Pasé el feriado de Semana Santa de viajera errante por la Sierra. Estuve en Riobamba, Baños y Ambato; hace tiempo que no andaba por ahí, por lo menos 5 años. Voy siempre a Quito, pero siempre por trabajo y casi nunca hago nada que no sea trabajar en Quito.
¿Saben a qué se debe mi sana envidia? Durante todo el feriado ví a la Policía Nacional en presencia abundante en todos esos sitios. Y no sólo que estaban ahí, sino que estaban trabajando: poniendo orden, haciendo rondas, previniendo desmanes. Incluso, lo cual me sorprendió sobremanera, los policías eran amables y saludaban cuando se cruzaban en tu camino…. Un “Buenas noches” seguido de un gesto cordial con la cabeza, siempre te hace sentir bien y p-r-o-t-e-g-i-d-o. Y no, no eran sólo de la división de Tránsito, eran POLICIAS, de los de verdad, de los que atrapan a los delincuentes y los ponen a buen recaudo.
Ahora bien, ¿porqué carajos no pueden trabajar de la misma manera en Guayaquil y la Costa? Jamás, nunca, en todos los años que llevo vacacionando en Salinas y el resto del Litoral, he visto un policía, no digamos un policía trabajando, eso sólo lo había visto en las películas. En Guayaquil, todos sabemos que los policías existen porque los vemos conversando, muy cómodamente sentados, ya sea en los PAI o últimamente en las “Zonas Críticas”, esas 34 zonas de las que sacaron a los guardias privados. Se los ve, sí, vacilando el dato, sentaditos en sus motos, piropeando a las chicas; si nos roban, los guayacos sabemos que no sirve absolutamente de nada acudir a un policía, te quedarán mirando como bicho raro cuando les pides ayuda.
¿Porqué sí trabajan allá y acá no?
¿Saben a qué se debe mi sana envidia? Durante todo el feriado ví a la Policía Nacional en presencia abundante en todos esos sitios. Y no sólo que estaban ahí, sino que estaban trabajando: poniendo orden, haciendo rondas, previniendo desmanes. Incluso, lo cual me sorprendió sobremanera, los policías eran amables y saludaban cuando se cruzaban en tu camino…. Un “Buenas noches” seguido de un gesto cordial con la cabeza, siempre te hace sentir bien y p-r-o-t-e-g-i-d-o. Y no, no eran sólo de la división de Tránsito, eran POLICIAS, de los de verdad, de los que atrapan a los delincuentes y los ponen a buen recaudo.
Ahora bien, ¿porqué carajos no pueden trabajar de la misma manera en Guayaquil y la Costa? Jamás, nunca, en todos los años que llevo vacacionando en Salinas y el resto del Litoral, he visto un policía, no digamos un policía trabajando, eso sólo lo había visto en las películas. En Guayaquil, todos sabemos que los policías existen porque los vemos conversando, muy cómodamente sentados, ya sea en los PAI o últimamente en las “Zonas Críticas”, esas 34 zonas de las que sacaron a los guardias privados. Se los ve, sí, vacilando el dato, sentaditos en sus motos, piropeando a las chicas; si nos roban, los guayacos sabemos que no sirve absolutamente de nada acudir a un policía, te quedarán mirando como bicho raro cuando les pides ayuda.
¿Porqué sí trabajan allá y acá no?
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