Así es. Hoy se da inicio a la campaña publiciaria más grande que ha conocido el Ecuador. 30 millones de dólares sacados de los bolsillos del Estado, que al final de cuentas son los bolsillos de cada uno de nosotros, para financiar la comunicación de los candidatos a la Asamblea Constituyente. 30 millones de dólares, que tan necesarios son en otras ramas que deben ser prioridad del Estado (Educación, Salud, Vialidad, Fomento), malgastados en repetirnos por prensa escrita, radio y TV, una y otra vez los nombres de los más de 3000 candidatos a lo que será el mayor circo que haya visto éste país: la Asamblea.
Esta campaña no es más que un jugoso negocio para los involucrados y un inmenso engaño para el Ecuador. Cualquiera que tenga al menos una noción mínima de marketing sabrá que es imposible que el mensaje de los candidatos, movimientos y partidos pequeños llegue al votante. Por más bueno que sea, la escasa exposición hará que el mensaje se pierda…. Los favorecidos, al final del camino, serán los candidatos oficiales que cuentan con el aparato del Estado y con su mayor vocero que es el presidente; y, aún sin proponérselo, los partidos grandes, porque son los que tienen recordación en la mente del público. Dadas las circunstancias, como estrategia de mercadeo, los partidos tienen que recurrir a lo de siempre, reclutar a personajes públicos y de la farándula porque éstos les garantizan algo más de exposición.
La política es un gran y buen negocio. Prepárense porque se intensificarán los tiempos de campañas gubernamentales constantes y la segunda (la consulta fue la primera) de muchas contiendas electorales. Esa es la fórmula mágica del neocomunismo, también llamado “socialismo del siglo XXI”: aturdir, agobiar y confundir.

