El Golpe Pendejo

Por Charito Rojas

“El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos”. Artículo 350 de la Constitución Bolivariana de Venezuela.

Los hondureños hicieron lo que los venezolanos no han podido: hacer valer la Constitución por encima de cualquier gobernante que pretenda violentarla. La pequeña nación centroamericana demostró que dejó de ser un república bananera para convertirse en un país que toma las riendas de su destino democrático. Aclaro esto, para que no me tilden de golpista: en Honduras no hubo golpe, no hubo militares tomando el poder, no hay juntas militares, no se disolvieron los poderes sino que al contrario, estos demostraron su imperio e independencia tomando las decisiones ajustadas a la ley. Los poderes actuaron a favor del estado de derecho y no en su contra.

Lo que indudablemente enturbia el escenario es la actuación militar, que un par de horas antes del amanecer, saca al Presidente Zelaya de su cama y lo embarca para Costa Rica, sin aviso y sin protesto. Esto fue realmente lo que asustó a presidentes y organismos internacionales: el peligroso precedente de que Presidentes constitucionalmente electos amanezcan de repente en pijamas y pantuflas, derrocados y en otro país. La condena internacional es un acto inmediato cuando se eyecta a un Presidente constitucional de su cargo, sea bajo las circunstancias que sean. Ejemplo clarísimo es el de Venezuela, cuando en el año 2002, un Presidente ante una gigantesca manifestación envía tropas a enfrentar ciudadanos armados de pitos y banderas, tumba las señales de televisión para que el país no vea esa matanza de civiles y luego sale del poder por voluntad propia, según reconoció el General en Jefe que se la aceptó. Los confusos acontecimientos posteriores y el cruce de ordenes entre militares y civiles, coronado por una inconstitucional disolución de poderes, tildó de “golpe de estado” a lo que nunca fue planeado por nadie como tal.

A José Miguel Zelaya le quedaban 6 meses en la Presidencia, pero la influencia chavista ya era demasiado para la paciencia hondureña. Y como que vieron el ejemplo de Venezuela, a la que le pasó el tren de largo en el año 2002 y ya tiene 10 años soportando la pesadilla revolucionaria. Su salida podría parecer un golpe “pendejo” pero vistas las posteriores actuaciones de la OEA ante la crisis hondureña, a Chávez no le falta razón cuando tilda al secretario general Insulza de pendejo.

Venezuela tomó caminos incorrectos para resolver el grave problema que ahora se expande como un cáncer por toda América Latina: gobernantes electos por el voto popular que desconocen su origen democrático, convocando a dudosas elecciones que cambian las leyes a su antojo para lograr 1) la disolución de los poderes para sustituirlos por otros totalmente sumisos; 2) prostituir a las Fuerzas Armadas para minimizar el riesgo de un movimiento ético como el de Honduras; 3) la imposición de leyes centralistas y totalitarias que concentren todo el poder en el Presidente y permitan su reelección. Y todo esto con un solo fin: lograr eternizarse en el poder hasta convertirse en cadáveres insepultos a imagen y semejanza de Fidel Castro.

Esta receta, nacida en Venezuela con la revolución izquierdista de Chávez ha funcionado bien en Bolivia y Ecuador. Nicaragua tiene una debilidad institucional que le permite a Daniel Ortega masacrar las leyes a su antojo. Pero la receta chavista envenenó a Honduras y fue demasiado para este país tradicionalmente de derecha.

Honduras dijo No

José Manuel Zelaya llegó a la Presidencia de Honduras en el 2006, aupado por partidos de centro derecha. En un país de siete millones y medio de habitantes, cuyo ingreso proviene de las remesas que envían a sus familiares los hondureños en el exterior y de su producción agrícola (lo cual le valió en el pasado el apelativo de “país bananero”), Honduras es un país pobre que hace de la maquila y el comercio a través de los excelentes puertos que dejaron las compañías transnacionales, su gran negocio. Por eso cuando José Manuel Zelaya se afilió a Petrocaribe, el acto fue visto como ventajoso ya que suministraba en condiciones de gallina flaca el indispensable combustible para el progreso.

Pero una cosa fue la asociación comercial a Petrocaribe y otra la asociación a un proyecto netamente político de izquierda como el Alba. Hugo Chávez mareó a Zelaya con ofrecimientos epulónicos y éste, haciendo caso omiso a los factores de poder hondureños, a su partido e incluso a sus ministros, se asoció al Alba. La caída de Zelaya comenzó en el mismo acto de ingreso, cuando el discurso de Hugo Chávez afrentó sectores productivos del país, a la oposición e incluso al pueblo de Honduras. Entre otras cosas, la filípica antiimperialista de Chávez afirmó lindezas como ésta: “Yo no me puedo explicar cómo un hondureño puede estar en contra del ingreso de Honduras al ALBA, al camino del desarrollo, de la integración, para mí el hondureño que se oponga es un vende patria o es un ignorante, no tengo otra forma de calificarlo”.

De seguidas, Chávez aplicó la petrochequera: desde 2008 Venezuela ha donado, prestado o dado en crédito 624 millones de dólares, lo cual para un país con un ingreso anual de alrededor de 3.000 millones de dólares, es una enormidad. Venezuela le vende petróleo financiando el 50% de la factura, le ha comprado melones, ha dado créditos agrícolas, para compras de viviendas y para el sector informal, le regaló 4 millones de bombillos ahorradores, envió tractores iraníes, donó el Hospital Municipal del Alba y toneladas de semillas para la agricultura. Hasta allí muy bien, pero los hondureños también veían instalarse las llamadas casas del Alba, aviones militares venezolanos, asesores políticos de camisa roja. Y las medidas de Zelaya cada vez se hacían más discutibles.

