Escribo ésto mientras es el mediodía del 28 de Septiembre y estoy en mi casa, sin haber ido a votar todavía. Todos quienes leen éste blog saben cómo y porqué voy a votar hoy, pero ese no es el motivo de ésto post. Lo que me motiva en éste momento es la certeza de que sea cual sea el resultado que se obtenga hoy, el daño ya está hecho. Como nunca antes, se ha dividido al Ecuador. Como nunca antes, se han exacerbado las diferencias entre ecuatorianos, en vez de destacar lo que nos une. El régimen ha puesto a serranos contra costeños, a indígenas contra mestizos, a ricos contra pobres, a público contra periodistas y medios independientes, al país en contra de los guayaquileños.
Sea cual sea el resultado de hoy, aún si no se continúan exacerbando esas diferencias (que por lo que pinta el futuro, así se lo seguirá haciendo, porque ese es el modus operandi de todo régimen fascista), tomará años olvidarnos de todo lo que nos separa, para acordarnos de todo lo que nos une.

