Salir o viajar
Tengo ya algo más de dos meses leyendo el blog cubano “Generación Y”. Yoani Sánchez es una mujer súper valiente (de hecho, mucho más que yo) que escribe clara y descarnadamente acerca de la situación en Cuba, y con su propio nombre y apellido. Todos sus posts son excelentes, no en vano se ganó recientemente el premio Ortega y Gasset, pero éste en particular me conmovió. El hecho de que los cubanos no puedan escapar, ni aún teniendo los medios, de su propia realidad, es inaudito. Son presos con sentencia de por vida en su isla. Los dejo con el post.
Por: Yoani Sánchez

Estoy haciendo una nueva carrera universitaria. No está relacionada con alguna especialidad, pero podré obtener un diploma de “licenciada en sortear la burocracia”. Los temas de estudio son los trámites y papeles para viajar fuera de Cuba y, las asignaturas, llevan una buena dosis de paciencia, mansedumbre e incógnita. A este curso intensivo en “papeleo” no he llegado en cero, sino que arrastro una década ejercitándome en el fragor de la tramitología. Hay que agregar los múltiples estrellones contra los funcionarios y una lenta resignación ante el tufillo de las oficinas.
La experiencia de hablar con burócratas –para los que siempre falta algún documento, un cuño o una firma- me permitirá agenciarme la máxima calificación en algunas materias. No obstante, tendré que superar cierta predisposición al arrebato, una furia inconveniente cuando me dicen “su papel no ha llegado a tiempo” o “eso tienen que aprobarlo más arriba”.
El resultado final de este ejercicio será una pequeña tarjeta blanca donde se me autoriza a salir de Cuba para recoger el premio Ortega y Gasset. Insisto que no se trata de “viajar”, ya que ningún cubano usa ese verbo para la acción de ir al extranjero. Nosotros saltamos, cruzamos, salimos o nos vamos; pero viajar es demasiado poco cuando de brincar la insularidad se trata. Incluso, la ansiada autorización que necesito es conocida como “permiso de salida” y lleva en sí el sonido de cerrojos que se abren.
No sé si sirvan de mucho las horas acumuladas en las colas, las certificaciones de nacimiento legalizadas, el hábito de llevar hasta los documentos que no hacen falta -como la tarjeta de vacunación o el último recibo de la electricidad-. No sé, pero intuyo, que la respuesta a mi solicitud de viaje ya está tomada y espera por mí en una gaveta. Nada de lo que haga podrá evitar que la llave abra o cierre la puerta.
Mientras, llego a creerme que “salir” es posible.
Fuente: Generación Y
Archivado bajo: Absurdo, Dictadura, Política | Etiquetado: Cuba, Generacion Y, Yoani Sánchez








Tienes razón, la historia es conmovedora. No logro entender cómo puede existir aun un mundo donde se te prohíba salir de tu casa (tu país), hablar, opinar, etc.
Y menos aun entiendo un mundo donde las corrientes “de izquierda” que vuelan por sudamérica pueden hablar de la patria grande, de mundo sin fronteras, etc, etc y cierran los ojos ante la realidad de Cuba. Simple y llanamente no hay mundo sin libertad. Punto.
Porque si hay que reprochar a personajes que mal representan a la derecha, pues hay que hacerlo, si hay personajes que han ido más allá de la legalidad, hay que hacerlo, pero cerrar los ojos ante la falta de libertad aun ahora me resulta difícil de entender.
Y ojo, dentro de las cosas que me molestan del otro lado es el doble discurso: a China la vamos a cambiar a punta de intercambio comercial pero a Cuba a punta de bloqueo…. No me parece muy coherente. El mundo civilizado debiera presionar de alguna forma a los países donde no se respeten libertades básicas para el cambio, y errados o no, ser consistentes en los métodos con todos. Aquí surge el tema de la “autodeterminación de los pueblos”, pero hay pueblos que no tienen capacidad ni OPCION alguna para utodeterminarse porque los aniquilan a balazos. ¿como te puedes defender en ese caso? como dice Yoani, le toca “creerse que es posible salir”….
La represión en Corea, China, Cuba, debiera ser condenada por diestros y zurdos por igual, ya que no debiera haber sistema político o económico que ponga la libertad más elemental por debajo de los intereses del partido.
Todo lo anterior me parece coherente y correcto. Sólo una pregunta: Si quitamos el embargo (dije embargo no bloqueo) a Cuba, con quienes van a comerciar los norteamericanos?… con los cubanos?.. o con el mismo gobierno que distribuiría todos los productos a su antojo y conveniencia.
Yo creo que el problema no es el embargo en si, sino el mismo sistema que sí tiene un bloqueo a los cubanos