El inocente discurso del expulsado Zelaya ante las Naciones Unidas justificando sus acciones sociales, no es tal: el Presidente está acusado de desviar fondos de programas institucionales a donaciones similares a las misiones venezolanas, con un clarísimo contenido populista y chantajista, por que el mandatario hondureño ya tenía la mosca de la Asamblea Constituyente y posterior reelección metida en la cabeza.

Violaciones constitucionales

Desde comienzos del mes de junio, Zelaya envió a funcionarios y seguidores a las calles, para conseguir las firmas que avalaran la “encuesta” que se realizaría el domingo 28 de junio. Para conseguir las firmas, al mas puro estilo chavista, ofrecían ayudas, casas, cupos en hospitales, beneficios. El Tribunal Electoral y el Congreso prohibieron la “encuesta”, pero Zelaya ordenó a las Fuerzas Armadas que apoyaran este referendo. Al negarse, el general Vazquez Velásquez fue destituido y seguidamente restituido por la Corte Suprema de Justicia, que consideró que el Presidente estaba violando la Constitución e improbó su actuación.

El pueblo de Honduras está manifestando públicamente su desacuerdo con el Presidente y su apoyo a la sucesión constitucional que ha colocado al Presidente del Congreso como Presidente interino hasta que se celebren las elecciones el 29 de noviembre. El Fiscal de Honduras acusa a Zelaya de 20 delitos, entre ellos el de traición a la Patria, corrupción, asociación con factores externos que violentan la soberanía (¿de quién hablarán?) y violación continua de una constitución que en su artículo 374 prohíbe reformar “los artículos constitucionales que se refieren a la forma de gobierno, al territorio nacional, al período presidencial, a la prohibición para ser nuevamente Presidente de la República el ciudadano que lo haya desempeñado bajo cualquier título”. Al igual que la Constitución venezolana, la hondureña otorga el derecho a cualquier ciudadano de desconocer a quienes la violenten.

Entrometidos

La furiosa reacción de Hugo Chávez ante la salida de Zelaya es la misma del militar que pierde a uno de sus batallones. Activó todos sus acólitos, los mandó a buscar en aviones venezolanos, pidió reuniones de la OEA, del ALBA, del grupo de Río, de los mandatarios centroamericanos. Pagó todas esas movilizaciones, amenazó con derrocar al nuevo gobierno hondureño, puso a Fidel Castro a comandar las operaciones. Hasta dejó de decir que Insulza es un pendejo desde que éste, en una insólita actitud unilateral y personalista, se ofreció a llevar de regreso a Zelaya a Honduras.

José Miguel Insulza busca su reelección en la OEA y para ello necesita de su parte a Hugo Chávez, que con su petrochequera controla un buen grupo de inviables paisitos. Mientras la OEA condena el “golpe” contra Zelaya, interviene abiertamente en los asuntos internos de un país, se coloca como parte activa en el conflicto, al mismo tiempo se hace la ciega y sordomuda ante el cerro de pruebas aportadas por los venezolanos sobre la destrucción sistemática de las libertades democráticas en Venezuela. A la OEA le importa Zelaya pero no los hondureños; le importa Chávez pero no los venezolanos; le importa Fidel pero no los cubanos que han soportado durante 50 años a un sanguinario dictador al cual ahora el organismo tiende alfombra roja para que regrese.

Conteniendo las náuseas vimos a Raúl Castro usando un foro internacional para dar clases de democracia, él, un “Presidente” no elegido por nadie. La confusión ideológica que reina en estos organismos solo puede ser atribuida al hambre de poder y de petróleo, ante lo cual se arrodillan todos sin examinar el sufrimiento de pueblos que tienen la desgracia de ser presididos por electos que han desviado el camino de la democracia. Hugo Chávez viola la Carta Democrática Interamericana desconociendo un referendo que le prohibió reformar la Constitución, desconociendo a mandatarios regionales legítimamente electos, aplastando a la oposición, restringiendo las libertades. Pero sobre todo, Venezuela no tendría derecho a estar en la OEA porque viola el principio democrático de la separación de poderes.

El escenario de Honduras, donde la voluntad de un pueblo que se acoge a la Constitución se enfrenta a un Presidente que quiere, al igual que Chávez, estar por encima de las leyes, va a ser ejemplificante para muchos países que viven la ingerencia descarada de una revolución chavista importada que perturba la paz y la convivencia con su carga de odio, segregación y con el vil chantaje petrolero. Hugo Chávez está abiertamente amenazando a un país, actuando como si fuese el amo de Latinoamérica. Su lenguaje bélico no ayuda en nada a Zelaya. Y ojala que quede en palabras, porque Centroamérica no necesita una nueva guerra. En los años 80 casi un millón de centroamericanos perdieron la vida en guerrillas, invasiones y golpes. Hugo Chávez debe tener mucho cuidado de entrometerse en ese territorio minado y custodiado por ciudadanos que sólo quieren vivir en paz.

Nadie tiene derecho a intervenir en las decisiones que tomen los hondureños sobre su destino. Con la misma cautela, casi indiferente, conque los organismos mundiales han visto la tragedia de los venezolanos, que luchan solos frente a un gobierno cuyo talante poco democrático es ampliamente conocido por la comunidad internacional, así mismo deben comportarse con Honduras. Total, estos organismos internacionales solo sirven para saludos a la bandera y les quedaría muy mal que actuasen contra Honduras mientras el resto del subcontinente se hunde bajo la bota chavista.

Fuente: Nicaragua Hoy

Una maestra al Presidente

Señor Presidente de la República: Convencida de que lo que no se evalúa no tiene oportunidades de mejorar, y con la certeza de que una evaluación voluntaria era una obligación profesional frente a mis colegas y a todos los estudiantes, me inscribí en el proceso de evaluación voluntaria que impulsaba el Ministerio de Educación.

