Eramos alrededor de 400 personas. Yo llegué alrededor de las 18H30, y ya tenían rato ahí. Me entregaron una banderita de Guayaquil, un crespón negro y compré dos camisetas por $3.00 cada una, para ayudar a la causa. Todo estuvo muy calmado, muy cívico. Había una tarima con un trío de músicos (lagarteros) tocando pasillos y canciones guayacas. Entre canciones, subían espontáneos al escenario a expresar su apoyo a la ciudad o sus instituciones. Hubo dos testimonios de personas que habían salvado su vida en hospitales de la Junta de Beneficencia, sin costo. Montones de banderas, de todos los tamaños, por todos lados. Gente de todos los estratos sociales. Pitos y algarabía. Lo que me dió mucha tristeza fue ver que la gran mayoría de personas ahí presentes eran mayores, pasaban con mucho los 50, muchos de la Tercera Edad también. Muy pocos jóvenes; sí los había, pero los mayores mostraban mucha más pasión, ganas y empeño en lo que hacían, de largo. Lo que hicimos fue cantar, agitar las banderas, pedir a los carros que pasaban que piten, sentirnos un poco más guayacos, y a la vez que hacíamos algo por nuestra ciudad.
Si pueden hacerlo algún jueves, vayan. La convocatoria es permanente, todos los Jueves a partir de las 17H00 hay el Plantón Cívico “Guayaquil De Pie”. Es al pie de la Iglesia de San Francisco en la Ave. 9 de Octubre.

