Archivos para marzo 2nd, 2009

marzo 2, 2009

¿Es ese el país?

Por: Fabián Corral B.

Estamos viviendo un equívoco monumental que, por cotidiano, ha enturbiado el juicio, ha borrado las perspectivas y tergiversado ideas y creencias. Más aún, nos ha habituado a mirar lo escandaloso como normal, y nos induce a encontrarle justificaciones a las más insólitas conductas, bajo la excusa de que “así mismo es”, que “aquí no pasa nada”. Por eso, me surge la sospecha de si la sociedad se habría vuelto cínica; la ciudadanía, acomodaticia; y la democracia, una sucesión de discursos y noticias estrepitosas.

Lo que sí parece indudable es que la verdad se ha convertido en mentira. La política ha suplantado a la vida; el Estado absorbe a una sociedad tímida e indolente; el delicadísimo sistema de relaciones entre la gente, inventado por cada uno en ejercicio de la verdadera autonomía, se sustituye por la lógica de la burocracia. Así, libertad queda enredada en la telaraña de los permisos y la altivez de los ciudadanos se queda en aplauso. El miedo es la excusa para callar, el disimulo y el acomodo, los métodos para sobrevivir.

¿Es ese el país? ¿Es el Ecuador ese Estado inútil, ese armatoste que nada hace ante la tragedia de las inundaciones y el descalabro de la seguridad? ¿Es la democracia ese método de politización integral de la comunidad, donde todo lo resuelve el poder? ¿Es el país el discurso político, la noticia electoral, la entrevista a poderosos u opositores? No. Ese no es el país. No es esa la patria. No lo es la propaganda que abruma. No lo es la crónica roja. No es la insignificancia en ascenso. Ni es la disputa ni la proclama, porque la patria no agobia, la patria no desune ni enfrenta. Al contrario, une, entusiasma, convoca. La patria no suscita odios, al contrario, es la ilusión movilizadora, el punto de encuentro, la explicación del abrazo entre rivales, de manos extendidas entre adversarios. Eso es mi patria.

Difícil distinguir “nuestro país” en tiempos en que los referentes se han perdido, en que se generalizan las ideas de que la libertad es mala, que es el origen de la explotación, y que hay que suprimirla, porque la gente es minusválida moral, y sus vidas se deben resolver desde la sabiduría del poder. Difícil distinguir el destino entre el desorden y el desate de resentimientos. Inútil quizá decir esto en época de confusión. Pese a todo, siempre queda la posibilidad de preguntarse, desde la soledad de cada uno, si esto es el país. Si es el estruendo político y la incertidumbre económica, si es la falta de certeza, la duda de que le asalten en la puerta de la casa, de que le arranchen los bienes con cualquier excusa

Difícil encontrar al país entre la hojarasca electoral, el estrépito del noticiero, el torbellino de las declaraciones, la pasión de las entrevistas y la abrumadora embestida de las cadenas nacionales. Difícil, pero no imposible.

Fuente: El Comercio

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