En realidad me inscribí tres veces, ya que durante meses esperé que por mi correo electrónico me enviaran los instructivos y parámetros indispensables para una evaluación seria. Como esto no ocurrió, supuse que no había sido tomada en cuenta.

Una semana antes de la fecha señalada para la evaluación, el 3 de diciembre del 2008, recibí un mensaje de una compañera en el que me avisaban que me iban a evaluar.

Conseguí un número telefónico del Departamento de Planificación de la Subsecretaría y logré hablar con el economista Jorge González Sarango, a quien le solicité la información indispensable para el éxito de este compromiso que había adquirido.

Recibí saludos efusivos, gratitud eterna de parte del ministro Raúl Vallejo y palabras tranquilizadoras: “No tenga miedo, no se asuste. Si sale bien, perfecto; y si sale mal, no le va a pasar nada”.

El encargado de la evaluación no se conectó con mis inquietudes.
Siendo tan amplia la teoría y la práctica de la enseñanza, yo necesitaba saber sobre qué iba a ser evaluada, de qué manera, el tiempo de tal proceso, los parámetros de calificación y, sobre todo, la idoneidad de los evaluadores. Nada de eso obtuve.

En el imaginario del economista González, al otro lado de la línea estaba una profesora tan temerosa como el niño al que le van a sacar su primera muela y lo único que necesita son besos, abrazos y consuelo.

Insistiendo, supe que entre otras cosas debía dar una clase demostrativa. La preparé, elaboré un plan de clase, hice un resumen del contenido científico y una pequeña evaluación de tipo objetivo.

Como soy profesora de filosofía, y como mis alumnos acababan de estudiar el método dialéctico y las leyes de la dialéctica, decidí tratar sobre “los adelantos científicos del siglo XIX y el método dialéctico”.

En 40 minutos demostraría a mis estudiantes de tercero de bachillerato cómo el descubrimiento de la célula, la evolución de las especies y la ley de la transformación de energía contribuyeron a fundamentar las leyes de la dialéctica.

Pensé en un pequeño experimento con materiales del medio, para que mis chicos visualizaran cómo la energía calórica se convierte en energía mecánica. Saqué copias para mis posibles evaluadores.
Llegó el día de la evaluación, pero parecía un día normal, no vi a nadie nuevo.

Minutos más tarde llegó una señorita estudiante de primer año de la Espol (Escuela Superior Politécnica del Litoral); el inspector general la llevó donde yo estaba dando clase regular.

Le pregunté en qué consistía la evaluación; me respondió que eran unas encuestas. Le expliqué que yo debía dar una clase demostrativa; esto era desconocido para ella, y me respondió que no, que solo eran encuestas.
La llevé al curso donde estaban los estudiantes que tenían que participar en este evento tan especial. Hasta ese momento no había nadie, ni el rector, ni el profesor del área, ni el padre de familia, ni personas invitadas. Solo la estudiante de la Espol, mis alumnos y yo.

La jovencita empezó a sacar el material de evaluación. Ahí y solo ahí “descubrió” la ficha de evaluación de la clase demostrativa, y me dijo: “Es que a mí me entregaron este paquete sellado”.

El rector no había llegado, así que el inspector general casualmente encontró a una profesora de matemáticas para que me evaluara en representación de él.

Como necesitábamos un padre de familia, pensé en la madre más cercana y la mandamos a ver.

De todos los evaluadores, solo mis estudiantes sabían lo que estaba ocurriendo, los demás llegaron con el obvio atraso y una actitud de… ¿para qué me han traído?

Empecé mi clase. Era un tema nuevo para los estudiantes, les había dicho que ellos no podían conocerlo porque entonces sería una farsa y me pondría en evidencia ante ellos mismos; solo sabían que tenía como antecedente las leyes de la dialéctica.

El rector llegó cuando los estudiantes estaban respondiendo a la evaluación. La profesora que estaba en su reemplazo se levantó para cederle el puesto; yo le pedí que no lo hiciera ya que era ella quien debía evaluarme, puesto que el rector, persona por quien guardo mucho aprecio, no había estado presente. Pero ella dijo que “ya que ha llegado el rector, que él lo haga”.

Mi clase había terminado. Empecé a llenar la ficha de autoevaluación y me retiré.

Meses más tarde entré a internet y encontré mis calificaciones: 38/50.
Me sentí descorazonada.

La alumna de la Espol que me calificó como experta me había puesto 10/15, ¡ella que ni siquiera conocía lo que tenía que hacer aquella mañana!

Hablé con el rector y le pedí que me dijese mis fallas en la clase. Me respondió que él conocía de sobra mi calidad profesional y que su calificación para mí fue la mejor.

Pero lo que más me extraña es que mi propia evaluación tiene resultados anormales.

Como tengo principios, no me puse en todo 5, pero tampoco me puse 3,8.
Me llamó la atención la coincidencia: el rector me puso 3,8; la directora del área, 3,8; y la autoevaluación también aparecía con 3,8.

Hace muy pocos días volví a ingresar a internet y ¡oh, sorpresa!, las notas han cambiado, ya no tengo 38/50 sino 33/50, bajé 5 puntos y otra vez la coincidencia: autoevaluación 3,3, nota del rector 3,3 y la directora del área 3,3.

Yo sé que existen maestros que no pueden pasar una evaluación de mediana dificultad y le temen, pero también excelente maestros hábiles, inteligentes, innovadores que nunca se han dado por vencidos, le temen a la ineficiencia, a la indiferencia burocrática, a la impavidez de los funcionarios de segunda que pueden arrojar a un tacho de basura años de dedicación absoluta, noches de estudio, esfuerzo.

