Archivos para abril, 2008

abril 30, 2008

Cámbiate a Movistar, cámbiate de PAIS

Estos no son más que unos grandes hurtos:

“Ecuador rechazó la oferta de Porta y asumirá operaciones
QUITO | REDACCIÓN-REUTERS

Fin de concesión.

Ecuador rechazó definitivamente ayer por insatisfactoria la oferta económica de América Móvil, que opera en el país bajo la firma Porta, para ampliar hasta el 2023 su actual concesión de telefonía móvil, por lo que asumirá sus operaciones mientras concreta una licitación para reemplazar a la firma mexicana.

“No se llegó a ningún acuerdo. Sí se puede decir eso (que la resolución implica la reversión a manos del Estado de la concesión de la empresa). Sí es una decisión definitiva”, dijo a Reuters el secretario nacional de Telecomunicaciones, Jaime Guerrero, al confirmar la suerte de la telefónica.

Ecuador buscaba al menos unos 480 millones de dólares de América Móvil para extender su concesión, que expira en agosto de este año. La empresa reportó por sus operaciones en el país ingresos por $ 238 millones en el primer trimestre del año, un 13,2% más que el mismo período del 2007.

Porta atiende a unos 7,2 millones de suscriptores.

El Conatel anunció mediante un boletín de prensa que se garantiza la continuidad del servicio al usuario por el Estado.”
Y ésta otra perla consecuencia de la Patria Altiva I Soberana:

“Aurelian suspende operaciones por el mandato minero

La sede en Canadá informó sobre la suspensión de 360 trabajadores en los dos países.

La tarde del pasado lunes trabajadores de la compañía Aurelian fueron informados de una suspensión de actividades y por ende de la mayor parte del personal para acatar el mandato minero, según indicaron ayer familiares de los trabajadores.

Ejecutivos de la compañía, asentada en Quito, mantuvieron reuniones ayer y no confirmaron la información. Sin embargo, y sin precisar, David Larenas, del departamento de Comunicación, señaló: “Ha sido una decisión muy difícil de tomarla”, y agregó que esta la darán a conocer los ejecutivos.

En Montreal, el grupo aurífero canadiense Aurelian anunció el pasaje a desempleo técnico de 360 personas en Ecuador y Canadá, consecuencia, según sostiene, de una exigencia de la Asamblea, que lo obliga a reducir sus actividades en ese país, publicó ayer la agencia AFP.”

Personalmente, no veo ninguna diferencia entre lo que el gobierno hace con Porta y Aurelian (entre otras) lo que hizo Hugo Chávez con la negativa de renovación de concesión a RCTV. Es lo mismo, aplican exceso de poder a compañías que no se les someten. En cuanto al malhadado “Mandato Minero”, va por el mismo camino, se les quitan (roban) concesiones legalmente aplicadas a compañías que ya habían invertido ($$$) para dejarlas en el aire. ¿El objetivo? En ambos casos poner en su lugar compañías del estado (con todo lo eficientes e incorruptas que éstas han demostrado ser a lo largo de la historia). Se pierden trabajos, se pierden negocios, se pierde la confianza internacional en el país, se espanta inversión nacional y extranjera; pero la mentalidad tercermundista defenderá a capa y espada que se mantuvo la “soberanía”. De nada sirve la soberanía cuando las riquezas no se explotan para el real bien de todos y no sólo de unos cuantos sabidos bien conectados y relacionados con el gobierno.

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abril 24, 2008

La ética del siglo XXI

¿Es ésto ético y correcto? El gobierno del cambio y la revolución ha demostrado hasta la saciedad que sufre de los mismos vicios, corregidos y aumentados, que los de la ‘partidocracia’.

Samán ejerce 2 cargos y gana más que Correa

Según la ley, un funcionario público no puede ejercer como administrador de una compañía.

Pese a que el decreto 003 prohíbe que un funcionario público tenga un sueldo mayor al del Presidente de la República, Camilo Samán ha llegado a ganar en algunos meses más de 8.000 dólares por los dos cargos que ocupa: el de Gobernador del Guayas y el de miembro del directorio de Pacifictel, una compañía anónima.

Por sus funciones asumidas en febrero del año pasado en la empresa telefónica, Samán enfrenta cuestionamientos. Cinco expertos en Derecho Societario explican que legalmente está impedido para ejercer como administrador de Pacifictel, pues la Ley de Compañías, el Código de Comercio y el Código Penal prohíben que esta actividad la desempeñe un funcionario público.

Y también hay los olvidos convenientes y los ‘errores administrativos’:
Vinicio Alvarado sigue como socio de Percrea
QUITO

Esto se debe a ciertos errores legales en los trámites societarios de la compañía.

