Ecuador sin TLC I

Estaba leyendo una revista de análisis de lo que el TLC hubiese significado para el Ecuador, por supuesto que no voy a transcribir todo el artículo, pero hay un par de cuadros que me llamaron la atención, por ejemplo, èste:

Algunos Rubros y su Desgravación en el TLC

RUBRO

ARANCEL ACTUAL

DESGRAVACION EN TLC

Cemento

10%

Reducción a 0% en 10 años

Línea Blanca

15%

Inmediata en ciertas líneas, en 10 año el resto

TV color y radios

20%

Reducción a 0% inmediata

Vehículos

35%

Reducción a 0% en 10 años para 4×4

Papelería

20%

Reducción a 0% en 5 años

Tubos de acero

10%

Inmediata

Aparatos de Riego

5-10%

Inmediata

Maquinaria pesada

5-10%

Inmediata

Algodón

5%

Inmediata

Trigo

10%

Inmediata

Si entre mis lectores hay alguien que estaba opuesto a la firma del Tratado de Libre Comercio con USA, ¿tendría la amabilidad de decirme en qué le parecía lesivo a los intereses ecuatorianos las reformas arancelaria aquí descritas?

 

Fuente: Articulo “Sin TLC ¿y Ahora Qué?, Julio José Prado, publicado en Revista Perspectiva (IDE, Escuela de Dirección de Empresas), Año XII, No. 6 de Junio del 2006

 

11 Responses to “Ecuador sin TLC I”

  1. No soy anti-TLC, pero creo que hay que poner las dos caras de la moneda, porque el TLC si traía también aspectos negativos para el país. Lo importante sería evaluar si lo positivo supera a lo negativo. De lo poco que conozco, está el tema de los pollos, por ejemplo, que hubiera sido bastante negativo para el sector “pollístico” del país.

  2. Haz tocado el punto que querìa. ¿Tienes datos ciertos del tema de los pollos? Porque en el tema del TLC hubieron muchos intereses creados que lanzaron rumores de acuerdo a su conveniencia.

    Y tu, como compradora de pollos, ¿quieres el mejor pollo que puedas conseguir, o simplemente verte obligada a comprar lo disponible?

  3. Recuerdas los balances de masa que hacíamos en la U. hace 2 décadas?
    Lo mismo se hace a nivel de economías. Hay que elevarse del nivel de los árboles y alcanzar a ver el bosque. Se hace un balance final de lo que se gana con lo que se pierde y se evalúa si con el dinero ganado por un lado se puede ayudar a los que han perdido. Por ejm. en 1994, cuando se firmó NAFTA y se fueron cientos de miles de trabajos de USA a México, el dinero ganado se usó en re-entrenamiento de trabajadores para tratar de que estos aprendan otras destrezas. Algunos no aprovecharon esto aduciendo que eran muy viejos para aprender y otras cosas y siguieron el camino de la pobreza.
    Si el TLC no tocara asuntos agrícolas y sólo tocara artículos de media y alta tecnología, casualmente la mayoría en la tabla que presentas, entonces no habría problema. Sería un típico asunto Ricardiano.
    Pregunto, el dinero que se ganara al vender más línea blanca, cemento, carros, tubos de acero, y otros, será suficiente para compensar económicamente a los agricultores afectados y a sus jornaleros?
    El agricultor corre con un costo alto al cambiar de cultivo, (“switching costs” en la jerga de planta). Tu artículo muestra estos costos unitarios?
    El jornalero necesita re-entrenamiento, es decir educación para que inicie otra actividad y no emigre a los cinturones de miseria de la ciudad.
    Pregunto, en nuestro medio, se darán realmente estos planes de compensación o algún grupo ajeno al afectado se embolsicará las ganancias?
    Lo único que leí relacionado con esto fue hace meses cuando el Congreso de Perú ya había decidido la suma, > US$300 millones, para compensar al sector agrícola afectado. Nunca oí nada similar en Ecuador. Tú sí?
    El TLC debe retomarse en el futuro cuando el país tenga la suficiente estabilidad como para proponer y ejecutar planes de contingencia para compensar efectivamente a los más afectados. Si no, es como proponerse cruzar la calle con una venda en los ojos.