Lo único que me queda es ir por ahí diciéndoles a mis amigos: “¿Sabes cuánto me pusieron en la evaluación voluntaria?”, 33/50, y escuchar a mis compañeros decir: Si a ti te pusieron eso, a mí cuánto me pondrán.
No puedo ser modesta en este momento de mi vida en que tengo que insistir que en todas las instituciones donde me he desempeñado siempre dejé una huella penetrante de mi paso.

Mientras usted lee esta carta, si la lee, quiero que me imagine con algunos de mis alumnos recogiendo las planificaciones de la clase demostrativa que quedaron botadas en el aula, planificaciones que nadie quiso leer y nadie quiso llevar.

A pesar de eso, yo conservaba la esperanza y confiaba en que nada podía salir mal, no tenía de qué preocuparme porque el proceso educador no se representa, se vive diariamente cuando se es maestro de verdad.

Eso lo sé, y lo sabemos todos, aunque unos tecnócratas inoperantes me pongan ¡cero!

Clara Matamoros de Ibarra,
Msc., profesora del colegio Fiscal Naranjito, Naranjito

Fuente: Cartas a El Universo

WSJ: Ecuador y las FARC

Por Mary Anastasia O’Grady

Documentos que no habían sido divulgados, frutos del ataque militar colombiano a un campo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Ecuador en 2008, llegaron a mis manos la semana pasada.

El segundo al mando de las FARC, Raúl Reyes, fue asesinado en la incursión, pero dejó computadoras portátiles con correspondencia que detallaba una estrecha relación no sólo con el presidente venezolano, Hugo Chávez, sino también, según revelan los documentos, con el gobierno del presidente ecuatoriano, Rafael Correa.

Alguien debería avisarle a la Casa Blanca. Hace diez días, el presidente Barack Obama llamó a Correa, según un vocero, para “felicitarlo por su reciente reelección”. Obama también deseaba “expresar su deseo de profundizar nuestra relación bilateral y mantener un diálogo constante que pueda asegurar una relación productiva basada en el respeto mutuo”.

Correa es cualquier cosa menos respetuoso de los intereses de Estados Unidos en la región. Es más parecido a Fidel Castro, aunque tenga un doctorado en economía de la Universidad de Illinois. Bajo su mandato, la libertad se ha estado evaporando más rápido de lo que uno se demora en pronunciar la palabra bolivariano. Ahora, la correspondencia de Reyes aporta sólida evidencia de que Ecuador ha estado apoyando a las guerrillas marxistas de las FARC, que consideran a EE.UU. como un gran enemigo.

Correa ha afirmado públicamente que no es un cómplice de las FARC. Reyes, sin embargo, informó lo contrario. En una carta del 5 de enero de 2007 dirigida al líder de las FARC, Manuel Marulanda, escribió sobre una visita inminente de “un emisario de Rafael Correa”. El propósito de la reunión era, entre otras cosas, forjar “acuerdos bilaterales de colaboración” por los que “al capturar guerrilleros nuestros en su territorio nos los entregan a nosotros mismos y ninguno vaya a manos de autoridades colombianas”.

Reyes afirmó que el emisario venía a fortalecer “el comité binacional, integrado por camaradas del PCCC [una alusión al partido comunista clandestino de Colombia] y amigos ecuatorianos para denunciar las violaciones de la soberanía de Ecuador por las tropas de Uribe y demostrar los nocivos efectos de las fumigaciones”. En otras palabras, Ecuador quería ayudar a las FARC en dos de sus objetivos más importantes: establecer un refugio en la frontera y terminar con las fumigaciones de cultivos de coca, una fuente clave del ingreso de las FARC por narcotráfico.

En otro mensaje a Marulanda fechado el 28 de enero de 2007, Reyes lamenta la muerte de “la ministra amiga”, aludiendo sin duda a la ministra de Defensa de Ecuador, Guadalupe Larriva, que había muerto en un accidente de helicóptero cuatro días antes. Pero por el lado positivo, afirmó, otro ministro, “‘de finanzas’ también quiere visitarnos el próximo 9″.

Luego, el 18 de enero de 2008, Reyes le escribió al secretariado de las FARC resumiendo “una visita del ministro de seguridad de Ecuador Gustavo Larrea… quien a nombre del presidente Correa trajo saludos para el camarada Manuel [Marulanda]“. Según Reyes, Larrea expresó “interés del presidente de oficializar las relaciones con la dirección de las FARC”.

Reyes escribió que Larrea afirmó que estaba listo para desplazar a comandantes de las fuerzas de seguridad que eran “hostiles con las comunidades” en la zona de la frontera y que Ecuador no haría nada para ayudar al presidente colombiano Álvaro Uribe en el conflicto interno de Colombia. “Para ellos [Ecuador]“, explicó Reyes, “las FARC son [una] organización insurgente del pueblo con propuestas sociales y políticas que entienden”.

Según Reyes, Larrea preguntó si las FARC estaban interesadas en ganar un estatus beligerante (es decir, legitimidad internacional). También informó que Ecuador “demandará al Estado y gobierno de Colombia ante la Corte Internacional por los dañinos efectos de las fumigaciones” y que revocaría la licencia para la base militar de EE.UU. en Manta (Ecuador hizo ambas cosas). Ecuador “tiene claro que Uribe representa los intereses de la Casa Blanca, las multinacionales y las oligarquías, lo consideran peligroso en la región”.

Larrea ha reconocido públicamente que estableció contacto con Reyes, pero asegura que fue para lograr la liberación de rehenes de las FARC. Sin dudas ese fue un objetivo. Reyes informó que Larrea quería concretar un “canje” de rehenes por prisioneros porque iba a “dinamizar” la carrera política de Correa. Pero las cartas de Reyes revelan mucho más que un deseo por parte de Correa de ser un héroe humanitario. Pintan un cuadro de un gobierno decidido a debilitar a su vecino, Colombia.