Debido a errores legales en los trámites societarios de Percrea Cía. Ltda., el secretario de la Administración, Vinicio Alvarado, sigue figurando como socio de esa compañía, que firmó un contrato con la Superintendencia de Compañías en noviembre pasado.

La semana pasada, los empleados de esa institución denunciaron que Alvarado era socio de esta empresa, que había incumplido el contrato; a lo que el funcionario reaccionó con firmeza asegurando que ya no lo era desde enero del 2007.

Sin embargo, en el Registro Mercantil de Guayaquil, según un certificado del 28 de enero del 2008, aún aparece como tal, con 59.375 participaciones, de un total de 127.000, es decir, con el 46,75%

abril 23, 2008

¿Dónde está la comida?

Por Alvaro Vargas Llosa
El Instituto Independiente

Washington, DC—En la década de 1830, Richard Cobden y John Bright impulsaron en el Reino Unido una campaña en contra de las leyes proteccionistas que mantenían los precios de los alimentos por las nubes. Tras soportar calumnias durante varios años, en 1846 convencieron al gobierno para que derogara las infames Leyes del Maíz, una medida que gatilló un largo periodo de prosperidad. He pensado intensamente en estos héroes del siglo 19, últimamente. El mundo necesita una nueva Liga Contra la Ley del Maíz, el movimiento que ellos fundaron, si quiere poner freno a la demencial disparada de los precios de los alimentos y salvar a millones de personas, desde Haití hasta Bangladesh y desde Camerún hasta las Filipinas.

El precio de la comida venía subiendo a paso firme en los últimos tres años, pero las cosas hicieron crisis este año. El precio del arroz aumentó 141 por ciento desde enero y el precio del trigo casi se duplicó en un año. En un mundo en el que los pobres gastan tres cuartas partes de su presupuesto en alimentos, eso equivale, en potencia, a un drama de vida o muerte para los mil millones de seres humanos que viven con $1 dólar al día.

Cuando el precio de algo se dispara, puede inferirse que la oferta no marcha a la par de la demanda. En las últimas semanas, muchos se han concentrado en las causas del aumento de la demanda de alimentos. Todas ellas —desde la creciente prosperidad de la China y la India hasta la explosión de los biocombustibles producidos en base a granos en las naciones ricas— suenan plausibles. Menos atención se le ha prestado a por qué, en la era de la globalización —en la que el comercio traslada velozmente las cosas de un lugar a otro— y de la biotecnología —que crea nuevas semillas y potencia el rendimiento de las que ya existen— la oferta de alimentos no está satisfaciendo la demanda.

Muchos gobiernos, organismos multilaterales, ONGs y “expertos” han evitado responder a esta pregunta básica. Por ello, están postulando soluciones que agravarán el problema o, en el mejor de los casos, constituyen un paliativo de corto plazo. La verdadera solución consiste en remover las causas de la escasez. Esas causas tienen poco que ver con la economía o la demografía y todo que ver con la política: tanto la de los Estados como la de aquellos que utilizan a los Estados para atender sus intereses.

Pocas áreas de la economía están más atiborradas de leyes proteccionistas que la agricultura, lo mismo en los países ricos que en los pobres. Una panoplia de cuotas, subsidios, aranceles y prohibiciones diseñadas para obtener votos y sobornos ha desalentado el ansiado incremento en la producción de alimentos. En una situación de libre mercado, la más mínima señal de que los precios estaban subiendo hubiese bastado para garantizar que una gran masa de capital fuese invertido en la agricultura alimenticia. En el caos actual, no sorprende que los inversores no estén apostando a la producción de alimentos: a los agricultores europeos se les paga para que mantengan sus tierras sin cultivar gracias a un esquema denominado la Política Agraria Común; a los agricultores argentinos se les está exigiendo que entreguen el 75 por ciento de sus ganancias mediante diversos impuestos; los agricultores estadounidenses están más interesados en alimentar a las camionetas que a la gente debido a que el Congreso estadounidense ha ordenado quintuplicar el uso de biocombustibles; por último, los agricultores africanos no están experimentando con cultivos genéticamente modificados porque están prohibidos en muchos de los países a los que podrían exportarse.

En un reciente artículo, el economista británico y entendido en asuntos africanos Paul Collier escribió que “el camino más realista es el de replicar el modelo brasileño de agroempresas grandes y tecnológicamente sofisticadas que abastezcan al mercado mundial…para contener el aumento en los precios de los alimentos necesitamos más globalización, no menos.”