  4. Yo estaba al favor del TLC, por todos los beneficios que tendríamos, pero, también estoy consciente de que en este país de nadie (donde a la mayoría les gustan las cosas “como están”) iba a ser imposible que las pequeñas y medianas empresas puedan competir con gente de afuera. Sin embargo, la burbuja se va a reventar tarde o temprano, cuando el Ecuador quede como sánduche entre Colombia y Perú que si firmaron, y poco a poco empezarán a aislarnos de la mesa de negocios. Hay que buscar pronto mercados alternativos, para irnos despegando de la dependencia de los mismos clientes/proveedores de siempre.

  5. Los gringos subsidian algunos de sus productos, entre ellos, los pollos.

    La propuesta del TCL era que ellos nos envíen los cuatros traseros de los pollos (que ellos no consumen, o sea, van a empezar a ganar sobre algo que acostumbraban a desechar, por lo que lo pueden vender a precio de huevo). Esto afectará notablemente a la producción local, porque no es que vamos a empezar a recibir pollo de mejor calidad, sino que la mayoría va a empezar a consumir estos cuartos traseros que van a llegar baratísimos, y dejará de comer el pollo local.

    Claro, para las ocasiones mejorcitas se comerá pechuga, pero ¿qué hará el productor nacional con los cuartos traseros del poco pollo que venderá? Y aquí no hay subsidio a los productores avícolas.

  6. Recuerdo que hace mas de un año se mencionaba entre avicultores que una gran empresa ecuatoriana los estaba quebrando al haber bajado el precio del pollo y los hizo perder una gran cantidad de dinero, comprandose algunas granjas y sacando competidores del mercado. Creo que quien mas pierde con los 1/4 de pollo es esa empresa y sus inversionistas.
    Por otro lado, el libre comercio entre grandes y pequeños suena a cuento, por alli somos competitivos con banano y atun, pero los europeos nos restringen en cuanto a nuestro banano y los gringos excluyen o no nos dan una entrada libre en el asunto atun.
    Lo malo es que con nuestros vecinos firmando TLC, estamos fregados porque corremos con una seria desventaja frente a ellos. Al final inversionistas se trasladaran de Ecuador a Peru para aprovechar las ventajas e igualmente los sectores menos protegidos sufriran las consecuencias.

    Xica, eres miembro del IDE?

  7. Tres Magnolias
    No sè si te comprendì bien, pero el listado corresponde a productos que vendrìan de USA con aranceles modificados. Estoy de acuerdo contigo en todo, pero el mayor problema es que nuestros vecinos si firmaron y eso nos pone en una desventaja competitiva que preocupa.

    Fàtima
    Los cuartos traseros de pollo van a venir igual, de chanfle. Colombia y Perù los van a recibir, y ¿adivina a dònde van a terminar? Lògicamente, cruzando la frontera hacia el Ecuador. No firmar el TLC no protege a empresas como Pronaca (es la que màs sufrirìa, es obvio que eran sus intereses detràs de todo eso), lo que protege a la empresas es la eficiencia y el buen manejo.

    Antrax
    No, no soy miembro del IDE, estoy estudiando ahì.

    El artìculo es màs extenso e interesante, en los pròximos dias les estoy haciendo màs “extractos” :)

  8. Hace algunos años hice el PDD.

  9. Estoy en contra puesto que aunque sean mayores las medidas de exportación e importación, se perdería más de lo que se ganaría, ya que el sector que genera dinero en el Ecuador es su sector ganadero y agricultor, el cual se vería notablemente afectado , ya que al haber más variedad, las personas van a querer escoger el más barato de los productos y de esta forma ingresan menos ganancias de las que se pueda generar productos en una empresa, a tal punto que ocasionen quiebres en éstas y el nivel de calidad de nuestros productos irá disminuyendo; sería una forma para EEUU de utilizar sus desechos en producción de dinero, aprovechándose de países engañados con la idea de verse beneficiados en cuanto a importación y exportación. Además de esto falta mencionar que al pretender una negociación del tan nombrado TLC, se está rompiendo la unidad andina, cediendo en todo y acordando cosas que van a dañar seriamente la salud, la producción y la soberanía nacionales. Firmar un TLC con EEUU es escoger una estrategia de desarrollo que privilegia a las grandes trasnacionales, amarra de manos al Estado y convierte el neoliberalismo en tratado internacional. Además, es privilegiar la integración subordinada con EEUU, como un siervo que ofrece lealtad a su amo a la espera de que algo le caiga; en lugar de escoger la integración sudamericana entre iguales a fin de crear un bloque regional que contrapese el poder del imperio.
    El TLC que el gobierno ha firmado con EEUU va a significar la catástrofe para el país, y en 20 años vamos a depender totalmente de EEUU, y solo les vamos a proveer de las materias primas que después nos van a vender transformada. Va a generar más pobreza, va a destruir el campo, va a hacer que las ciudades crezcan aún más y va a quitar trabajo, en lugar de darlo.Nos creemos sabios al querer firmar el TLC y creer que COMO POR ARTE DE MAGIA nuestro país terminará dejará de ser un país subdesarrollado y se abrirá a nuevos campos, lamento decepcionarlos pero aquí falta un esfuerzo visible.

