Estimado Señor Correa
“Le escribo ésto mientras algunos de mis compañeros, llenos de ilusión, miran su investidura a través de la tele, haciendo un pequeño paréntesis al normal ajetreo laboral de un día lunes cualquiera. Yo simplemente no puedo mirar. No siento la misma ilusión de ellos, yo no voté por Usted. Verá, yo no comparto su manera de ver el mundo, pero no es por eso que prefiero no ver su investidura. Ayer Usted muy orgulloso y muy ufano aceptó la investidura que le hicieron los indígenas. Debo confesarle que eso no me gustó. Me pareció que se prestaba Usted para un acto excluyente; es que mire, a mí me enseñaron siempre que el Ecuador era uno solo, que no había un pueblo dentro de otro que se creía con mayores derechos que los demás, o que pensaba que podía tomarse la justicia y la ley con propia mano. Tampoco me dejó buen sabor de boca ver que estaba acompañado por dos gobernantes sudamericanos que tienen a sus pueblos en permanente zozobra. No, si el problema no es que sean de izquierda. El problema es que sus pueblos no tienen libertad de expresión, el uno; y libertad de elegir su destino, el otro.
Ví también ayer que sabe Usted hablar quechua (¿o es quichua?). Bien por Usted. Espero que por hablar aquél idioma, no se olvide de hablarnos en español al 75% de ecuatorianos restantes durante sus 4 años de gobierno. O que por lo menos nos hable en español y sea consecuente con sus palabras, a partir de hoy. Si Usted me promete eso, ser consecuente con sus palabras, yo le prometo que trataré de olvidar que hasta ahora, como candidato y como Presidente Electo, no lo ha sido….porque nos dijo tantas cosas, para después hacer otras que uno ya no sabe cómo mismo piensa Usted. Es que dijo que no quería a la partidocracia, y cuando se sintió perdedor, comenzó a buscar a esos políticos a los que Usted tanto condena para tomarse fotitos; dijo que no iba a hacer pactos con nadie, y amarró la balsa al mejor estilo de político tradicional para alcanzar votos; dijo que no iba a tocar la dolarización, y se oyen insistentes rumores de que se va a acoger Usted, vía convertibilidad, al proyecto político de su gran amigo Chávez de una moneda “caribeña” (tantos rumores y tan bien fundados, que la tiene a la Joyce toda alborotada sacando periodicazos a diestra y siniestra); dijo Usted ayer que Lucio era un “traidor y una víbora”, pero sin embargo pactó Usted (sí Usted, su Gobierno, su Canciller) con Lucio Gutiérrez y el PSP ahorita nomás, la misma semana pasada, cuando necesitó Usted de una mayoría en el Congreso, para dar paso a la Asamblea, esa misma que cuando Usted estuvo en su segunda campaña dijo que demoraría por lo menos 9 meses llevar a consulta….
Es que es por todo eso que no confío yo en Usted. Cuando a mí me dicen una cosa, cuando en realidad me demuestran otra, pos no puedo menos que desconfiar. Y tampoco confío porque me topé por ahí (es que el mundo es chiquito, verá Usted) con un puñadito de ex-compañeros suyos del colegio que tampoco confían en Usted. Y si quienes lo conocieron a uno cuando era pelado e inocente desconfían, pues ya da qué pensar. Que era terco, prepotente, necio, machista y cerrado decían. Que es de los que siempre, siempre, tienen que salirse con la suya, sin ver mucho por sobre quién pasa arrasando, y si alguien piensa distinto, lo manda Usted a un sitio medio inhóspito y maloliente, figurativamente hablando. Eso en un muchacho de secundaria, no importa demasiado, total es su familia quien lo tiene que aguantar, pero siendo Presidente…..¿podrá Usted controlarse?
En fin señor Correa, ya Usted ganó. Ya es Presidente del Ecuador. Ya no está Usted en campaña. Comience Usted a trabajar en sus ideas, que no comparto, pero que la mayoría democrática eligió como opción. No olvide que Usted ganó, pero que 2.5 millones de ecuatorianos no creyeron en Usted y votaron por el otro señor, con todos los problemas que él representaba. No se rodee de gente que le haga coro. Ya anda diciendo Usted que quiere que por lo menos el 90% de las personas que conformen la Asamblea Constituyente piensen como Usted. Craso error. Aprenda a escuchar algo más que su propio eco, y a acoger las opiniones de quienes pensamos diferente. Si lo hace, tiene Usted el ímpetu, el tiempo y la oportunidad de convertirse en el líder que necesitamos y yo me tragaré mi desconfianza y mis palabras; si no lo hace, será Usted tan sólo uno más de los que uno lee en los libros de historia, de esa que se escribe con minúscula.”
Dije que me iba a tragar mi desconfianza y mis palabras si me equivocaba en mis apreciaciones……Lamentablemente, sí, porque lo lamento, un año después, esa desconfianza no sólo que sigue firme, sino que está acompañada de la desesperanza. Todos los indicadores muestran que estamos bastante peor que hace un año,y que el futuro, a no ser que el gobierno dé un giro (poco probable) de 180 grados, será bastante peor.