Yo agregaría que los pequeños agricultores de los países atrasados se agruparían y crearían economías de escala si no fuesen agredidos por leyes locales diseñadas para proteger a los consumidores y por leyes internacionales diseñadas para proteger a los productores…o si a los campesinos chinos, por ejemplo, se les permitiese ser plenos dueños de su tierra.

Según la revista The Economist, de los 58 países cuya reacción a la crisis ha sido investigada por el Banco Mundial, 48 han impuesto controles de precios, subsidios al consumo y restricciones a las exportaciones. Un problema que fue originado por el proteccionismo ha suscitado, pues, una respuesta perfectamente proteccionista. Un siglo y medio después de que Cobden y Bright derrotasen al proteccionismo en Gran Bretaña, sus ideas son más poderosas y actuales que nunca.

Alvaro Vargas Llosa es director del Centro Para la Prosperidad Global en el Independent Institute y autor de “Rumbo a la Libertad”

(c) 2008, The Washington Post Writers Group

abril 21, 2008

Regulación y flexibilidad laboral

Por: Manuel Chiriboga V.

La economía ecuatoriana tiene un problema estructural de empleo. A diciembre del 2007 apenas el 35,2% de los ocupados tenía un empleo pleno, el 59,8% estaba subempleado, recibía remuneraciones por debajo de lo legalmente establecido o trabajaba menos horas que la jornada laboral completa. El porcentaje de población subempleada se ha mantenido relativamente estable desde el año 2000, al tiempo que se observa un leve crecimiento de los empleados estables y un decrecimiento de los desempleados. Lo cierto es que la inmensa mayoría de pobres, es decir quienes tienen ingresos insuficientes para satisfacer sus necesidades básicas, no tienen empleo estable.

Recuerdo estas cifras cuando se propone terminar con la tercerización, la intermediación laboral y el trabajo por horas en la Asamblea Constituyente o limitarlas considerablemente. Las motivaciones tienen que ver con asegurar la plena vigencia de los derechos laborales y de principios universales sobre temas laborales, como los de la OIT. Tal vez la pregunta que habría que hacerse es: ¿cómo pueden afectar estos cambios a la situación de empleo de los ecuatorianos? La información que he podido recopilar señala que ese impacto puede ser de dos tipos, uno en el corto plazo y otro, quizás más preocupante, en el mediano y largo plazo. En el corto plazo, las empresas ajustarán su rol de pagos al flujo previsto para este año y las expectativas económicas que tienen. Esto puede implicar despidos, de los cuales, ya hay algunos casos. En el largo plazo, sin embargo, estos cambios incentivarán a las empresas a optar por tecnologías menos intensivas en mano de obra. Esto último implica que incluso en condiciones de dinamización económica, las empresas contratarán menos trabajadores.

Esto es preocupante si se considera que en general, las empresas ecuatorianas, al menos en el sector agropecuario, emplean muchos más trabajadores por unidad de superficie, que en muchos países de la región. Por ejemplo, a inicios de la década Ecuador empleaba 84 jornales por hectárea de caña de azúcar y 63,6 jornales por hectárea de arroz, mientras que Colombia utilizaba 28,1 y 20,3 jornales por hectárea, respectivamente. Adicionalmente deben considerarse los temas de estacionalidad e imprevisibilidad de la actividad económica en sectores como el agropecuario y pesquero. Si modificaciones en las normas incentivan un cambio en la relación capital-trabajo en las empresas, esto repercutirá en la generación de empleo, más allá de los problemas de corto plazo que pudiese haber.

¿Es que esto implica que no se debe hacer nada sobre este tipo de contratos laborales para asegurar que se cumplan las normas y derechos laborales? Claro que no, más aún si se consideran los muchos abusos que algunas empresas que hacen esta actividad, realizan. Esto implica obviamente mejorar sustancialmente la regulación sobre este tipo de contratos y la supervisión gubernamental. No implica, sin embargo, eliminarlas. Incluso se pueden buscar modalidades como las agencias de empleo que pueden cumplir funciones complementarias.

Decía, y siempre lo recuerdo, Álvaro Padrón, un dirigente de la Convención Nacional del Trabajo, organización sindical uruguaya, que en los nuevos tiempos hay que distinguir entre desregulación y flexibilidad laboral. Argumentaba que no hay que oponerse a la flexibilización laboral, para adecuarse a las nuevas condiciones del trabajo en estos tiempos de globalización y a las necesidades de empleo que tienen nuestros países; a lo que hay que oponerse es a la desregulación. Aún más, hay que asegurarse que mejore la regulación laboral.

Fuente: El Universo

Derechos Reservados 2004 C.A. El Universo.
Todos los Derechos Reservados.

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