  10. No es preferible pelear los cambios desde adentro?

    Si revisamos a profundidad los efectos positivos Vs. negativos de firmar el tratado y observamos que largamente los negativos superan a los primeros, me pregunto si realmente TLC servirá para mejorar el Ecuador.

    No firmar el TLC no significa cerrar la puerta al mercado mundial, inclúyase al de EEUU.

    El problema radica en que se asume que todas las economías son iguales en términos de producción y distribución, nada más alejado de la verdad.

    El Tratado tiene que ver con dar protección a unos rubros pero liberaralizar otros, no es intercambio de ida y vuelta. No todos los bienes y productos están sujetos al acuerdo y precisamente eso es lo que se discute.

    Hay mucha “tela por cortar” en el asunto, no se trata de “FIRMAR O NO FIRMAR” por que escuchamos que así debe ser, para formarnos un criterio debemos investigar más, profundizar en el tema.

    Podrá el Ecuador competir con los productos colombianos, los venezolanos, los peruanos y los bolivianos? Nuestro aparato productivo está realmente preparado para aquello? seguramente muchas expresiones de dudas se están generando ahora mismo…. No se trata de estar en contra, se trata de sabernos en nuestra realidad…. partamos de ella y comencemos primero por un cambio real si queremos llegar a la tan ESPERADA FIRMA DEL TLC y competir en términos de igualdad….

  11. Estimados amigos, soy el autor del artículo que han estado comentado. Me he topado con este Blog y me ha parecido interesante la discusión planteada. Sinceramente, espero esté a tiempo para dejar mis comentarios. Para todos quienes deseen leer el artículo completo, les invito a descargalo en la página web del IDE http://www.ide.edu.ec en la sección de Revista Perspectiva. Encontrarán que hemos hecho un seguimiento bastante largo y lo más objetivo posible al tema del TLC, y lógicamente está ampliamente detallado el análisis de los sectors que son ganadores y perdedores. Además, les informo que en Vistazo, desde Octubre 2006, están circulando fasículos que hemos preparado Pablo Lucio-Paredes y Yo, para dar a conocer más sobre el TLC y fomentar el debate…les invito a comprarlo, ya que en este momento circula el segundo fasículo.

    Para fomentar el debate, que es lo que finalmente enriquece, les transcribo un artículo de opinión que acabo de terminar (saldrá en la Revista del IDE en un par de semanas), no es exclusivamente sobre el TLC como verán, es más una reflexión sobre nuestra actitud frente a ciertos temas “controversiales”. Espero sea de su agrado, y estaré gustoso de recibir sus comentarios y criticas constructivas a mi correo del IDE jprado@ide.edu.ec

    Si desean mayor información sobre el TLC, con gusto podemos conversar.

    Códigos, ocultismo económico y otras verdades a medias.

    Econ Julio José Prado, MBA
    Departamento de investigación IDE

    El Código Da Vinci, ha sido sin duda uno de los mayores fenómenos literarios de los últimos tiempos. No precisamente por su profundidad histórica o intelectual, sino más bien por la inobjetable facilidad con la que expone hechos poco veraces (a veces evidentemente falsos), los entrelaza con nombres y lugares históricos, y los mezcla en una historia contada con una fluidez y dinamismo dignos de Harry Potter. Es que el libro de Dan Brown es ante todo una pequeña joya del marketing moderno, que se hizo para vender millones de copias, y despertar -en algunos lectores propensos al sensacionalismo- un sentimiento de “haber descubierto la verdad”.