Es posible que Reyes hay confundido la realpolitik de Correa con una genuina buena voluntad hacia las FARC. Pero el líder rebelde parecía estar seguro de que seis países latinoamericanos eran receptivos con la causa marxista. Propuso que Marulanda les escribiera a los presidentes de Ecuador, Argentina, Bolivia, Nicaragua, Venezuela y Uruguay en busca de “apoyo de varios países amigos” que podría hacer avanzar el proceso de obligar a un acuerdo con Colombia.

Uribe visitará la Casa Blanca la semana próxima. Será interesante ver si Obama está tan preocupado de la relación bilateral con Colombia como de la del vecino no muy amigable de Uribe.

Fuente: Wall Street Journal

80 millones de dólares en contratos de obra pública

Si no están leyendo esta serie de reportajes investigativos de Diario Expreso, deberían hacerlo. Es una investigación profunda acerca de los nexos entre el grupo de empresas de Fabricio Correa Delgado e importantes contratos estatales adjudicados a las mismas. Les reproduzco el primero de la serie, aparecido el dia de ayer Domingo 14 de Junio:

Fabricio Correa, el holding
Las obras que ejecuta el hermano del presidente
Contratos. Petróleo, vialidad, construcción son los campos de acción de sus empresas y consorcios
Por: María Elena Arellano
Christian Zurita Ron
Mario Avilés Sánchez

Fabricio Correa es un contratista público exitoso en el gobierno de su hermano. Un conglomerado de empresas y consorcios dirigidos por él, o donde participa en sociedad con terceros, tiene relaciones contractuales o subcontractuales con al menos 6 entidades públicas y con otras empresas contratistas del Estado.

La cifra que ha confirmado este Diario supera los 80 millones de dólares, pero podrían pasar los 100 millones si es que Petroecuador accede a entregar información completa de una de sus contratistas. EXPRESO publica desde hoy el resultado de una investigación que ha tomado más de tres meses. No es, como dice el presidente Correa, por “una revancha” por su maltrato a la prensa.

Es porque son recursos públicos, y porque nada menos que empresas vinculadas con el hermano del Presidente tienen grandes contratos en su Gobierno. Algo que no tiene antecedentes ni parangón en la historia del Ecuador. Y lo hacemos porque es la ineludible responsabilidad de una prensa libre en bien de la ética del poder. ¿Cómo obtuvo los contratos? ¿Pesó su condición de hermano del Mandatario? ¿Es legítimo, legal o ético que el hermano de un presidente ejecute obra pública? ¿Cómo conformó sus empresas, cómo se relacionan? ¿Sabe el presidente Correa de todo esto. Lo consiente?

El lector conocerá las respuestas en esta y las próximas 4 entregas. Toda la información aquí publicada está debidamente documentada, y también ha sido contrastada en cada detalle con el propio Fabricio Correa. (JCCV)

Dos empresas de capital extranjero relacionadas entre sí adquirieron acciones en seis compañías ecuatorianas, realizaron importantes aumentos de capital y en dos años, tres de ellas captaron importantes contratos estatales y privados que superan los 80’000.000 de dólares.

Todas forman parte de un grupo liderado por Fabricio Correa Delgado. El monto de los contratos sería mayor y llegaría a $ 100’000.000 con la suma de órdenes de trabajo, cuya cuantía no fue entregada por Petroproducción a pesar de los pedidos de este Diario.

Una empresa presta servicios petroleros. Otra obtuvo un crédito de la Corporación Financiera Nacional (CFN), además de mantener subcontratos en obras como Baba y Mazar. Otra construye carreteras, sistemas de riego y una más está a la espera de desarrollar proyectos hidroeléctricos.

Quality Outsourcing, con oficina en Quito, es la punta de este ovillo empresarial domiciliado en Panamá.

En ese país se constituyó Engineering International Consultants Corporation, empresa dueña del 40% de las acciones de Quality Outsourcing (200.000 dólares).

El otro 40% lo tiene Cristina del Rocío Muñoz Muñoz ($ 200.000) y el resto 100.000 dólares -el 20%- es de Cristóbal Aurelio Accini Saavedra.

Ella reside en la Lucha de los Pobres, un barrio marginal al suroriente de Quito y él es un ingeniero eléctrico radicado en la vía a Samborondón y que en Quito registró su domicilio en las suites del hotel Marriot.

La panameña Engineering International Consultants Corporation también posee el 10% de las participaciones de Megamaq. Esta compañía radicada en Quito obtuvo de la CFN un crédito de 10’000.000 de dólares para comprar equipo pesado de construcción, el año pasado.

Como parte de la garantía de ese crédito, el gerente general de Megamaq, Máximo Villavicencio Villavicencio, entregó dos lotes en Manta, que son de la compañía Negolíder de Guayaquil, en la cual él es presidente y accionista ($ 375). Los otros dueños son Peter Graetzer Delgado (250 dólares) y la empresa Malasoma de Durán ($ 375).

Megamaq, que se dedica a actividades de Ingeniería Civil, vendió a Cosurca, domiciliada en Loja, equipo caminero nuevo valorado en $ 6’665.260.
La mayor accionista de Cosurca es otra firma panameña: International Energy Overseas Corporation ($ 611.600).

A Cosurca, el 25 de agosto de 2008, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) le adjudicó un contrato de manera directa para la vía Alamor-Lalamor (29’092.962,52 dólares). Overseas adquirió Cosurca el 31 de octubre de ese año.
La vía El Empalme-Celica- Alamor ($11’541.265,77) es otra obra que ejecuta Cosurca gracias a una licitación que adjudicó el MTOP.

El tercer contrato se lo adjudicó el Programa Regional para el Desarrollo del Sur (Predesur) por concurso para construir el sifón Limones (río Alamor) del proyecto de Riego Zapotillo por 6’505.983,24 dólares.

