Al crecimiento, ¡correa!

Por: Bernardo Acosta

El crecimiento de la economía ecuatoriana estuvo por debajo del 2% en el primer año de la actual Administración y las previsiones objetivas para este año son igual de pesimistas. Esto en un ambiente extremadamente favorable, con récord en los precios de la principal fuente de ingresos para el país, con el dólar depreciado y sin oposición que obstaculice las decisiones del Régimen. Atrás quedó aquel 8% de crecimiento del 2004, logrado en un escenario menos complaciente. La ambición política de Correa y sus prejuicios ideológicos subordinaron semejante oportunidad de asentar un proceso de desarrollo sostenible.

Latinoamérica creció 5,6% en 2007. Lideraron los países que siguen consolidando las reformas que permiten el funcionamiento del mercado -Colombia, Perú y Uruguay-, los exportadores de productos con precios elevados -Argentina y Venezuela- y aquellos donde confluyeron ambos elementos -Brasil y Chile. A la zaga estuvieron Bolivia, Nicaragua y, en último lugar en la superficie continental, el Ecuador.

En relación al resto de regiones en vía de desarrollo, el crecimiento de Latinoamérica no fue robusto en 2007. Según los datos del FMI, África creció 6,2%, las economías emergentes del Asia 9,7%, Medio Oriente 5,8%, los países de la ex Unión Soviética 8,5%. Cada región superó el 5,6% de Latinoamérica y, con creces, el 1,9% del Ecuador.

¿Cómo entender que en una coyuntura favorable sin precedentes nuestro crecimiento esté a la cola de la región en vía de desarrollo que más lento progresa? El informe de la Comisión para el Crecimiento y Desarrollo publicado el pasado mayo dilucida las causas.

Basado en el estudio de 13 países que crecieron al 7% o más anual durante al menos 25 años, el reporte revela cinco factores en común: aprovecharon las oportunidades de la economía mundial (a diferencia de quien impide las exportaciones del arroz); mantuvieron estabilidad macroeconómica (lo contrario al desmesurado gasto público que crea inflación); generaron altos niveles de inversión -cercanos al 25% del PIB- financiados primordialmente con ahorro doméstico (lo que resulta imposible si se dilapida recursos públicos en colosal publicidad electoral y se desafía a los inversores con ademanes de “que les vaya bonito”); permitieron que los mercados asignen los recursos (la alternativa es asignar a dedo); y tuvieron gobiernos creíbles y capaces (sí, dice ‘creíbles’, cualidad difícil de aparentar cuando se pretende ‘revisar’ las cifras oficiales; y lo de ‘capaces’ no se refiere precisamente a la capacidad de hacer tabla rasa de las leyes o de ser autoritario). Además, en la sección titulada ‘Malas ideas’, se sugiere evitar subsidios a la energía, controles de precios, prohibiciones a las exportaciones, entre otras prácticas perversas.

Nuestro mísero crecimiento es el fruto de las vastas acciones del Gobierno contrarias a las auténticas políticas de desarrollo. Sin crecimiento no habrá economía social y solidaria, porque simplemente resulta imposible redistribuir nada.

Fuente: Diario El Comercio

2 comentarios to “Al crecimiento, ¡correa!”

  1. Cada vez más lejos de pensar en volver a mi tierra!!!

  2. Definitivamente vamos sin rumbo salvo en las mentes de los alelados que piensan que literalmente a punta de “correa” vamos a salir de pobres. Para variar el país nadando contra corriente pero contento.

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