    Este fenómeno, tiene en realidad mucho que ver con nuestro país, y con el cómo nos comportamos los ecuatorianos. Estamos dispuestos a creer, en ciertas mentiras económicas que dichas con un tono solemne, casi patriótico, suenan muy bien y arrancan aplausos fáciles. Nos esforzamos por buscar una causa para nuestra pobreza en la riqueza de los demás, y atamos cabos para forjar complots (¿imaginarios?) en contra nuestra.

    Pues sí, nuestro Código Da Vinci criollo, es todo un caso de estudio. Mientras nuestros vecinos (y competidores) caminan hacia la apertura de mercados y la integración comercial con distintos bloques, los ecuatorianos hemos encontrado indicios de un complot que buscaba privatizar el agua, comercializar carne de especies en extinción y destruir al campesino. No se trata de decir que la apertura y la integración sean siempre buenas y positivas (de hecho no lo son…), pero la oposición radical no nos permite encontrar consensos mínimos, y finalmente nubla nuestra capacidad para analizar con los temas. Por el otro lado, parecía que una negociación con EEUU era la única opción lógica y viable (¿recuerda las campañas del Gobierno?), y que sin el TLC, el país entraría en una profunda crisis… ¡Qué rápido cambian las prioridades y los discursos!

    Como en toda buena historia de suspenso, en nuestro Código, surgieron varios paladines que fueron vistos a diario en los medios de comunicación o que colmaron las tarimas populares. Algunos defendieron a rajatabla su posición aperturista, mientras otros utilizaron como escudo a los campesinos en grandes marchas de protesta. De lado y lado, se esgrimieron verdades a medias, para atraer la atención de la ciudadanía. Finalmente sucedió, lo de siempre. Pasó el calor de la batalla, se enfriaron los argumentos, y las discusiones de fondo quedaron postergadas.

    Mientras continúa esta historia, el Ecuador, se enrumba hacia el año 2007, con la mayoría de sus ciudadanos cegados por la campaña política, el cambio de Gobierno, y los siempre novelescos escándalos de corrupción del Congreso y la Corte Suprema de Justicia. Así es como vamos llenando las páginas de nuestro “best-seller”, con improvisación económica, sin una estrategia clara en ningún campo, y dispuestos a comprar cualquier teoría salvadora, que nos ayude a creer en días mejores.

    Por ejemplo, en los últimos días, han surgido versiones que hablan de una posible renovación o extensión del ATPDEA (acuerdo que otorga preferencias arancelarias al ingreso en EEUU). Si esto se llega a concretar, deberíamos sonreír ligeramente, ya que “peor es nada”, pero no es un motivo de celebración. Es muy posible, que esto distraiga la atención sobre los temas fundamentales, es decir, la estrategia de largo plazo, y los beneficios intangibles de un acuerdo de mayor envergadura. La discusión no está en tener ATPDEA o no. No se trata de una suma y resta de cifras, se trata de una suma y resta de oportunidades y retos. El riesgo es que no nos detenemos a analizar esto con profundidad… son los árboles que no nos dejan ver el bosque.

    Lo que olvidamos a menudo es que las personas no viven de eufemismos y verdades a medias. Las personas viven de hechos palpables, como la estabilidad económica y la generación de oportunidades reales de trabajo. No existe país en el mundo, que haya aumentado su crecimiento económico y disminuido sus niveles de pobreza, manteniéndose al margen de los flujos comerciales mundiales. No existe empresa que pueda desarrollarse y ser competitiva en un ambiente de incertidumbre, de constantes cambios del panorama económico, o en un país en el que el Estado hace y deshace en función de las ideologías de turno.

    El reto es dejar de construir nuestro futuro en base a ocultismos económicos, y comenzar a analizar los temas con un poco más de objetividad. No es fácil, pues siempre existirá algún Dan Brown criollo, que con un discurso aparentemente coherente y frases sacadas de contexto, nos cuente una historia entretenida que atrape y aleje de la realidad. Lo importante, es que al final de nuestra “lectura económica”, podamos sacar conclusiones, e interpretar qué es verdad, y qué es pura novela.

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