El día de ayer salió a la luz pública otro problema de seguridad de uso con productos fabricados o maquilados en China. Mattel, la gigante de los juguetes dueña de Fisher Price va a retirar cerca de un millón de muñecos y otros accesorios que están a la venta desde el mes de mayo. El problema radica en que la pintura utilizada puede contener niveles nocivos de plomo. El fabricante chino de los juguetes aparentemente no respetó las especificaciones de Mattel, el dueño de la marca. Ya antes había ocurrido lo mismo con los productos de marca ‘Essential for Kids’, también fabricados en China.
Y no es la primera vez, en el mes de marzo de éste año aparecieron las primeras noticias que hacían referencia a perros y gatos muriendo en EEUU por fallas renales. La investigación que prosiguió, con la consecuente retirada del mercado de toneladas de alimento animal de diferentes marcas, demostró que la causa podía rastrearse hasta el gluten de trigo de origen chino utilizado en la manufactura. Dicho gluten contenía cristales de melamina. Poco después le tocó a Centroamérica, cuando se encontró que lotes enteros de jarabe para la tos, adquiridos en algunos casos por los Ministerios de Salud para distribución pública estaban hechos con etilénglicol, sustancia no apta para consumo humano. Lo mismo sucedió con pastas dentales distribuídas en Asia y Centro América que también contenían el barato y venenoso etilénglicol en vez del usual y permitido sorbitol.
La mayoría de éstos escándalos le costaron la pena de muerte al ex director de la Administración Estatal de Alimentos y Medicamentos, Zheng Xiaoyu; una ‘acción ejemplarizadora’ que es típica de los estados totalitarios, pero que en el fondo, nada resuelven.
¿Lo barato sale caro? Lo que se dice últimamente de China es que está abriéndose al mundo y abrazando el capitalismo, pero a diferencia del Japón de los 60tas y del Corea de la posguerra, cuyos productos eran baratos, pero seguros, parecería que China no está complementando la producción en masa con políticas gubernamentales que apoyen el crecimiento orgánico de su economía y la credibilidad en su mano de obra y productos.

