo ha bajado de unos 12 a 5 dólares.

    Pienso que deberíamos olvidarnos aquello de la bajada del precio del crudo y decirle a Rafa que ya no nos meta ese cuento.

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