Los caminos de Negolíder y Malasoma -empresas que aparecen en la ruta del crédito de la CFN a Megamaq- conducen a Fabricio Correa Delgado.

El domicilio de Malasoma, que tiene el 37,5% de acciones de Negolíder, es el mismo de la constructora Aplitec, la principal empresa de Fabricio Correa: ciudadela Bellavista, manzana A, solar 15, en Durán.

Él es el mayor accionista de Malasoma y Aplitec. Negolíder y Fabricio Correa registran el mismo domicilio en el Servicio de Rentas Internas: ciudadela Los Olivos, manzana 2, solar 2, piso 1, oficina 101.

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El segundo artículo, aparecido el Lunes 15 de Junio en el mismo diario:
Cosurca, la constructora que se vendió en 4′000.000 de dólares

Tercer artículo, del Martes 16 de Junio: La CFN dio crédito de $10′000 000 a Megamaq para equipo caminero

Papa Caliente

Por Orlando Alcívar Santos

Una papa caliente es, según el diccionario, un “problema grave e incómodo de solución difícil”, y así se ha vuelto el que afecta hoy a Teleamazonas, pues además de los actores directamente involucrados en el asunto como son la propia estación televisora y el Conartel –organismo controlador de las empresas que utilizan medios audiovisuales– tienen que ver –¡y mucho!– tanto el Gobierno cuanto la ciudadanía.

Digo esto porque 1) el Conartel debería demostrar que actúa con criterio propio independiente de las directrices del Gobierno pues se trata de una instancia administrativa que tiene la delicada tarea de analizar y juzgar las actuaciones de uno de los baluartes de la democracia, los medios de comunicación; 2) el Gobierno debería dejar de ejercer presión sobre ese organismo en el que tiene sus representantes porque si el Presidente de la República dice cada vez que puede –y puede muchas veces– que la televisora debe ser sancionada, sus obsecuentes delegados actuarán en consecuencia y se acabó la imparcialidad; 3) como lo que está en juego es la libertad de expresión (pues si esta fenece la democracia es un cadáver), la ciudadanía debería estar muy pendiente de lo que ocurra para –sin alterar el orden público– ejecutar acciones de desobediencia civil que saquen de su ensimismamiento a un gobierno obnubilado (fíjense que no digo ni tiránico ni antidemocrático), a través del mismo argumento que utilizaron pacifistas como Gandhi o Luther King, con raíces “prepolíticas”, para prender luces rojas a quienes ejercían poder.

Como según las noticias que se leen y escuchan en estos días, hay grupos organizados o que tratan de organizarse para protestar por el acoso gubernamental a la televisora cuestionada, entendiendo que lo que está en peligro de desaparecer no solo es ese medio audiovisual sino una de las libertades constitucionales básicas, debo destacar que hay estudiosos que dicen, en relación con la desobediencia civil o la resistencia pacífica, que existen circunstancias en las que el mal social o la injusticia obligan al desobediente o al resistente a ejercer ciertas formas de violencia defensiva, lo cual “hasta el cordero de Dios lo tuvo en cuenta”, enfoque peligroso para la paz social porque puede haber desbordamientos que se pueden evitar si el Gobierno actúa con prudencia.

Tengo la impresión de que los miembros del Conartel son legos en derecho pues ante normas constitucionales expresas que tratan acerca de la libertad de expresión (artículos 11/párrafo 3, 66/párrafos 6 y 7, y 424 de la Constitución de la República), no cabe la aplicación de una ley obsoleta tácitamente derogada por la supremacía de la Ley Fundamental. No se requiere argumentos doctrinarios acerca de la vigencia de la libertad en las democracias, pues con el texto constitucional basta y sobra si vivimos en un Estado de Derecho.

Si yo fuera parte del Gobierno aconsejaría al Presidente que instruya a sus subalternos en el sentido de que actúen con la máxima imparcialidad y sensatez, pues el ciudadano común que piensa y reflexiona –no el fanático que siempre existe– lo que quiere es que la administración pública, en este régimen o en cualquier otro, no se mueva por odios o por venganzas sino por justicia. ¿Será esto posible en nuestra sociedad polarizada que tiene un largo inventario de heridas no cicatrizadas?

El Gobierno y la ciudadanía tienen una papa caliente en sus manos pues ni el uno ni la otra –aunque con perspectivas diferentes– deben permitir que este tema tenga un desenlace arbitrario porque de ello dependerá, en mucho, el futuro del Ecuador, el del régimen y el de los ciudadanos.

Fuente: El Universo

Correa imita a Chávez

Tal como lo hizo Mico-mandante hace un poco más de un año, Correa pone una velada censura a Los Simpsons, al obligar que se lo ubique en otra franja horaria.

¿Será que no le gustó la caricatura que hizo uno de los dibujantes del programa hace unos meses?

Imagen tomada de Diario Hoy

Imagen tomada de Diario Hoy

Lo reseñamos en La Alharaca en Abril del 2008: “Homero Simpson prohíbe la comedia Los Chávez”

El dia de ayer también se abrió el tercer proceso contra Teleamazonas, lo que derivará en su salida definitiva del aire.

Evidencia de que El Muchachito sigue a pie juntillas los pasos de su maestro….

El poder y el miedo

Por Francisco Febres Cordero

A la perfección de un régimen perfecto, integrado por funcionarios sabios e impolutos, se contrapone la imagen de una prensa corrupta conformada por periodistas torpes y venales, siempre listos a distorsionar los hechos.

Con pertinaz insistencia, el docto, brillante, altruista, joven y carismático Primer Mandatario lanza toda la artillería pesada de su verbo contra esa prensa idiota que no solo que no entiende su labor sino que, además, la tergiversa y empaña con proverbial mala fe. Él, que encabeza el bando de los buenos, rompe lanzas contra aquellos malos que, situados en el extremo opuesto del poder, unas veces se atreven a cuestionar sus ejecutorias y otras a señalar sus errores.

Es esa prensa perversa la que, con torpeza e ignorancia, logra registrar el instante en que un hambriento funcionario público engulle un puñado de cheques frescos, crocantes, más que para saciar su apetito, para no poner en evidencia a sus superiores jerárquicos que tenían el deber, aun en el supuesto de que hayan estado mirando hacia otro lado, de controlar su glotonería y frenar sus excesos.

Es esa prensa la que reclama con tenaz insistencia una aclaración aunque sea medianamente convincente sobre las relaciones que algunos funcionarios del Gobierno mantenían (¿y mantienen?) con las FARC. Es esa prensa que se resiste a que le quieran hacer pendeja y no se deja engatusar con la vieja, gastada cantaleta de que todo obedece a un complot fraguado por la CIA y al estipendio que los periodistas –todos, aunque quizás unos más que otros– reciben de potencias extranjeras.

Es esa prensa que exige rendición de cuentas en los distintos órdenes del quehacer público, que van desde los “pativideos” hasta los contratos adjudicados sin licitación, pasando por groseras violaciones a las leyes, descabezamiento de instituciones y graciosas interpretaciones a la Constitución recién parida.

Es esa prensa amarillista y truculenta que sale a denunciar, por igual, la brutal represión de Dayuma que cada una de las prisiones ordenadas por el Primer Mandatario y ejecutadas por su numerosísima guardia pretoriana, contra individuos que, desde una esquina cualquiera, osan expresar con un gesto su descontento y frustración y, con ello, avasallan una majestad que nadie sabe en qué mismo consiste aunque todos sabemos en quién mismo radica.

Es esa prensa amañada la que reclama por la injerencia del Ejecutivo en las otras funciones del Estado y por la servil sumisión de ciertos funcionarios que, llamados a fiscalizar, solo tienen manos para aplaudir las acciones del régimen y cintura para ejercitar genuflexiones ante su máximo líder.

Es a esa prensa a la que el Presidente de la República quiere acallar valiéndose de cualquier necia artimaña. Paralelamente, aconseja leer exclusivamente el periódico oficial, donde cotidianamente se entroniza la única verdad, irrebatible, incuestionable, irreductible, con lo cual pone en evidencia una de sus mayores debilidades: el miedo.

Miedo a que alguien pueda juzgarle a él, dueño absoluto de todas las razones, poseedor único de todas las verdades y, además, alumbrado por todas las ciencias hasta ahora conocidas.

Fuente: El Universo

El Plan Bermuda

Esto me lo envía un lector del blog. Es una persona que vivió en el Perú de la primera presidencia de Alan García, y desde ahí ha viajado con muchísima frecuencia allá; incluso en las presidencias de Alberto Fujimori. El “Plan Bermuda” era un plan ideado por Fujimori, Montesinos y secuaces para “ver….muda a la prensa”, de ahí su nombre.

Me he puesto a investigar sobre el tema y los paralelos y parecidos a lo que se está haciendo hoy en día en Ecuador son enormes.

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Plan Bermuda es gestado por Alberto Fujimori como una manera de sacar del medio a Cesar Hildebrandt y a periodistas de oposición en contra de su gobierno.
El nombre del plan era Bermuda, nombre insospechable y que sonaba más bien a vacaciones. El texto del documento original tenía el típico formato militar:
“Por la presente y en aras de la seguridad nacional, se dispone… cúmplase, en el término de la distancia… “
Lo peligroso del contenido era el objetivo:
“… detectar filtraciones de informaciones de seguridad que están siendo alcanzadas a los hombres de prensa, publicaciones que desprestigian a las gloriosas fuerzas armadas. Hay que detener ahora esta amenaza latente, detener a como dé lugar. Por todo ello se autoriza la intercepción telefónica, el rastreo, reglaje y todas las acciones tendientes a imponer la autoridad.”
¿Qué estaba publicando la prensa peruana en ese momento? Decisiones irregulares de compras de armamento chatarra. Varias denuncias de corrupción que implicaban directamente a los hombres fuertes del régimen de Fujimori, acusaciones de vínculos con el narcotráfico de Vladimiro Montesinos, el intocable asesor presidencial.
Publicamos el material de investigación en primera plana. En el Plan Bermuda también se incluían ataques físicos contra algunos periodistas incómodos al régimen por fisgones y metomentodos. La respuesta del gobierno no se hizo esperar: mentira, falsedad, invento de periodistas enemigos del régimen.

Primero fue un atentado contra una planta retransmisora de un canal de TV que transmitía un programa de investigación periodística independiente.

Luego vivimos un corto período de violencia. Primero fue un periodista golpeado en un extraño incidente callejero. Unos hombres bajaron de un vehículo y sin razón aparente lo golpearon hasta dejarlo sangrante en medio de la calle. Otro parlamentario opositor y vinculado a organizaciones de DDHH perdió su auto en un robo. Lo extraño es que el carro en vez de ser comercializado, fue quemado hasta dejarlo en unos cuantos fierros retorcidos.

Mi secuestro en también extrañas circunstancias completó lo que parecía el cuadro de amedrentamiento delineado en el plan militar.

Pocas semanas después, el director del programa independiente de TV cuya planta retransmisora sufrió el atentado, denunció haber desbaratado un plan para matarlo. La agente de inteligencia encargada de seguirlo se le acercó y le salvó la vida. Ella fue salvajemente golpeada y ha perdido todo el control sicomotor. Actualmente es una refugiada política en Suecia y se apresta a retornar al país.

La supuesta denunciante del Plan Bermuda también fue detectada. Mariela Barreto, otra agente de inteligencia que al parecer entregaba información a los periodistas, fue salvajemente descuartizada. Su cabeza jamás ha aparecido.

El rompecabezas calzaba. Fujimori y Montesinos iniciaron ese año un plan más audaz que los anteriores. Todo el dinero robado a las arcas fiscales, el dinero producto del narcotráfico que engrosaba sus cuentas en Suiza, las enormes coimas que se embolsicaban los jefes militares por comprar armamento innecesario y de mala calidad, parecía no bastarles.

Ahora querían cinco años más en el poder. La Constitución peruana sólo autoriza un período, él había violado todas las leyes para que lo reeligieran, ahora le costaba desprenderse del cargo. Buscaba la tercera elección.

Ya tenía en el bolsillo a los militares, los empresarios y los políticos de otras tiendas que habían emigrado al oficialismo. Los periodistas eran impredecibles, ingobernables y siempre le aguaban la película al jefe de Estado. Si él organizaba una cacería para capturar a un alto jefe terrorista de Sendero Luminoso, no faltaba por ahí un periodista incómodo que descubría que el jefe senderista había sido descubierto y detenido por un ciudadano común y corriente que lo entregó a las autoridades. La gloria de la captura se derrumbaba por el incómodo testigo.

Sí, el jefe de Estado atendía a los damnificados por las inundaciones. Las fotos que se publicaban en un medio de prensa que se preciaba de no ser “geisha” daban cuenta de cómo se retiraban todos los regalos que se entregaron una vez que el presidente de la República se alejaba de la zona de desastre.

Entonces no quedaba más que convencer a los propietarios. Los medios de comunicación eran, pues, el próximo objetivo.

Un nuevo plan se puso en marcha. Se investigaron los procesos judiciales que mantenían los propietarios de medios de comunicación, se reabrieron procesos que ya habían caducado, se envió a los cobradores de impuestos a revisar cada documento hasta detectar cualquier irregularidad para utilizarla como argumento de intervención, se le quito la nacionalidad peruana a un empresario de TV para robarle su canal y finalmente se buscó la debilidad por el dinero u otras aficiones. Cada escena comprometedora era cuidadosamente filmada y archivada en las oficinas del servicio de inteligencia, para abrir paso al chantaje.

Y así fue cómo durante 1999 y con sólo un par de medios de prensa y un canal de cable independientes, se anunció la tercera postulación de Fujimori. Las elecciones fueron en el 2000. El triunfo, sin embargo, estuvo siempre en riesgo, pese a que en la cancha jugaron con 21 jugadores, los competidores tenían los ojos vendados, ellos controlaban al réferi y además eran los dueños de la pelota.

Una vez que estalló el primer escándalo con el vídeo en el que se observa al asesor presidencial pagando miles de dólares a un parlamentario opositor para que integre la bancada oficialista, el castillo de naipes construido por el fujimorismo empezó a desmoronarse a enorme velocidad. Todo concluyó con la cobarde huida del ex mandatario a Japón y la fuga cinematográfica del superasesor, hoy prófugo de la justicia y acusado por una veintena de delitos que lo hundirían en la cárcel por los siglos de los siglos.

El Perú se detuvo a un milímetro del abismo. La reserva moral de los demócratas que no decayeron durante los años más duros de la dictadura logró abrirse paso en un país corroído por la inmoralidad y la corrupción.

La prensa independiente contribuye actualmente en este proceso de reconstrucción nacional que en primer lugar requiere conocer la Verdad, para evitar que se repita una de las historias políticas más bochornosas de los últimos tiempos.

No podemos negar que el daño es incalculable. Y no hablamos solo de dinero. Hablamos de generaciones que han aprendido de los malos ejemplos de “yo hago lo que quiero, cuando quiero y como quiero”, hablamos de una caricatura de democracia, hablamos del pisoteo de los derechos fundamentales de las personas, hablamos de la humillación de un pueblo sojuzgado por una mafia que robó a manos llenas.

El pueblo peruano transita hacia el Estado de Derecho. Retorna la legalidad a paso lento. Reaprendemos el significado de la palabra democracia. Le damos contenido nuevamente al término libertad de prensa. Llenamos nuestros pulmones de los aires de libertad.

Sin embargo, no podremos avanzar si no miramos hacia atrás y analizamos dónde nos equivocamos como país. Es el tiempo de hacer justicia a tanto hombre y mujer peruanos vejados y sometidos al escarnio de la mafia que se apoderaba de la prensa, de los escaños políticos, y de todo espacio público existente.

Actualmente hay aproximadamente 190 personas procesadas por fiscales y jueces independientes, 37 procesos penales en desarrollo y 37 personas que se encuentran detenidas hoy por disposición de esos jueces desvinculados del poder político.

De ellas, algunos son propietarios de medios de comunicación, fundamentalmente de TV. El resto de dueños de la mayoría de canales de señal abierta se encuentra en calidad de fugado o a la espera de recibir un trato benigno, por colaboración con la justicia.

Las imágenes de un pequeño vídeo siguen provocando estragos en la clase política, empresarial y militar peruanas. Finalmente, un instrumento de comunicación audiovisual sirvió para derrotar a una de las más cobardes e inescrupulosas dictaduras de esa parte del continente.

Mientras todo ello ocurre, conocemos que la libertad de prensa no será jamás un regalo, sino un terreno a conquistar y a mantener. Las mujeres y los hombres de prensa nos enfrentamos a nuevos retos. Hay que devolver credibilidad a los medios, tan venidos a menos, después de haber servido tan servilmente al régimen fujimorista.

Fuente: Plan Bermudas (wiki)

Más info: Inter-American Commission on Human Rights
The New York Times
Fujimori’s Perú por Catherine M. Conaghan

Y Carlos Vera opina sobre el caso de Diego Oquendo: