¿Hay alguien acaso en el mundo occidental que no recuerde lo que estaba haciendo a las 8 de la mañana de 11 de septiembre del 2001? Yo recuerdo que estaba en el baño, terminando de arreglarme para salir a la oficina, cuando mi esposo desde la habitación gritó: “Se ha estrellado un avión en el Worl Trade Center de Nueva York”. En ese momento, corrí a ver la tele. Poco tiempo después de cambiar de Ecuavisa a CNN, vimos “en vivo” cómo se estrelló el segundo avión. Con el primer avión, del cual nadie vio el estrellamiento al momento que sucedía, pensé que probablemente se trataba de un avión pequeño y de un piloto infartado, o algo por el estilo. Con el segundo avión, un frío me recorrió la espalda. Era evidente que no se trataba de un simple accidente. A partir de ahí, como millones de personas en todo el mundo, no me pude despegar del televisor. Llegué a la oficina alrededor de las 10, creo, y todos nos juntamos alrededor de los pocos televisores que habían en las salas de reuniones. Las actividades se suspendieron sin proponérnoslos. Atónitos vimos cómo caía la primera torre, oímos el anuncio del ataque al Pentágono, del cuarto avión caído en terreno deshabitado, la caída de la segunda torre. Todos sentimos que estábamos viendo el inicio de la Tercera Guerra Mundial, y a todos nos invadió el miedo.
Aparentemente a todos, menos a George W. Bush. El dice que recuerda haber visto, por televisión, en vivo, cómo se estrellaba el primer avión a las Torres Gemelas. Digo, ¿lo soñé o acaso no pasaron ese día también imágenes de cómo le daban la noticia al presidente Bush, mientras estaba en una escuela en Florida? El ahora ha olvidado dónde estaba, o su subconsciente es el que está hablando. El de abajo es material jugoso para que aquellos a quienes les encantan las teorías conspirativas hagan una fiestita. Ver video:

